Lutoslawski no era esto

Crítica del 14º Concierto de Abono de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla ofrecido esta semana en el Teatro de la Maestranza con obras de Lutoslawski, Vanhal y Berlioz

02 jul 2017 / 12:04 h - Actualizado: 02 jul 2017 / 12:23 h.
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  • El director Erik Nielsen, junto a la ROSS esta semana. / Foto: ROSS
    El director Erik Nielsen, junto a la ROSS esta semana. / Foto: ROSS

Qué pena tener en programa una obra de Witold Lutoslawski (1913-1994) y que esta sea una creación tan menor como los ‘Dance preludes” del año 1955, que sí, cierran una etapa; la menos característica del músico; la que antecede a todas sus obras mayores. ¿Nos permitirá escuchar el director artístico de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla, John Axelrod, alguna de las ‘Sinfonías’ del polaco? Por supuesto que el clarinetista Miguel Domínguez Infante exprimió la partitura que tenía ante sí, virtuosa y vitalista, de escaso vuelo debido a la brevedad de sus movimientos. La ROSS le arropó con cierto mordiente. Bueno.

Luego llegó una obra de ese otro periodo que la Sinfónica lleva años olvidando, el clasicismo. En la próxima temporada habrá bastante Mozart y Haydn; eso está bien, pero un Vanhal de vez en cuando no hace año. Programar a compositores extraviados es sano, valiente. El Concierto para dos fagotes y orquesta tiene un primer movimiento de gran calado melódico en el que los dos solistas, Javier Aragó y Álvaro Prieto, se lucieron mostrando sonoridades diferentes y complementarias; demostrando que a pese a la agradable bronquedad de sus instrumentos, estos pueden sacar adelantes composiciones de calado como esta. A la Sinfónica le faltó aquí una cierta rusticidad; porque el director invitado, Erik Nielsen, de expresividad bastante neutra, pareció tomarse demasiado en serio la partitura. La cuerda sonó con dinámicas en exceso pesadas; y no se acertó con el estilo, por más que los dos solistas convencieran con una interpretación llena de colores, claridad y admirable diálogo.

Para finalizar, otra vez, la Fantástica de Berlioz. En el Adagio, a Nielsen se le atragantó la obra; estancando la interpretación con un paladeo exasperante. Sorprendentemente, con la Marcha al suplicio, la batuta despertó del letargo anterior y cinceló una versión de rutilante dramatismo y contrastes abrumadores; un punto agria en los metales, con una ROSS en perfecto estado. Así quedó este 14º concierto de abono.

Real Orquesta Sinfónica de Sevilla

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Teatro de la Maestranza. 30 de junio. Programa: Obras de Lutoslawski, Vanhal y Berlioz. Intérpretes: Miguel Dóminguez, clarinete. Javier Aragó y Álvaro Prieto, fagotes. Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Erik Nielsen, director. 14º Concierto de Abono.


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