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La Gazapera

El Tenazas y Caracol en la Bienal de 2022

Manuel Bohórquez @BohorquezCas /
26 sep 2020 / 08:54 h - Actualizado: 26 sep 2020 / 08:57 h.
"La Gazapera"
  • El Tenazas y Caracol en la Bienal de 2022

Desconozco si cuando acaba la Bienal, al día siguiente se está ya trabajando en la siguiente edición. Si es así, el actual director, si es que sigue, debería tener en cuenta que en 2022, en la siguiente edición se van a cumplir cien años de la celebración del Concurso de Cante Jondo de Granada, que estuvo protagonizado por sus dos ganadores, sevillanos, como fueron el moronero Diego Bemúdez Cala, conocido por El Tenazas, y el niño sevillano Manuel Ortega Juárez, Manolo Caracol.

El protagonismo de Sevilla fue incuestionable y la Bienal, que no es nada didáctica, debería contar la gesta a través de algún espectáculo, conferencias o mesas redondas. Sobre todo la de Manolo Caracol, que tenía 12 años cuando le pidió a Chacón que lo llevara al certamen y el maestro jerezano, amigo de su padre y de su abuelo paterno El Águila, lo llevó porque vio en él a la gran figura que luego fue. Chacón fue un visionario. Y la cosa es que el niño no había cantado nunca en su casa y casi nadie sabía que le gustaba cantar.

Para su padre fue una sorpresa cuando Chacón le dijo que se iba a llevar al niño al certamen granadino. Claro que el niño tenía genes de arte para un regimiento de cantaores. Era tataranieto de El Planeta y bisnieto de Curro Dulce, dos astros del cante gaditano. Bisnieto también de Enrique Ortega Díaz El Gordo, el matarife y cantaor gaditano. Y tenía sangre del Fillo, Curro Pabla, Juan Encueros, el Nitri, Paquiro, el Caoba, Enrique, Gabriela, Rafael y Rita Ortega, el Almendro, Rafael y Joselito el Gallo...

El Tenazas (Morón de la Frontera, 1850-Puente Genil, 1933), tenía ya más de setenta años cuando fue al concurso y no era un cantaor de fama. Era seguidor de los cantes de Silverio Franconetti y Paquirri y eso era lo que buscaban Falla y Lorca, el eslabón perdido de la edad de oro del cante jondo. El moronero causó sensación y enamoró a Chacón, que sí trató mucho a Silverio, aunque no a Paquirri. Fue el maestro jerezano quien asesoró al jurado y, seguramente, quien les dijo que el ganador tenía que ser el Tenazas, pero que Caracolito también merecía un premio infantil.

Cuando acabó el certamen, tanto el viejo como el niño fueron llevados por los teatros del país y Caracol se hizo una gran figura. El Tenazas volvió a Puente Genil, donde fue siempre muy querido y respetado, y donde murió tan pobre como había vivido siempre. De no haber sido por el concurso y su enorme repercusión en todo el mundo, Diego Cala habría pasado sin pena ni gloria. En cambio, Caracol parecía ya predestinado a ser artista y acabó siendo el amo del cante.

La Bienal de 2022 no debería ignorar esta importante efeméride, y sé que no lo hará. Sería un buen momento para que Sevilla supiera de verdad quién fue el genio de la Alameda de Hércules, donde tiene un monumento junto a los de la Niña de los Peines y el torero Chicuelo.


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