‘El cuarteto de cuerda’: virtuosismo y distinción

La Sala Manuel García del Teatro de la Maestranza acogió el cuarto concierto del ciclo «Rasgando el silencio», que recupera parte del ingente número de composiciones realizadas por mujeres. El programa, dirigido por Carmen Martínez-Pierret e Israel Fausto, contó con piezas de Maddalena Laura Lombardini-Sirmen, Fanny Hensel-Mendelssohn y Emilie Mayer

17 may 2022 / 06:05 h - Actualizado: 17 may 2022 / 10:56 h.
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  • Alexa Farré y Mariarosaria D’Aprile, violines; Francesco Tosco, viola; Israel Fausto, violonchelo. / J. J.
    Alexa Farré y Mariarosaria D’Aprile, violines; Francesco Tosco, viola; Israel Fausto, violonchelo. / J. J.

«La sociedad no puede en justicia prohibir el ejercicio honrado de sus facultades a la mitad del género humano», dijo en cierta ocasión la escritora y socióloga Concepción Arenal, algo con lo que no podemos estar más de acuerdo. Ya sea en disciplinas como la pintura, la literatura o la música, desde hace siglos, las mujeres han tenido que enfrentarse a la oposición masculina a la hora de su emancipación, debiendo luchar contra viento y marea para tener acceso a necesidades tan básicas como la instrucción. En este sentido, el escritor Stendhal opinaba en los albores del siglo XIX que «La plena igualdad de las mujeres sería la señal más segura de la civilización y duplicaría las fuerzas intelectuales del género humano», algo que, desgraciadamente, aún no se logrado dos centurias después.

Por eso son tan importantes iniciativas como las que el Teatro de la Maestranza puso en marcha el pasado otoño bajo el título «Rasgando el silencio». Un programa dirigido por Carmen Martínez-Pierret e Israel Fausto que nos está permitiendo disfrutar de 60 compositoras pertenecientes a un periodo comprendido entre 1750 y 1980 entre las que figuran Gra¿yna Bacewicz, Ethel Barns, Amy Beach, Mel Bonis, Lili Boulanger, Teresa Carreño, Cécile Chaminade, Teresa Milanollo o Dora Pejacevic, y cuya primera tanda llegó anoche a su fin con el concierto titulado «El cuarteto de cuerda» —en las dos próximas temporadas, el Maestranza acogerá las ocho citas restantes—. Durante el mismo, los espectadores que acudieron a la Sala Manuel García pudieron descubrir el talento de tres mujeres que alumbraron piezas musicales de gran calidad en los siglos XVIII y XIX, pero cuyos nombres han permanecido al margen de los grandes circuitos durante demasiado tiempo.

Es el caso de Maddalena Laura Lombardini-Sirmen, nacida en Venecia en 1745, cuya formación inicial tuvo lugar en hospicios a causa de su orfandad, pero que gracias a sus cualidades pudo acceder a una vida impensable para alguien de su pobreza. Y es que durante su estancia en la casa de expósitos, Maddalena se reveló no sólo como destacada violinista, sino que también sobresalió en el dominio del clavicémbalo, el canto o la composición. Fue tal el nivel alcanzado por la veneciana, que llegó a recibir lecciones del maestro Giuseppe Tartini, uno de los mayores virtuosos del violín de su época, cuyas innovaciones en el estudio del instrumento solo fueron superadas por Paganini. Del total de treinta y cinco composiciones conocidas hasta el momento, podemos hallar dúos, tríos y cuartetos para cuerda, además de seis conciertos compuestos para violín y orquesta. De estos, el público del Maestranza tuvo ocasión de escuchar los Cuartetos en Sol menor y en Si b Mayor, ambos de 1769. Estos fueron interpretados con gran acierto por el violinista albanés Paçalin Zef Pavaci —concertino invitado en numerosas orquestas como la Philarmonica Orchestra de Londres, la Orquesta Nacional de España, la Flanders Opera y la Symphony Orchestra de Bélgica—; la violinista italiana Mariarosaria D'Aprile —versátil y activa en el panorama concertístico nacional e internacional y merecedora de premios como el ‘Accent08’ (Cincinnati – EEUU)—; el violista italiano Francesco Tosco —a nivel europeo, ha colaborado con la Orchestre Philharmonique de Radio France, NDR Radiophilharmonie de Hannover, Orchestre de la Suisse Romande y Orchestra della Svizzera Italiana—; y el violonchelista Israel Fausto —ha actuado como solista y camerista por países como España, Alemania, Estados Unidos, Holanda, Italia, Croacia, Inglaterra, Francia o Portugal—. Los cuatro dieron lo máximo no solo a la hora de abordar las composiciones de Lombardini-Sirmen —excelentes en el control de los recursos— sino también dando color a las notas de Fanny Hensel-Mendelssohn y Emilie Mayer.

Ambas compositoras, nacidas a inicios del siglo XIX, tampoco tuvieron vidas sencillas, y pese a todo, sus creaciones son fruto de una increíble maestría que sería reconocida por figuras masculinas de su tiempo. En el caso de Hensel-Mendelssohn, hermana del famoso compositor de la «Marcha nupcial», la anécdota más jugosa tiene que ver con la reina Victoria de Inglaterra, quien en 1842 convocó en Buckinghan Palace a Felix Mendelssohn para que interpretase su pieza favorita, «Italien». La sorpresa llegó al conocer que esta no había sido compuesta por su invitado sino por Fanny. De la germana, el público del concierto pudo escuchar el Cuarteto en Mi b Mayor, compuesto en el año 1834.

Asimismo, «El cuarteto de cuerda» rindió honores a Emilie Luise Friderica Mayer con la interpretación del Cuarteto Op. 14 en Sol menor, estrenado en 1840. Nacida en una familia del norte de Alemania, Mayer no llegó a conocer a su madre, pues esta falleció en el parto, algo que la condicionaría de por vida a ella y a su padre, quien decidió suicidarse veintiséis años después. Aún así, la compositora y escultora romántica obraría piezas exquisitas, componiendo al menos 8 grandes sinfonías, 15 oberturas de concierto y una gran cantidad de música de cámara.


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