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Diego Villegas y su banda rayan la excelencia

Diego Villegas presentó ayer en el Teatro Central su nuevo disco, ‘Cinco’ con una actuación que rayó la excelencia y puso en pie al público.

08 jun 2022 / 15:45 h - Actualizado: 08 jun 2022 / 15:46 h.
"Críticas","Teatro Central"
  • Diego Villegas y su banda rayan la excelencia

El multi-instrumentista Diego Villegas presentó ayer en el Teatro Central, dentro del ciclo ‘Flamenco Viene del Sur’, su nuevo disco, ‘Cinco’, que recoge ocho composiciones inspiradas en las vivencias que ha tenido en sus viajes por los cinco continentes, lugares singulares que él ha tenido la oportunidad de recorrer gracias a su carrera musical.

Cinco son también los instrumentos que Diego toca en el disco: saxo tenor, saxo soprano, clarinete, flauta y armónica, de cuyo dominio dio ayer buena cuenta, con el derroche de virtuosismo, entrega y disfrute que le caracteriza, junto a una magnífica banda, compuesta por Keko Baldomero a la guitarra flamenca, José Recacha a la guitarra eléctrica, José Manuel Posada Popo al bajo y Javi Ruibal a la batería. Junto a ellos Diego nos ofreció una actuación que rayó la excelencia y puso al público en pie, aplaudiendo a rabiar, nada más terminar el recital.

De esa manera, el músico sanluqueño repite el triunfo que obtuvo en la pasada Bienal de Sevilla de 2020. Fue precisamente el éxito de esa actuación, que le valió el Giraldillo al Mejor Instrumentista Solista, lo que posibilitó que se grabara el disco, cuyos temas volvieron a brillar ayer en el escenario del Teatro Central.

Vestido con una chaqueta gris que él mismo calificó como bonita y elegante, Diego Villegas volvió a demostrar que se puede “cantar” con los instrumentos de viento. Para empezar, nos envolvió en el manto orientalizante de unos sugerentes tientos tangos, titulados ‘Nace un nuevo día’; nos metió el ritmo en el cuerpo con, ‘Añoranza’, unas singulares alegrías con las que homenajea a su tierra sanluqueña; nos llevó de Triana a Granada con ‘Morente on my mind’, unos coloridos tangos con los que Noelia Vilches nos regaló un número de baile que hizo las delicias del público; nos encogió el corazón con ‘Conexión’, un tema inspirado en Jerusalén en el que el clarinete alcanza cotas sublimes; y nos brindó su peculiar homenaje a Japón y a su afición con Shakuhachi, una soleá de ritmo vivo que Noelia Vilches coronó con la bata de cola y el mantón. Y todavía nos quedaba disfrutar de ‘Cuando paso por Cai’, unas sensuales guajiras con las que el músico sanluqueño alude al papel fundamental de la ciudad más antigua de Europa con respecto la influencia de las músicas hispanoamericas en algunos palos del cante flamenco, entre los que se incluyen las rumbas. Es el palo que sirve de base para el último tema del disco, ‘Tallers 76’. Diego lo tocó en el bis y nos puso a todos a cantar, con esa facilidad suya para conectar con el público

haciendo gala de su cercanía y frescura.

Lástima que, tal vez debido a ser un día laborable en el que además confluían otras citas musicales y escénicas en nuestra ciudad, o quizás por una inadecuada labor publicitaria, el aforo no estaba todo lo concurrido que cabría esperar.


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