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“Con cinco discos de flamenco no he logrado lo que con mis saetas”

El ursaonense presenta hoy en la sala Joaquín Turina su espectáculo ‘Herencia’, donde se reivindica como cantaor de amplio espectro

21 may 2015 / 12:09 h - Actualizado: 21 may 2015 / 17:27 h.
"Flamenco","Semana Santa 2015"
  • Manuel Cuevas, un cantaor en plena forma dispuesto a conquistar Sevilla. / El Correo
    Manuel Cuevas, un cantaor en plena forma dispuesto a conquistar Sevilla. / El Correo

Manuel Cuevas es consciente de la expectación que ha levantado a su alrededor en los últimos tiempos, pero no se deja intimidar. Todo lo contrario, está deseando demostrar su valía, y esta noche (20.30 horas) tiene una nueva oportunidad para hacerlo: la sala Joaquín Turina acogerá la presentación de su espectáculo Herencia, dedicado a la memoria de Paco de Lucía, y donde quiere reivindicarse como cantaor de amplio espectro.

Dicha reivindicación se justifica en el hecho de que, a pesar de haber conquistado la Lámpara Minera del Festival de Cantes de La Unión en 2002 y poseer una discografía más que estimable, Cuevas es todavía para un amplio sector del público un gran intérprete de saetas.

«Yo vivo desde el año 2000 del flamenco, y el premio de La Unión fue sin duda el impulso definitivo que necesitaba», explica el artista. «Fui el cantaor oficial del festival, hicimos toda Europa e incluso Kenia y Gabón, además de varias giras con Turismo Andaluz... Y sin embargo, ha sido la saeta la que me ha dado a conocer aquí».

Aunque afirma que lleva cultivando este palo desde niño, en Sevilla solo ha podido demostrar sus cualidades «cinco o seis veces. Empecé cantándole al Cristo de Burgos, luego a la Paz el domingo de Ramos, y me di a conocer definitivamente en 2013, cantándole a la Macarena», recuerda el artista.

«A veces los flamencos intentamos sacar un disco bueno y esperamos que nos abra puertas. Yo ya llevo cinco, y ninguno ha logrado lo que la saeta», prosigue Cuevas . «Sé que las hago un poco personales, no le gustan a todo el mundo. Pero es mi forma y mi sello», dice. Y cuando se le pide que especifique en qué consiste esa singularidad, duda un instante: «No estoy seguro, quizá suenan como más nuevas, menos ortodoxas o agarradas a los cánones de Mairena, o de Jerez. Las mías son más espectaculares, con tercios más largos y con más dibujos. Creo que para llegar al público tiene que llegarte el cante primero a ti, si no, no transmites tu verdad».

Por otra parte, Cuevas opina que además de poseer cualidades de cantaor solvente, para llevar la saeta a buen puerto «tienes que ser creyente, la emoción ante una imagen tiene que llegarte. Hay que tener también fuerza en la voz, de lo contrario no se entera nadie. Cantar en un balcón no es como hacerlo en una iglesia o en un certamen, con micrófono, y menos cuando lo haces sin apenas dormir, con frío, con incienso o viniendo de cantar en otro lado».

Flamenco en ascenso

Si se le pregunta si la saeta se ha convertido en un mercado, Cuevas responde que «yo creo que ha engrandecido la Semana Santa. En mi pueblo iba poca gente a la recogida de una hermandad, y ahora está de bote en bote. La saeta acarrea afición al cante y hace vivir al creyente momentos distintos».

Y sobre el estado actual de lo jondo, asevera que «yo creo que esto va para arriba, sale mucha gente joven preparadísima, hoy es más fácil que nunca coger cosas de los antiguos, porque tenemos una cantidad de información a mano increíble... Lo seguro es que el de hoy no es el flamenco de hace 50 años, la gente es muy inquieta y se resiste a hacer siempre lo mismo. Otra cosa es cómo está la industria del disco: esa terminará perdiéndose», concluye el cantaor.


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