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Otra representación escénica es posible

Jorge Barroso, “Bifu” expone este fin de semana su laboratorio, ‘Reestructurando los métodos escénicos’ en La Real Fábrica de Artillería.

07 nov 2021 / 08:23 h - Actualizado: 07 nov 2021 / 13:56 h.
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“La gastronomía permite sublimar y convertir el acto de comer en un placer para los sentidos y para el intelecto”. Es la premisa de la que parte el autor y director teatral Jorge Barroso, “Bifu” para su laboratorio, ‘Reestructurando los métodos escénicos’, que se expone este fin de semana en La Real Fábrica de Artillería, en la Tercera Muestra de los Laboratorios del Programa Interreg Magallanes_ICC, impulsados por el Instituto de la Cultura y las Artes (ICAS) del Ayuntamiento de Sevilla, dentro del programa europeo de cooperación transfronteriza Interreg España-Portugal.

Fiel a su espíritu, Jorge Barroso, cuya obra en este medio llegamos a calificar de ”eclecticismo radical”, entiende el arte como un proceso en continuación evolución. Eso le llevó en su día a buscar nuevas fórmulas teatrales, incorporando a sus propuestas lenguajes escénicos diferentes al teatral, como la danza, el flamenco o el circo. Ahora, ese mismo afán evolutivo le ha llevado a incorporar a la representación escénica materiales de otras disciplinas artísticas, como la arquitectura -que conformó su anterior propuesta del banco de proyectos del Programa Interreg Magallanes_ICC- o la gastronomía, que supone el núcleo de este nuevo montaje: “Mi objetivo primordial con este estudio de investigación, es introducir los métodos utilizados en otros oficios dentro de las Artes Escénicas (y viceversa, si es lo deseado). De esta manera, encontrar otros valores, formatos y medios de representación”.

El resultado es una instalación compuesta por seis piezas que van desde la denuncia sobre la decadencia de los espacios escénicos tradicionales de la primera pieza: Patio de Butaca “Tos y Oscuridad”, al proceso de creación de un plato -como si de una representación se tratara- a cargo de Ricard Martínez, un cocinero con 3 Estrellas Michelín que actualmente trabaja en el Espaisucre de Barcelona. Pero antes de llegar a esa última pieza escénica, que como no podía ser de otra manera se titula El Postre, nos encontramos primero con Composición I: Kandinsky; Color, Forma y ¿Sabor?, un cátering/happenig que reflexiona sobre la influencia del color a la hora de apreciar el sabor de un alimento, inspirado en las teorías del pintor ruso Kandinsky sobre la relación intrínseca entre forma y color.

Bajo el título Estructura Dramática “Entrante – Primer Plato – Postre la tercera pieza se centra en dotar de una estructura dramática a una comida con varios comensales. Para ello Jorge Barroso ha contado con la colaboración del dramaturgo Javier Berger y el fotógrafo Luís Castilla, quienes han volcado sus notas y sus fotos en un gran collage que nos muestra la comida como si del proyecto de una obra dramática se tratara. Acto seguido nos encontramos con Una Mujer que pasa y otra que observa, la pieza con la que Barroso se pregunta hasta qué punto nos influyen los conceptos culturales adquiridos a la hora de calificar una representación escénica.

Y para terminar, antes de llegar al postre, la quinta pieza. Crónica; una experiencia escénica sensorial reflexiona sobre el valor artístico de la llamada “Alta Cocina”, que más que ofrecernos comidas nos vende toda una experiencia sensorial y eso, para Barroso, se acerca más al arte que muchas propuestas escénicas. Para demostrarlo invitó al dramaturgo actor y crítico teatral David Montero a que escribiera una crónica de una de esas experiencias, que tuvo lugar en un conocido restaurante sevillano. Montero escribió y publicó una primera crónica sin revelar de qué hecho escénico se trataba, que no desveló hasta unas semanas después, en una segunda crónica. Todo ello se plasma en un gran mural que reproduce dichos artículos.

De esta manera, Jorge Barroso se sirve de esta instalación para elaborar una radical denuncia de la decadencia de las actuales formas de representación y el exceso de conformismo del teatro actual. Para ello eleva a primer plano el proceso de creación mientras reivindica la condición artística de la Alta Cocina. Lástima que, al igual que ocurre con las artes plásticas, se trate de un lujo al alcance de muy pocos.


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