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Bienal de Flamenco

Israel Galván entre el minimalismo y el hiperrealismo

Israel Galván estrenó ayer en el Teatro Central, su último espectáculo, que se inspira en el baile de los Seises para retratar a Sevilla

18 sep 2022 / 18:40 h - Actualizado: 18 sep 2022 / 18:42 h.
"Bienal de Flamenco"
  • Israel Galván entre el minimalismo y el hiperrealismo

Un espectáculo de corte minimalista que parte del baile de los Seises y se dirige a retratar a Sevilla bailando la música barroca de Alessandro Doménico Scarlatti, el fandango del Padre Antonio Soler y las sevillanas de Pareja-Obregón. Es lo que nos propone Israel Galván con este espectáculo en el que, fiel a su estilo, tradición y vanguardia van de la mano.

Una gran cola de volantes negra extendida en el suelo sobre un objeto oculto, tres columnas metálicas con rejillas adornadas con farolillos amarillos, un pianoforte y un clavicémbalo en un extremo, y en el otro dos sillas y algunos artilugios e instrumentos de percusión. Es lo que vemos nada más acceder al teatro cuyo escenario, desnudo de telones y cortinas remite a la escena contemporánea. No en vano Israel Galván se ha distinguido prácticamente desde sus inicios por la impronta trasgresora de su baile, algo que, según él mismo ha reconocido, más que partir de una intención de ruptura tiene que ver con una búsqueda de lo esencial, lo que le ha llevado a indagar sobre los pasos de flamenco más básicos. De ahí el ejercicio de deconstrucción que caracteriza su estilo de baile.

En este obra, la búsqueda por lo primegio le ha llevado al baile de Los Seises, que él refleja con el uso del relevé, y la música barroca, mientras la danza remite al minimalismo y el espacio escénico se dceanta por el hiperrealismo.

Para ello Israel cuenta con la magnífica interpretación musical en directo de Garad Bouwhuis al clavicémbalo y pianoforte, el baile y las castañuelas de Ramón Martínez -el único que arrancó los oles y el aplauso del respetable- y la interpretación de Helena Astolfi, una niña que simboliza la inocencia infantil y la singularidad del bailaor, que a pesar de haberse criado en una escuela de baile no sabe bailar sevillanas ni tocar los palillos, que es como coloquialmente llamados a las castañuelas en Sevilla.

La inocencia se apunta también en el arranque de la obra, en la que Israel, al retirar la larga cola negra, descubre una bicicleta estática, y una vez montado en ella da rienda suelta al niño que lleva dentro con una escena tan irreverente como imaginativa, aunque un tanto larga y tediosa. Al igual que el resto del espectáculo cuyas diferentes escenas nos sorprenden al principio, pero nos acaban aburriendo.

Tal vez se deba a que la dramaturgia intenta retratar el peso de las tradiciones con una retahíla de símbolos claros, como los pétalos de azahar y las naranjas e incluso las cucarachas, junto a otros símbolos que, como el cante por sevillanas con acento eslavo que entona Ramón Martínez, o la larga nómina de maldiciones que la niña lee mientras Israel taconea con sonido amplificado resultan un tanto confusos. Y sobre todo porque el corte minimalista determina un baile un tanto cansino y poco lucido que al final, cuando aparece el Coro de las voces blancas de la Escolanía de Los Palacios, se queda en segundo plano.

Obra: Seises

Lugar: Teatro Central 17 de septiembre

Compañía: Israel Galván company

Dirección artística, coreografía e interpretación: Israel Galván

Espacio visual: Carlos Marquerie

Música en directo: Garad Bouwhuis

Con: Helena Astolfi, Ramón Martínez, Coro de las voces blancas de la Escolanía de Los Palacios

Baile: Israel Galván

Calificación: 3 estrellas


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