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Israel Galván, «más gracioso todavía»

Israel Galván estrena en Sevilla su último espectáculo, con el que aspira a convertirse en una suerte de clown flamenco circense, junto al Cirque Romanés.

03 oct 2020 / 15:07 h - Actualizado: 04 oct 2020 / 09:16 h.
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  • Israel Galván, «más gracioso todavía»

A estas alturas, Israel Galván ha demostrado con creces su genialidad como bailaor flamenco. Una condición que le mantiene en continua búsqueda creativa. En esta ocasión, su acercamiento a Le Cirqué Romanès le ha llevado a convertirse en un singular payaso, un miembro más de un familiar circo de gitanos.

La puesta en escena adolece de una estructura sólida. El espectáculo se compone de toda una gama de escenas que van del humor al desafío, tanto en el baile como en los números circenses. Con la primera Galván cumple con su afán de hacernos reír cual payaso de circo. Para ello no duda incluso en estamparse una tarta en la cara. Aquí nos encontramos con un Galván que se divierte y nos divierte con una frescura que sustenta, como no podía ser de otra manera, en su dominio técnico y su capacidad para llevar al flamenco a su terreno, donde prima la inquietud y la necesidad de romper con los cánones establecidos. Eso es lo que le llevó a convivir con el Circo Romanès durante tres meses, tal y como nos contó su patriarca, Alexandre Romanès, al comienzo del espectáculo. Allí Galván se encontró con los 19 gatos que habitan habitualmente la carpa del circo, y gracias a eso hoy en día se lleva bien con estos animales, que antes no le gustaban demasiado. Pero al Teatro Central el circo solo trajo a uno, la gata Cocotte, que por desgracia no tuvo su día.

Aunque con algunos bajones de ritmo, la obra consigue encandilar al público durante toda la primera mitad, cuando la guitarra de Caracafé y el baile de Israel y su hermana, Pastora, se adueña del escenario, que simula a una pista circense con un gran círculo repleto de materiales de reciclaje de otros espectáculos, como la mecedora de ‘Arena’. Impregnado del ambiente del circo y su “más difícil todavía”, el bailaor juega con la mecedora; zapatea en una chapa metálica al compás de los susurros con los que vitorea otras de sus pasiones, el fútbol y el Betis; se sube a sendas tarimas redondas donde sus pies en movimiento desafían a la gravedad, y hasta convierte su cuerpo en un instrumento de percusión para subrayar el compás que marca la guitarra de Caracafé, sin duda, uno de los baluartes de la noche.

El otro puntal fue Pastora Galván, que apareció como una reina, con zapatos de plataforma brillantes de altos tacones, un vestido negro ceñido y brillante y una corona en la cabeza. Al principio se pasea por el escenario con actitud triunfante y guasona, hasta que cambia los tacones altos por otros de flamenco y nos brinda una pieza de baile con un regusto añejo que nos remite a las bailaoras antiguas, aquellas que bailaban en los patios de vecinos con delantal y zapatillas. Como contraste, Caracafé, haciendo uso de una encomiable versatilidad, le recita un poema dedicado a Pastora Imperio, y luego entona con su guitarra las coplas ‘Ojos Verdes’ y ‘La bien pagá’, entablando con la bailaora una deliciosa complicidad.

En la segunda mitad los hermanos ceden el protagonismo a la familia Romanès y el circo se apodera del escenario con la rueda Cyr, una singular danza contorsionista a dúo con los malabares, un vistoso número de telas aéreas y el trapecio, donde la gata Cocotte se negó a subir impidiendo lucirse a la trapecista. Todo ello con la ambientación musical de Caracafé, que de alguna manera aunaba los números de circo con el flamenco, aunque no acababa de conseguirlo del todo. En ese sentido se echa de menos una mayor interacción entre Galván y los números circenses, que están a punto de borrar la naturaleza flamenca de la obra. Por fortuna, en la escena final una conocida rumba devuelve a Israel y Pastora al escenario, y a ellos se suman su madre y su otro hermano en un improvisado fin de fiesta que puso al público en pie.

Obra: Gatomaquia

Lugar: Teatro Central 2 de octubre/Bienal de flamenco

Coproducción: Israel Galván Company, Théâtre de la Ville, Kali Productions

Compañía: Le cirque Romanés/Israel Galván

Idea y coreografía: Israel Galván

Baile: Israel Galván, Pastora Galván

Guitarra: Emilio Caracafé

Canto: Delia Romanès

Poeta: Alexandre Romanès

Telas aéreas y trapecio: Alexandra Romanès

Danza: Alin Romanès

Hola-hoop: Irina Romanès

Malabares: Sorin Romanès

Calificación: 3 estrellas


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