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El violonchelo en persona

Asier Polo vuelve al Maestranza, ahora como solista invitado residente, tras una gira que ha puesto en pie auditorios de México, Malasia, Brasil y Dinamarca. Allí donde va, reserva tiempo para impartir magisterio. El próximo fin de semana, en el Conservatorio de Sevilla

21 may 2016 / 21:35 h - Actualizado: 21 may 2016 / 21:38 h.
  • El violonchelista Asier Polo resalta el buen momento que viven los músicos en España y su alto nivel. / El Correo
    El violonchelista Asier Polo resalta el buen momento que viven los músicos en España y su alto nivel. / El Correo

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Asier Polo se desnuda cada vez que sale al escenario. Es un torrente de energía, de emociones, de sentimientos. Un seductor, aunque no se reconozca, un provocador de la expresión. Busca la belleza en cada nota y la encuentra a cada paso. Ahonda en la profundidad de su violonchelo, la prolongación de su yo más íntimo, y logra tocar el corazón del público.

Detrás de uno de los violonchelistas más importantes del mundo en la actualidad, no hay más que grandeza humana, sencillez, humildad. Ha sido solista en las orquestas más importantes, ha compartido escenario con los artistas más grandes, heredero de Kliegel y Monighetti, su trayectoria abarca desde la literatura musical más clásica a la más contemporánea, 14 trabajos discográficos y una crítica internacional unánime hacia quien es hoy el referente principal del violonchelo en España.

Polo, que es director artístico en la Facultad de Música y Artes Escénicas de la Universidad Alfonso X El Sabio, la primera facultad en España de Música, cree necesario y enriquecedor que los alumnos salgan de sus conservatorios para completar sus estudios y formarse como músicos. «Son tiempos exigentes. Lo que estaba ocurriendo en Alemania hace 40 años está ocurriendo ahora aquí. Hay muchos músicos y poca oferta y hay que ser muy bueno para poder sobrevivir en esta profesión».

Disfruta con el repertorio romántico de Beethoven, Brahms, Rachmaninov o Schumann y tiene debilidad por la música española. El jueves y el viernes interpretará el concierto de Rodrigo en el Teatro de la Maestranza, un programa con el que demostrará que el cello, además de profundo y grave, puede ser muy vital y alegre. «El cello es un instrumento que transmite muy bien la emoción porque tiene la tesitura de la voz humana. Por eso la gente lo entiende bien, porque se identifica más que con cualquier otro instrumento y es muy cantábile».

¿Se considera un seductor en el escenario? «Qué más quisiera yo –se ríe–. Creo que tengo capacidad de comunicarme con el público porque soy un músico extrovertido, desinhibido, sincero con lo que hago, y eso ayuda a entender lo que se está interpretando exteriorizando el gesto y la emoción. Sí que creo que para interpretar hace falta ser un poco impúdico, tener un canal directo con tus sensaciones y tus emociones y eso surge espontáneamente. Al final la música es el ser humano, es uno mismo».

El fichaje de John Axelrod para el atril del Maestranza aporta «frescura, carisma, novedad ilusionante y capacidad de unir energías», sostiene. «En la música no se puede permitir la rutina porque sino se muere. Hay que hacer que cada músico se sienta importante y aporte lo mejor para que la música fluya. Y cuando quien dirige transmite ilusión, aporta cosas muy positivas a la orquesta».

Asier Polo no concibe que se pueda recortar en arte ni en cultura. «Sería un error. No comprendo la vida sin respeto por el arte y la cultura, que es el reflejo de nuestra propia historia y lo que alimenta el alma y sin ello la vida deja de tener muchísimo sentido». Y le preocupa, claro, la situación que atraviesa la ROSS. «Es algo incomprensible», subraya. «Es una lástima porque en cualquier país la educación y la cultura están más que blindados pase quien pase por el Gobierno y eso es algo que lo tenemos que tener en cuenta si queremos evolucionar como sociedad».


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