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Pablo López: «La gira está siendo una montaña rusa de corazón»

Hablamos con el cantante malagueño sobre su próximo concierto en el festival Starlite y la explosión de emociones que está suponiendo Mayday & Stay Tour

Verónica Ojeda verojeper /
23 jul 2021 / 04:00 h - Actualizado: 23 jul 2021 / 10:31 h.
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  • Pablo López./ Fotografía de Arancha Aguilar.
    Pablo López./ Fotografía de Arancha Aguilar.

“Tengo todavía una resaca emocional”, nos contesta Pablo López (Fuengirola, 1984) al preguntarle qué tal está. Dice que está “cansadito” porque lleva toda la semana “haciendo tele”, pero su voz es un torbellino de felicidad y fuerza. El artista está recorriendo España con Mayday & Stay Tour para presentar su nueva obra maestra: Unikornio. Durante la entrevista nos habla sobre la explosión de emociones que está suponiendo la gira, pero también de su próximo concierto en el festival Starlite el 26 de julio, en su tierra. Según nos cuenta, las emociones, las risas y la libertad definen este recorrido musical.

Pablo eres andaluz, malagueño y de Fuengirola, ¿podríamos decir que tu próximo concierto en Starlite, en tu tierra, será uno de los más especiales de tu gira?

Hombre está claro que ir a casa conlleva una connotación especial siempre, para lo bueno y para lo malo. Uno se pone más nervioso de la cuenta porque miras al público y ves mucha sangre tuya, y también se muestra más vulnerable y está esa cosita. Pero evidentemente me gana la sensación de estar oliendo las calles donde he correteado toda la vida y he soñado con ser músico. Creo que eso es imparable.

Has agotado las entradas de varios conciertos, ¿qué se te pasa por la cabeza cuando haces sold out?

A mí me vuelve majara de verdad. Me sigue pareciendo la primera vez. Creo que es algo a lo que no me he acostumbrado. Es una locura sana. Imagínate que vas a tener una cita con alguien que hace tiempo que no ves y te pones nerviosa, pero alguien te está leyendo el futuro y te dice todo lo bonito que va a ser, que todo va a ir bien, que te vas a volver a enamorar una vez más, que se va a enamorar de ti... Pues cuando agotas las entradas antes de ir a un concierto tienes esa sensación de seguridad, de que solo te queda disfrutar y levitarlo en el escenario. Prácticamente uno llega flotando a la ciudad.

En Sevilla mencionaste que cada concierto era una vida para ti, ¿Mayday & Stay Tour está siendo una explosión de emociones?

Y tanto. Mayday está siendo para mi físico de 37 años una olimpiada porque cada día se sueña diferente. No te puedo decir que no me haya pasado en todas las giras, que siempre me ha pasado, pero esta está especialmente embrujada. Creo que las canciones me están ganando el terreno y eso es lo más bonito que le puede pasar a un tío que quiere ser más que visto o cerciorado, así que sí. Está siendo una montaña rusa de corazón.

¿Te estás conociendo a ti mismo en este recorrido musical?

Me encanta que me digas esta pregunta porque la respuesta es clara y concisa, sí. Perdona que no me extienda, pero es que no puedo añadir más a esa verdad tan grande que acabas de decir tú.

Pablo López: «La gira está siendo una montaña rusa de corazón»
Pablo López./ Fotografía de Arancha Aguilar.

¿Qué significa para ti la jaula que ilumina cada concierto?

La jaula que ilumina cada concierto curiosamente se ha convertido en mi libertad. Me gusta todo lo que hago: cuando estoy en el plató de La Voz, estar delante del piano de mi casa, reírme con mi familia, mis amigos o con la gente a la que quiero, conocer gente nueva cada día... Pero para mí, la libertad significa una jaula.

¿Y el piano? En un concierto decías que erais como Las Grecas...

Jajajaja. Bueno, sí, podemos mencionar cualquier dúo. Es curioso como mi nombre y apellidos están unidos a un proyecto de dos como mínimo, que es el piano y yo. Es una suerte. La primera vez que fui de promoción por toda Andalucía, por Huelva, por Sevilla, por Málaga... iba cargando, por pequeña que fuera la radio, un teclado que me dejó la espalda destrozada. Eso sirvió para que ahora la gente cada vez que escuche un piano lo relacione conmigo y viceversa. Es una de las cosas de las que más orgullo estoy en mi vida. Es un amor inquebrantable. Creo que voy a estar casado con ese instrumento hasta el fin de mis días.

Ahora que no puedes acercarte tanto físicamente a tu público como quisieras ¿lo haces con la voz?

Joder es que estás haciendo poesía tú. ¿Qué puedo añadir yo a esa barbaridad tan bonita que has dicho? Jajaja. Desde luego que sí. Estoy dando unos abrazos de alma que son quebrantahuesos total, pero evidentemente no te puedo negar que estoy loco por que las restricciones se acaben. Eso sería una gran noticia y significaría que nos olvidamos de esta cosa tan fea, que es el covid. Cuando eso pase, que se prepare el público que voy a repartir morreos jajaja. No, ya en serio. Soy una persona muy de tacto, la gente lo sabe. Yo siento un abrazo todas las noches que toco y te lo juro que no es misticismo. Es increíble la magia de la música.

¿Qué no va a faltar en tu concierto en Starlite?

El diálogo con el público. Me encanta. Es algo a lo que soy adicto y que el público, que es una familia prácticamente, también me reclama a veces si estoy más callado de la cuenta. La gente que se suma a mis conciertos desde el 2014 y 2015 son un orgullo para mí y saben que yo, particularmente, arriesgadamente, gamberra y descaradamente, me hincho de hablar con el público, por lo que el diálogo en el Starlite no va a faltar. Me pongo a preguntarle a la gente que ha hecho en el día y acaba convirtiéndose en una canción. Es una puesta de magia que no falla.

La risa tampoco falta en ninguno de tus conciertos...

Hombre, la emoción está asegurada porque, evidentemente, todo el mundo sabe que la profundidad existe en mí y en mi forma de desgarrarme con casi todas las canciones que me llevan a puntos y a esquinas de mi alma que siguen todavía revueltas, pero el descojone tampoco falta. Yo me río a carcajadas porque la felicidad me invade de una manera extraordinaria. Mi manera de comunicarme con el público, de poder mirar a los ojos a casi todos los que están por ahí me hace soltar la primera carcajada y de ahí a una risa infinita.


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