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Música

Enganchados a la Film Symphony Orchestra

Martínez-Orts y su emblemática orquesta regresaron a un FIBES abarrotado por un público fiel y entregado a su generosa oferta musical

16 nov 2019 / 10:50 h - Actualizado: 16 nov 2019 / 11:44 h.
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  • Imágenes del concierto que ofreció anoche la Film Symphony Orchestra en Fibes.
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FSO ***

Tour 19/20 de la Film Symphony Orchestra. Constantino Martínez-Orts, dirección. Paloma Friedhoff Bello, soprano. Ignacio Herrero Pérez, acordeón. Programa: Temas y suites de Kings Row (Korngold), El secreto de la pirámide (Broughton), El discurso del rey (Desplat), Willow (Horner), Jurassic World (Giacchino), Solo, Inteligencia Artificial (Williams), Aladdin (Menken), El bueno, el feo y el malo (Morricone), Norte y Sur (Conti), Amelie (Tiersen), Cómo entrenar a tu dragón (Powell), Interstellar (Zimmer), Los vengadores: Endgame, Regreso al futuro (Silvestri) y Piratas del Caribe (Badelt). Auditorio FIBES, viernes 15 de noviembre de 2019

Hubo en mi primera juventud una serie de discos británicos que se titulaban Hooked on Classics (Enganchados a los clásicos) en los que un tal Louis Clark y la Royal Philharmonic Orchestra interpretaban potpurris de música clásica con una base rítmica, ingenio que tomó prestado en España Luis Cobos para sus homenajes a zarzuelas, coplas y otras músicas diversas. Aquello funcionaba como primer paso para interesarse por la gran música e ir poco a poco aficionándose a ella. Igual pasa con la música de cine, especialmente aquella que siguiendo los pasos del sinfonismo hollywoodiense crearon en los años treinta del siglo pasado Steiner y Korngold. La afición por este género musical cinematográfico ha sido el trampolín para acercarse a los Mozart, Beethoven, Wagner o Strauss que lo inspiraron. Desde hace unos años Martínez-Orts al frente de su orquesta especializada ha ido creando esa afición de la que a buen seguro saldrán muchos otros y otras aficionadas a la música clásica.

El director valenciano tiene por delante muchísimo material para ir perpetuando su éxito durante décadas, y ahora que ha incorporado la voz, las posibilidades son infinitas, dada la gran cantidad de canciones y musicales memorables que nos ha brindado el séptimo arte. John Wilson en Inglaterra lo descubrió hace ya unos cuantos años y cada temporada le invitan a los Proms del Royal Albert Hall de Londres. Varios meses después de culminar ese memorable doble programa dedicado a John Williams, la FSO volvió a un FIBES de nuevo abarrotado para ofrecer un variado programa que arrancó con el tema principal que Erich Wolfgang Korngold compuso para Kings Row, una película protagonizada por el luego presidente de Estados Unidos Ronald Reagan en 1942, y que aquí se llamó Abismos de pasión. Fanfarrias y un acertado vuelo lírico definieron esta primera parada de un concierto que prosiguió con los celebrados títulos finales de El joven Sherlock Holmes o El secreto de la pirámide, que interpretaron con energía y fidelidad. Delicadeza es lo que definió al piano de Bauti Cármena en El discurso del rey de Alexandre Desplat y la inédita suite de Amélie de Yann Tiersen, donde brilló el color del acordeón de Nacho Herrero.

Como suele ocurrir, fueron los metales los que acusaron mayores problemas. Así ocurrió en un Willow por momentos falto de vuelo y pérdida de ritmo en las transiciones, o en el conseguido swing de Aladdin, aunque pesaran ocasionalmente los desajustes en esta familia de instrumentos. Al resultado global afectó también la obligada amplificación, en este caso por potenciar los agudos y camuflar los graves, de forma que todo sonó excesivamente metálico. El breve y hermoso tema principal de la serie Norte y Sur o la muy jovial suite de Cómo entrenar a tu dragón se defendieron también satisfactoriamente, mientras fue Interstellar en una conseguida suite que recorrió todos sus temas principales la que logró el mayor impacto a nivel de excelencia interpretativa, gracias en buena parte al buen trabajo del organista. Con un precioso timbre, una generosa proyección y una flexible modulación, la soprano Paloma Friedhoff defendió de manera sensacional el enérgico Éxtasis del oro que Morricone compuso para El bueno, el feo y el malo, así como la canción basada en el tema principal de John Williams para I.A. Inteligencia artificial, cuyas letras de Cynthia Weil entonó en perfecto inglés. El fin de fiesta lo coronó un muy conseguido Mambo de Leonard Bernstein para West Side Story y el ya inevitable Cantina Band de Star Wars, cuyos fans volvieron a aprovechar para lucir sus mejores galas a lo largo de tan alegre noche.


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