Diana Krall, encantada en Jerez

La artista estadounidense, icono del jazz actual y clásico, se dejó ver de nuevo en nuestra tierra, dentro de la gira estival que le llevará también a Madrid (****)

30 jul 2022 / 13:56 h - Actualizado: 30 jul 2022 / 13:59 h.
"Música","Jazz"
  • Diana Krall en Jerez. / Foto: Miguel Ángel Castaño - Festival Tío Pepe
    Diana Krall en Jerez. / Foto: Miguel Ángel Castaño - Festival Tío Pepe

Mucho más animada que hace tres años, cuando actuó en el Festival Starlite de Marbella, plaza que visitará también esta noche antes de terminar su gira española en el Botánico de Madrid, Diana Krall regresó a tierras andaluzas de la mano del Festival Tío Pepe, que este año se ha trasladado a la Bodega Las Copas que Gonzalez Byass tiene en las afueras de Jerez, más extensa pero con algo menos de encanto que las Bodegas Tío Pepe del centro de la ciudad donde se celebraron las ediciones anteriores. Allí un numeroso público se congregó para rendir pleitesía a la estrella del jazz más mediática que existe en la actualidad, una gesta que le viene ya de lejos, cuando alcanzó los primeros puestos de las listas de venta y popularidad con su emblemático álbum The Look of Love.

Lejos del concierto que celebró en la ciudad malagueña en el verano de 2019, donde se mostró muy seria y parca en palabras, debió disfrutar en Jerez de muy buenos anfitriones y anfitrionas, lo que se tradujo en una mayor conexión con el público, alguna anécdota aislada y un sinfín de agradecimientos por la acogida que disfrutó en la ciudad, y muy especialmente por sus atractivos gastronómicos y muy especialmente sus caldos. De hecho podría ser embriagada el mejor calificativo que definió su participación en este estiloso festival, donde hizo un recorrido muy ilustrativo pero a la vez harto convencional por su ya dilatada carrera, que se remonta a principios de los años noventa del siglo pasado, cuando siendo muy joven publicó su álbum de lanzamiento Stepping Out, uno de cuyos temas, This Can’t Be Love, sigue integrando con éxito el repertorio de sus directos. Con él logró que los excelentes músicos de su escueta banda, bajo, batería y sobre todo un muy virtuoso y ágil guitarrista, exhibieran sus muy extraordinarias habilidades.

Diana Krall, encantada en Jerez
Diana Krall en Jerez. / Foto: Miguel Ángel Castaño - Festival Tío Pepe

No obstante, a pesar de ese estupendo talante y presunta animación, Krall se decantó en este concierto por un repertorio más pausado e intimista, que quizás no casaba demasiado con un recinto tan amplio y generoso. Incluso desde las primeras filas, aunque tan esquinadas como en nuestro caso para poder hacer un correcto seguimiento, hubo que centrarse en las grandes pantallas colocadas a ambos lados del escenario, afortunadamente con una emisión de primorosa realización, si querías fijarte en los detalles. En el programa temas que siempre le acompañan en casi todos sus directos, como All or Nothing at All, de Arthur Altman y Jack Lawrence, el citado This Can’t Be Love del tándem Richard Rodgers y Lorenz Hart, o Devil May Care, de Harry Warren, de quien también interpretó el exquisito Boulevard of Broken Dremas, mil veces versionado por artistas de todo el mundo y condición desde que debutara en 1934 en el mítico musical La calle 42. Temas que han conformado desde hace tres décadas el repertorio de esta artista empeñada en rescatar el rico e inimitable patrimonio musical norteamericano.

Tras arrancar con una nueva variación del clásico también de Rodgers Where or When, entroncó directamente con una animada versión de I Don’t Know Enough About You de Peggy Lee, que sirvió ya para dar rienda suelta a sus estupendos músicos y presentarlos convenientemente. Algo desorientó al público que incluyera también temas de carácter más pop o folk, con escalas en Tom Waits, con ese Fly Away Home que sirvió para poner a prueba el excelente sentido del ritmo del público andaluz cuando de tocar las palmas se trata, Joni Mitchell con A Case of You, de marcado carácter intimista y melancólico, solo ella al piano y la voz, cada vez con un toque más canalla, o una evocadora revisión del clásico de Bob Dylan Simple Twist of Fate. No faltó tampoco su apreciada bossa nova, en forma del imperecedero Night and Day de Cole Porter y por supuesto el Quiet Nights de Antonio Carlos Jobim. Otro gran clásico, Cheek to Cheek de Irving Berlin, sonó en versión muy animada, demasiado, mientras con Love Letters de Victor Young rescató una de las grandes baladas del cine de los cuarenta, incluido en ese mítico The Look of Love, cuyo genérico de Burt Bacharach hace tiempo que desterró de sus directos, a pesar de continuar siendo uno de sus temas de referencia. La vimos y sentimos entregada y motivada, arropada por una espléndida banda y manteniendo ese estilo singular suyo que tanto la aparta de una mera cover y que, sin poseer unas aptitudes geniales ni para el canto ni para el teclado, la convierten sin embargo en una artista irrepetible y, como su transitado repertorio, en toda una clásica.


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