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Muere a los 95 años Alfonso Sastre, el dramaturgo del imposibilismo

El polémico escritor, pieza clave en el teatro del siglo XX, se dio a conocer especialmente con ‘Escuadra hacia la muerte’ en 1953

Álvaro Romero @aromerobernal1 /
17 sep 2021 / 18:45 h - Actualizado: 17 sep 2021 / 18:47 h.
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  • El dramaturgo Alfonso Sastre en Hondarribia.
    El dramaturgo Alfonso Sastre en Hondarribia.

Acaba de fallecer el dramaturgo Alfonso Sastre Salvador (Madrid, 1926), a los 95 años de edad. Según el grupo municipal Abosanitz del Ayuntamiento de Hondarribia (Guipúzcoa), donde ha fallecido, “la literatura fue su herramienta de trabajo y su arma de revolución”. Inconformista desde sus inicios, formó parte de la Generación del 50 en su vertiente más dramática y protagonizó, en pleno franquismo, una dicotomía frente al teatro junto otro nombre imprescindible de la escena española en aquel tiempo, Antonio Buero Vallejo: la del posibilismo o el imposibilismo, pues mientras este último defendía el carácter crítico de las obras siempre con un límite para poder al menos representarlas, a Sastre le parecía que esa actitud suponía claudicar al deber de luchar contra la dictadura y su censura. Desde sus inicios, en la década de los 40, tiene clara la necesidad de dar al teatro una dimensión crítica y de agitación revolucionaria.

En 1946 fundó el grupo de teatro vanguardista Arte Nuevo, y firma obras como Comedia sonámbula o Cargamento de sueños. Cuatro años después, junto a José María de Quinto, publicó un manifiesto que anunciaba la fundación del Teatro de Agitación Social, en esa misma línea. Pero no fue hasta 1953 cuando le llegó el verdadero éxito con una obra que fue censurada a la tercera representación: Escuadra hacia la muerte. Este título -junto al de La taberna fantástica (1985)- ha sido una de sus principales referencias a lo largo del último medio siglo. Aquel drama en dos actos, estrenado por Teatro Popular Universitario en 1953, está protagonizado por un grupo de cinco soldados que se encuentra castigado en una futurista Tercera Guerra Mundial. Los soldados se sublevan para asesinar, durante una borrachera, al cabo Gobán que los dirige pero que ellos perciben como un obstáculo de su propia supervivencia. A partir de ahí uno se arrepiente, otro se suicida y otros escapan. El propio teatro madrileño María Guerrero, donde se prohibió la obra en 1953, acogió su última representación en 2016 bajo la dirección de Paco Azorín. En 1954 estrenó La mordaza, otro de sus títulos imprescindibles.

El teatro de Sastre chocó siempre con la censura y la desgana de los empresarios de generar polémica que no les beneficiara con obras como Tragicomedia fantástica de la gitana Celestina o El viaje infinito de Sancho Panza. Tras aquella primera etapa vanguardista, el teatro de Sastre se orienta a obras que solo a veces son autorizadas: El cubo de la basura o Guillermo Tell tiene los ojos tristes. En 1961, creó el grupo de Teatro Realista. Ya de 1989 es Historia de una muñeca abandonada. Los últimos días de Emmanuel Kant es de 1990, una década en la que encadena varias obras de irregular acogida: Los hombres y sus sombras (1991) o Los dioses y los cuernos (1994).

Sastre también tiene una obra narrativa que incluye títulos como Historias de California, y lírica, con poemarios como Vidal hombre invisible contada por él mismo, ambas de 1995. Consiguió dos veces el Premio Nacional de Teatro: primero en 1986 por La taberna fantástica, una experiencia teatral inundada de España negra, crimen y también humor, y luego en 1993 por Jenofa Juncal.

Del comunismo al entorno de ETA

Su actividad política fue también intensísima. Militante del PC durante el franquismo, fue encarcelado en 1956 por su participación en protestas universitarias. Casi dos décadas después, su pareja, Eva Forest, fue detenida por su presunta implicación en el atentado de la calle Correo de Madrid, en 1974, que causó doce muertos. Sastre fue encarcelado durante ocho meses y medio. En 1975 se estableció en Burdeos (Francia) durante un año y medio, antes de ser expulsado por las autoridades francesas. Fijó entonces su residencia en Hondarribia y su actividad política se ligó a la izquierda abertzale. En 1980 fue detenido por dar refugio a un comando de ETA.

Al margen de sus polémicas políticas, este exiliado interior de España sabía hacer posible, sobre el escenario, auténticos seres humanos y expresar nuestra insignificancia frente a los vaivenes políticos de la Historia.


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