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La Gazapera

El hombre en el flamenco

El asunto ha llegado a tal grado de estupidez que clama al cielo y sería interesante hacer jornadas de estudio o semanas culturales para destacar el papel del hombre en esta música

Manuel Bohórquez @BohorquezCas /
28 feb 2020 / 11:27 h - Actualizado: 28 feb 2020 / 11:32 h.
"Flamenco","Música","Arte","Publicidad","La Gazapera","Fotografía"
  • Silverio Franconetti. / El Correo
    Silverio Franconetti. / El Correo

Se hacen tantas cosas sobre la mujer en el flamenco, que lo interesante ahora sería organizar algo sobre el papel del hombre en el nacimiento, desarrollo y promoción de este arte andaluz en el mundo. Hace algunos años, una flamencóloga pegada al perol socialista reclutó a algunas mujeres estudiosas del flamenco, e incluso artistas, para crear una especie de comando de feminijondas que peleara por los derechos de la mujer en el arte jondo, como si nunca los hubieran tenido. El asunto ha llegado a tal grado de estupidez que clama al cielo y por eso digo que sería interesante hacer jornadas de estudio o semanas culturales para destacar el papel del hombre en esta música. Por ejemplo, el de Silverio Franconetti, quien, por cierto, hace casi siglo y medio le daba ya una enorme importancia a la mujer flamenca, que jamás han destacado las flamencólogas. Solo hay que ver algunos carteles de su café de la sevillana calle Rosario o la publicidad en la prensa local. Y estamos refiriéndonos a una época que va desde 1881 hasta 1888, que es en la que el maestro de la Alfalfa tuvo abierto su célebre café o salón flamenco, donde triunfaron mujeres artistas como Dolores la Parrala, Francisca Colomé La Rubia, La Peñaranda, Enriqueta la Macaca, La Sarneta, La Mejorana, Gabriela Ortega o La Juanaca de Málaga. El mismo Silverio cantaba las seguiriyas de María Borrico, de San Fernando, lo que no dejaba de ser una manera de reconocer la faceta creadora de las mujeres cantaoras. Pero si nos vamos a otro café, el de don Manuel Ojeda El Burrero, que estuvo en las calles Tarifa y Sierpes hasta finales del XIX, siempre hubo cuadros de cantaoras y bailaoras de una enorme categoría, en los que brillaron Pepa de Oro, La Serrana, La Carbonera, La Juanaca, Gabriela Ortega, La Sordita, La Peñaranda, La Rubia o África Vázquez La Peceña. El gran fotógrafo sevillano Emilio Beauchy Cano inmortalizó uno de aquellos cuadros, fotografía que es conocida en todo el mundo. Por tanto, estaría bien que las feminijondas organizaran un ciclo para hablar sobre Silverio y El Burrero como grandes defensores de la mujer en el flamenco. Y no solo estos dos grandes sevillanos, sino Juan de Dios Jiménez, el hijo de El Isleño, o López Olea. Aunque no sabemos si habría dinero público para esto, porque casi todo se va para destacar el papel de la mujer en el flamenco. No hace mucho tiempo alguien quiso hacer un documental sobre Silverio y comenzó a buscar dinero público por las instituciones andaluzas, encontrándose muchas puertas cerradas. Curiosamente, en algunas instituciones le dijeron que sí había algo para documentales que destacaran el papel que jugaron las mujeres en la creación de este arte. Y si fueran gitanas, mejor aún.


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