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La Orquesta Barroca sigue codiciando una temporada estable en el Maestranza

Su actual sede, el Teatro Lope de Vega, tiene una acústica deficiente para la música

12 may 2016 / 19:30 h - Actualizado: 13 may 2016 / 13:22 h.
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  • La Orquesta Barroca de Sevilla regresó anoche al escenario principal del Teatro de la Maestranza. / Pepo Herrera
    La Orquesta Barroca de Sevilla regresó anoche al escenario principal del Teatro de la Maestranza. / Pepo Herrera

La historia de la Orquesta Barroca de Sevilla (OBS) viene escribiéndose a golpe de momentos tensos y éxitos, peregrinajes y el abrazo constante y creciente del público. Visto en términos generales no es mal cómputo. Pero a pesar de su consagración, de los premios –Nacional de Música 2011, Manuel de Falla...– y de haberse convertido en el buque insignia de las agrupaciones orquestales históricas en España –con permiso de Jordi Savall y su Hesperion XXI–, la Barroca sigue sin tener en su ciudad la sede que merece.

La solución, sobre el papel, es sencilla y compartida por los propios músicos y por el público, instalarse en el Teatro de la Maestranza; una opción que siempre ha sido apartada a un lado por el coste de apertura que tiene el coliseo. Sin embargo, es conocida la intención de la delegación de Cultura municipal de profundizar en esta idea. «Este escenario es nuestro lugar natural», decía a este periódico hace unas semanas el director artístico de la OBS, Pedro Gandía.

A falta de que se dé a conocer la temporada 16/17, la posibilidad de instalarse en el Paseo Colón está algo más cerca de materializarse. De hecho, si en este curso la Barroca ha subido una sola vez a este escenario –anoche–, en el que viene lo podrá hacer hasta en tres ocasiones.

Mientras que se confirma –apelando al futuro– la posibilidad de su instalación definitiva aquí, la próxima temporada continuará teniendo al Teatro Lope de Vega como sede principal. «En el Lope, a pesar de las dificultades acústicas, nos encontramos razonablemente bien, pero la Orquesta precisa un espacio más grande por una razón de peso; tenemos más público del que cabe allí», indica Gandía. Efectivamente, sólo con los socios que posee la Asociación de Amigos de la OBS (unos 900) se llenaría este espacio heredado de la Exposición del 29.

El presidente de esta organización, Camilo Montaño, matiza los anhelos: «Hay conciertos con formaciones grandes que tienen que estar sí o sí en el Maestranza. Pero, por desgracia, por cuestiones económicas no siempre se puede contar con ellas; y no tiene sentido subir a conjuntos de tres o cinco músicos a este escenario», afirma. «El Lope, aunque a mi juicio no tiene una acústica ideal para la música, es un buen teatro para la presentación de óperas cortas semiescenificadas», considera. Porque lo que por ahora no está sobre la mesa es el anhelado regreso de la OBS al foso del Maestranza, donde presentó con enorme éxito dos títulos históricos como Julio César, de Haendel; y L’incoronazione di Poppea, de Monteverdi.

De una forma u otra, y por el momento, todo continúa siendo una declaración de intenciones. Atrás queda su larga estancia en la satisfactoria Sala Joaquín Turina –ahora de propiedad municipal– que se acabó quedando pequeña. La Iglesia de la Anunciación –con unas condiciones para la audición de música mediocres– permanece como otra sede puntual. Lejos está el tiempo de la Iglesia de Santa Marina, de mejor acústica, y de extrema gelidez. La OBS sigue siendo una orquesta itinerante en su propia ciudad.


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