José Mercé se dirige a lo sublime en el Teatro de la Maestranza

El artista se dirigió al terreno de lo sublime en la presentación en el Teatro de la Maestranza de ‘Oripandó’, su nuevo trabajo discográfico

14 may 2022 / 17:31 h - Actualizado: 14 may 2022 / 17:40 h.
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  • José Mercé. / EFE
    José Mercé. / EFE

José Mercé se dirigió ayer al terreno de lo sublime en la presentación en el Teatro de la Maestranza de ‘Oripandó’, un disco que cuenta con la producción de Antonio Orozco, el piano de Pablo López, Dorantes y Lang Lang, la guitarra de Tomatito y la voz de La Mala Rodríguez.

Ninguno de ellos estuvieron ayer con Mercé en el escenario del Teatro de La Maestranza, aunque cabe señalar que tuvieron unos sustitutos de lujo, como Ale Romero, al piano y los teclados, responsable también de la dirección musical, Pepe Pulido a la guitarra eléctrica, Popo Posada al bajo, Antonio Torres a la batería, los coros y palmas de Ale Larache, Dani Bonilla y Mercedes García y la Orquesta Flamenca de Sevilla.

Da gusto ver, en estos aciagos tiempos de pandemia, a tanto músico en el escenario junto a un cantaor flamenco. Claro que no esperábamos menos de José Mercé, quien siempre se ha preciado por dar unos directos espectaculares. Y así fue la puesta en escena del ‘Oripandó’ en el Teatro de la Mestranza de Sevilla, donde el artista convocó a un público tan heterogéneo como entusiasta que no paró de rendirle pleitesía desde que pisó el escenario, justo después de que los músicos entonaran, ‘Preludio de un Nuevo Día’, un tema que José ha compuesto con Pablo López que termina con una taranta que el maestro cantó sentado al compás del piano de Ale Romero y una proyección de fondo que nos mostraban imágenes de mineros trabajando. Al término de este palo José salió de la escena para dejar el protagonismo a los músicos, que nos impactaron con la potencia de su música, entre flamenca y el rockera. Aunque para potente y emotivo el siguiente tema, ‘Jamás desaparece lo que nunca parte’, una suerte de himno a la vida tras la muerte que alude a la pérdida de su hijo Curro.

‘Oripandó’, tal y como nos dijo el propio Mercé micrófono en mano, es un vocablo caló que significa: el sol que sale justo en el momento del amanecer, y con este nuevo disco el cantaor jerezano se ha propuesto dar de nuevo cabida en su vida a esa claridad que a él se le fue cuando murió su hijo Curro, con tan solo 14 años. Pero como él mismo nos dijo, Curro sigue con él porque nunca se fue.

Aún así eligió seguir con uno de los palos más solemnes y dramáticos del flamenco, un martinete y una debla que trajo al teatro los ecos de la debla de Tomás Pavón. Pero como la vocación del disco es acercar el flamenco al público de hoy, eligió continuar con ‘Tengo cosas que contarte’, una pieza a caballo entre el tango, la rumba y unos fragmentos de rap protagonizados por La Mala Rodríguez mediante un vídeo. Un recurso inteligente, teniendo en cuenta que se trata de una artista con una apretada agenda.

Otro recurso, tal vez para aliviar la producción, fue introducir el baile flamenco también mediante un vídeo. A su término José nos habló de la importancia de dominar el cante para el baile. “Yo he cantado mucho para bailar y siempre digo que el que se sienta en una silla sin haber cantado primero para el baile está un poco distraído”.

En ese sentido echamos de menos la presencia en directo de alguna figura de baile. Aunque es justo reconocer que eso no restó brillantez al recital, que José continuó con ‘Si tú me lo pides volvería a empezar’, una canción que se adentra en los entresijos de su memoria para reivindicar, con un lenguaje muy lírico, unos recuerdos que aunque colmados de dolor alojan también una buena dosis de entrega y sueños.

Poco a poco el cantaor iba encaminándose hacia la ‘Alegría’, el tema que cierra el disco, pero antes le dedicó un sentido homenaje a su esposa con la rumba ‘Cincuenta Primaveras y otras mil que yo quisiera’, y luego se adentró por la senda del virtuosismo de ‘Caminante’ que interpretó en directo junto a Ale Romero, aunque en el disco lo grabó con Lang Lang.

Con ‘Alegría’ el maestro dio por terminada la presentación del disco, punto de partida del espectáculo. Pero todavía no estaba dispuesto a irse. “Voy a estar aquí hasta que ustedes me echen”, le dijo al respetable, que le dedicó una ovación repleta de peticiones.

Y dando un giro de 180 grados José se quedó solo con el piano y nos regaló una versión de la canción de Pablo Milanés ‘El breve espacio en que no estás’, que nos dejó sin aire. Y todavía nos quedaba por disfrutar de su inmersión en el cante flamenco, para lo que se decantó por unas malagueñas de El Mellizo, soleares y seguiriyas, junto la joven promesa de la guitarra, Manuel Cerpa, a quien el maestro llamó a voces en el escenario con la naturalidad de la que suele hacer gala.

En esos momentos el público no paraba de ovacionarle y José decidió volver de nuevo a sus grandes éxitos para regalarle una versión de ‘Tu frialdad’ de Triana que rayó la excelencia. Aunque con lo que acabó de desbaratarnos fue con ‘Al Alba’, una canción sobrecogedora de Luís Eduardo Aute que él se atreve a cantar por bulerías con un encomiable dominio del compás.

Solo con eso ya podíamos darnos por satisfechos, pero el público quería más y el maestro no quería negárselo. Así que salió de nuevo a escena junto a todos los músicos para hacernos otro regalo muy especial, ‘Aire’, que puso a corear a todo el patio de butacas. Y aun así, los espectadores seguían sin querer dar por terminado el espectáculo. Así que José Mercé salió de nuevo a escena y de manera sutil, aunque eficaz a tenor del resultado, reiteró su adiós repitiendo el tema con el que homenajea a su hijo Curro, ‘Jamás desaparece lo que nunca parte’.


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