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Marín da rienda suelta a su imaginario onírico

Andrés Marín inaugura el Festival internacional de Danza de Itálica con el estreno de su última obra, que parte de un ambicioso diálogo con la música de Maurice Ravel.

23 jun 2021 / 22:44 h - Actualizado: 23 jun 2021 / 22:49 h.
"Teatro"
  • Andrés Marín. / Festival Itálica- Lolo Vasco
    Andrés Marín. / Festival Itálica- Lolo Vasco

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Superar las identidades impuestas y, mediante la abstracción y la repetición, llegar a un “éxtasis frío”. Es lo que Andrés Marín se propone con esta obra, una suerte de diálogo entre la música de Ravel, el flamenco y las danzas populares, con el que Andrés Marín da rienda suelta a su imaginario onírico. Un estreno absoluto que inaugura el Festival Internacional de Danza Itálica.

Para representar la superación de las identidades impuestas Marín recurre a tapar por completo el cuerpo y la cara de los integrantes del cuerpo de baile mediante un maillot negro brillante que se ajusta a sus cuerpos como una segunda piel. No podemos ver sus rostros, pero sí que podemos, por sus líneas corporales, vislumbrar que son mujeres, y por su calzado podemos deducir que representan diferentes disciplinas de baile. Dos de ellas llevan zapatos flamencos de tacón ( Vanessa Aibar y Chloé Brûlé) otras dos zapatillas de ballet, de punta (Lucía Vázquez) y de media punta (Andrea Antó). Las cuatro se entregan a un diálogo de la danza con la música de Ravel que conlleva un considerable grado de dificultad, sobre todo en los momentos corales que les exige una coordinación que no debe ser fácil con las caras completamente tapadas. Tal vez por ello no acabaron de lucirse en esos números. Aunque brillaron en los pases a dos y las piezas individuales. Y eso que la imagen de sus cuerpos sin rostro, aunque impactante, les impide transmitir todo el potencial emotivo de la coreografía, que combina con acierto elementos característicos de los bailes populares -como las vueltas y el uso de las castañuelas- con el taconeo flamenco y los números de suelo, propios de la danza contemporánea.

Andrés Marín, en cambio, se mantiene en todo momento fiel al estilo flamenco que ha sabido conformar a lo largo de su trayectoria. Aunque aquí se centra sobre todo en el sonido de su taconeo, que se funde con la música hasta convertirse en un instrumento más. Con ello, una vez más el artista sevillano demuestra su absoluto dominio del compás y su virtuosismo. Pero, a fuerza de buscar el éxtasis en la reiteración, acaba delimitando un discurso un tanto tedioso y una atmósfera fría que se potencia con la esencia onírica del relato. Una condición, mezcla fantasía y de memoria, que describe un discurso más díscolo que abstracto que no acaba de casar, ni con el baile ni con la música de Ravel.

No obstante, se desprende del espectáculo un trabajo de investigación dancístico y musical tan interesante como arduo, además de valiente y ambicioso, teniendo en cuenta que la premisa de la que parte ‘éxtasis frío’ conlleva dos conceptos contrarios entre sí, que además se anteponen al carácter pasional y caliente del flamenco y las danzas populares. Cabe destacar la brillante interpretación y el tratamiento espectacular que otorgan a la música de Ravel Oscar Martín al piano, Alfonso Padilla a los saxofones y Daniel Suárez a la percusión.

Obra: Éxtasis/Ravel (Show Andaluz)

Lugar: Teatro Romano/Itálica Festival Internacional de Danza, 22 de junio

Compañía: Andrés Marín Flamenco Abierto, S.L.

Dirección, musical y coreografía: Andrés Marín
Música: Maurice Ravel y Alberto Carretero

Piano: Oscar Martín

Saxofones: Alfonso Padilla

Percusión: Daniel Suárez

Baile: Andrés Marín, Vanessa Aibar, Andrea Antó, Chloé Brûlé y Lucía Vázquez

Colaboración artística general: José Miguel Pereñiguez

Calificación: 3 estrellas


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