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Pikachu es un niño de Palmete

Más de 15.000 personas abarrotan un año más el salón Mangafest en el Palacio de Congresos

03 dic 2017 / 21:01 h - Actualizado: 03 dic 2017 / 22:44 h.
"Cómic","Manga - Aladar","Fibes","Videojuegos"
  • El Palacio de Congresos y Exposiciones ha acogido durante todo el fin de semana la sexta edición del Festival de Videojuegos y Cultura Asiática Mangafest. / Fotos: Jesús Barrera
    El Palacio de Congresos y Exposiciones ha acogido durante todo el fin de semana la sexta edición del Festival de Videojuegos y Cultura Asiática Mangafest. / Fotos: Jesús Barrera
  • Una sesión de cosplay y maquillaje durante el encuentro.
    Una sesión de cosplay y maquillaje durante el encuentro.
  • El mundo de las ‘Hama Beads’ ha invadido España.
    El mundo de las ‘Hama Beads’ ha invadido España.
  • Los juegos de tablero también tienen hueco en el salón.
    Los juegos de tablero también tienen hueco en el salón.
  • Los videojuegos, otro de los atractivos.
    Los videojuegos, otro de los atractivos.

En este periódico nos encanta demostrar que Sevilla es una ciudad mucho más plural de lo que señalan los empecinados tópicos. «Hay quienes viven todo el año esperando el Domingo de Ramos, yo lo hago aguardando el comienzo de Mangafest para pintarme la cara de Songoanda», decía ayer Eden, de 21 años, en los aledaños de Fibes, donde se ha celebrado este fin de semana la VI edición del Festival de Videojuegos y Cultura Asiática Mangafest. Ante una afirmación semejante no hay mucho más que razonar. Durante tres días, cientos de sevillanos –... bueno, más bien, miles, más de 15.000 este año– han abarrotado unas instalaciones que, en cuestión de semanas, han mudado su piel, del Salón Internacional del Caballo, Sicab, a stands llenos de cómics, películas de animación, disfraces (aunque mejor diremos cosplay para mimetizarnos con el ambiente), tattoos, conferencias sobre cine de animación, imaginería manga y todo tipo de videojuegos. No negaremos que esto tiene que correr por las venas; y no se consigue solamente bebiendo tres veces al día té Sencha japonés. «He venido sobre todo a conocer a Ladybug Thomas Astruc (...) Yo espero poder llevarme una foto con la cosplayer Manlima» (!) Pero si se quiere ir poco a poco tanteando el terreno, también hemos podido encontrarnos con Bely Basarte, la elegida por Disney en España para interpretar las canciones de la última película de La Bella y la Bestia. «Aunque la cultura japonesa sea la más potente en el tema de animación, Disney siempre tiene un hueco muy importante», según Javier Martín, actor de doblaje que acudía a la llamada de Mangafest por la oportunidad de conocer a otros ilustres colegas.

En los peldaños más altos de la popularidad rivalizan dos seres tan antagónicos –en humor y en colores– como el pérfido señor oscuro de la inacabable Star Wars, Darth Vader; y el Pokemón más conocido de la historia, Pikachu. El segundo, tan amarillito y enjuto, resultó ser humano. Lo hemos descubierto aquí, en Fibes, a hurtadillas devorando un sandwich. «Vengo de Palmete y me he disfrazado en casa de un amigo porque mis padres no me dejaban venir», decía en declaraciones exclusivas el simpático roedor nipón en un perfecto castellano andaluz, con alguna llamativa variante dialectal típica del barrio más oriental de Cerro-Amate.

Mangafest, siendo honrados, se empeña en ampliar su capacidad de convocatoria, ya de por sí bastante potente, buscando públicos más talluditos. Diversos photocalls de películas y series llamaban la atención de los más despistados, y un generoso programa de conferencias y presentaciones ayudaban a dar empaque a un festival que, por momentos, más parece una pasarela de atuendos directamente imposibles. «Esto es el reverso galáctico de Halloween», opinaba un parroquiano. Es una forma de explicar que aquí, terrores pocos, aunque siempre podía divisarse entre la multitud algún Conde Drácula. Que para algo los colmillos y la capa son tan socorridas. Debe ser como el fondo de armario de todos cosplayer. Aunque el de los Cárpatos no era precisamente nipón si no rumano. Es complicado esto de Mangafest. Al menos hemos llegado al final sin utilizar la palabra freaky. Ups.


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