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La Bienal de Flamenco entre la supervivencia y el compromiso

La Bienal de flamenco de Sevilla ratifica su compromiso de seguir siendo el punto de partida de la creación flamenca mundial.

18 jun 2020 / 14:35 h - Actualizado: 18 jun 2020 / 14:37 h.
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La XXI Bienal de Flamenco de Sevilla, cumple 40 años y para celebrarlo se ha propuesto batallar con la pandemia hasta vencerla. No en vano, como señaló su director Antonio Zoido en el acto de presentación que tuvo lugar ayer en los jardines del Real Alcázar de Sevilla, este festival se ha convertido en el punto de partida de la creación flamenca mundial. Y es que, desde sus inicios, la Bienal ha potenciado que el flamenco apostara por el formato de espectáculo cerrado, propio de una manifestación de arte escénica. Un fórmula que se sale del clásico recital que define las programaciones de los festivales que cada verano acogen los pueblos andaluces, cuya permanencia, por desgracia, peligra a causa de la crisis sanitaria.

No es el caso de la Bienal de flamenco Sevilla, que desde el comienzo del confinamiento ratificó su compromiso con los artistas y aficionados del todo el mundo. En principio, y a la espera de la evolución de la COVID-19, la intención era ofrecer los espectáculos, que tendrían lugar a puerta cerrada, por streaming. Por fortuna la evolución de la pandemia en nuestra ciudad parece ser favorable y los artistas flamencos contarán con el público durante su representación, algo que, si bien en toda manifestación de arte escénica es necesario, en el flamenco se hace imprescindible, sobre todo en los recitales de cante, en los que la participación del receptor resulta fundamental para completar su potencial emotivo. Aunque eso sí, los espacios deberán respetar las limitaciones de aforo, y eso en algunos espacios como el del Teatro Central o la Iglesia de San Luís de los Franceses, que ya de por sí no cuentan con un aforo grande, va a dejar a más de un aficionado con la miel en los labios. Sobre todo teniendo en cuenta que el primero será el escenario de tres figuras tan señeras como Fahmi Alqhai, Patricia Guerrero y Dorantes. Y el segundo alojará un ciclo de danza con estrellas tan fulgurantes como Rocío Molina e Israel Galván, que abrirán y cerrarán el ciclo en este espacio respectivamente. Claro que tampoco se espera la afluencia de ese público extranjero, fiel a la Bienal, que aglutina a un buen número de espectadores de todas partes del mundo en cada espectáculo.

Por todo ello la dirección del festival ha optado por mantener su oferta de dar algunos espectáculos por streaming. Será una selección que incluirá las diferentes disciplinas del flamenco, aunque de momento, tal vez por aquello de no influir en las ventas, dicha selección no se han definido.

Cabe señalar que el acto de presentación, que contó con la presencia de la consejera de Cultura, Patricia del Pozo, el diputado provincial de Cultura, Alejandro Moyano, el delegado de Hábitat Urbano, Cultura y Turismo del Ayuntamiento de Sevilla, Antonio Muñoz, y el director del festival, Antonio Zoido, congregó a un nutrido número de artistas y figuras del flamenco, como Dorantes, Andrés Marín, José Galván, Úrsula López, Diego Villegas, Daniel Casares, La Tremendita, Mercedes de Córdoba, Ana Morales, María La Terremoto, María Moreno o La Choni, entre otros. Todos ellos con su correspondientes mascarillas, aunque no era difícil comprobar el gesto de alegría que se escondía tras su tapada sonrisa. Teniendo en cuenta el negro panorama que, al igual que les ocurre a otras manifestaciones de artes escénicas, se cierne sobre el flamenco tras la dichosa crisis sanitaria. Al menos la Bienal les dará un respiro, un alivio que más allá de la economía se erige como todo un símbolo de recuperación.

De ahí que Antonio Muñoz no dudara en afirmar que “en el peor año, en las circunstancias más difíciles, podemos decir con contundencia que Sevilla tendrá Bienal de Flamenco”. Una intención que alabó la la consejera Patricia del Pozo que definió al flamenco como una seña de identidad y al de la cultura como un un factor “estratégico de nuestra economía”.

En ese mismo acto Antonio Zoido, con un discurso tan certero como directo, insistió en el valor del festival como arquetipo del flamenco, ya que de él parten todos los espectáculos que más tarde girarán por el mundo. De ahí que esta Bienal haya seguido apostando por su apoyo a los estrenos, cuyo número Zoido no precisó, aunque indicó que conformarán el 80% de los 51 espectáculos que completan la programación.

Se mantiene por tanto una variada oferta de propuestas, que este año se completa con una suerte de extensión durante el mes de agosto en un espacio que se ha recuperado para la Bienal: el Monasterio de San Jerónimo. Allí, durante los fines de semana de Agosto, actuarán figuras conocidas por su afán de experimentación con otras músicas, como Diego Villegas' y la 'Electric-Acoustic Band'; 'M. de Puchero'; Rycardo Moreno y Raúl Cantizano, 'Artomático'; 'Los Voluble', 'Califato ¾' y el veterano Gualberto, que cerrará las actuaciones en este espacio el 29 de agosto.

Este ciclo estaba contemplado para que habitara las tablas del Teatro Alameda durante el mes de septiembre, pero debido a las circunstancias y limitaciones impuestas por la COVID-19, este año la Bienal no podrá contar ni con ese ese teatro ni con el Maestranza y el Hotel Triana. A cambio se incorporarán el Pabellón de la Fundación 3 culturas (el Pabellón de Marruecos en la Expo 92), donde tendrán lugar las actuaciones de grupos representativos del folclores del Mediterráneo, como Berk Gürman, Alaa Zouiten y Mona Boutchebak.

Se incorpora también este año El Monasterio de Sta. María de las Cuevas de la Cartuja. Allí podremos disfrutar de uno de los espectáculos más arriesgados de la Bienal, a cargo de Andrés Marín, un creador de la danza flamenca que se define por su inquietud y afán de investigación. En principio, estaba previsto que esta Bienal estrenaría en Sevilla su particular versión de 'La Divina Comedia', pero dado sus grandes dimensiones este espectáculo ha tenido que suspenderse. A cambio, Andrés nos brindará un conjunto de micro-piezas de danza que recorrerán las dependencias del monasterio durante “las horas canónicas”, es decir, desde antes del amanecer, sobre las 6 de la mañana, hasta las 21h. Aunque estará abierto al público, todo el proceso será documentado y filmado con el objetivo de constituir una obra de arte visual.

Otra novedad es la apuesta por alojar el ciclo de flamenco instrumental, que en la pasada edición tuvo lugar en El Espacio Turina, a uno de los ámbitos más emblemáticos de la Bienal, El Real Alcázar, donde podremos disfrutar del piano flamenco de Pedro Ricardo Miño y Andrés Barrios y la sonanta de figuras tan destacadas como Manuel de la Luz, Daniel Casares, José Acedo, Antonio Rey, José Tomate y Dani de Morón, que pondrá el broche final el 2 de octubre.

Otro dato significativo es el protagonismo del cante en el escenario del Teatro Lope de Vega, donde además del baile de artistas de renombre como Farruquito, Canales y Olga Pericet, podremos emocionarnos con el poderío de las voces de José Valencia, El Pele, Jesús Carmona, Tomás Perrate, El Granaino, Trio Arbós y Rafael de Utrera, Inés Bacán, Rancapino Chico y La Tremendita.


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