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«Recibir este premio ha supuesto un abrazo de los que ahora no se pueden dar»

La compañía de teatro La Estampida ha sido galardonada con el premio de El Ojo Crítico de Teatro de RNE. Una compañía que dirige José Troncoso, un actor y dramaturgo gaditano que nos habla sobre la conexión de sus obras con la realidad que vivimos, la cultura y sus proyectos futuros

Verónica Ojeda verojeper /
09 nov 2020 / 14:40 h - Actualizado: 09 nov 2020 / 14:43 h.
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  • José Troncoso/ Fotografía de Javier Mantrana.
    José Troncoso/ Fotografía de Javier Mantrana.

José Troncoso, actor y dramaturgo gaditano, cada vez brilla más en el escenario. Tanto es así que La Estampida, la compañía que dirige, acaba ser galardonada con el premio de El Ojo Crítico de Teatro de RNE. Un galardón que viene precedido por la increíble trayectoria de este joven actor. Y también director de los espectáculos de esta gran compañía andaluza: desde Las Princesas del Pacífico hasta Igual que si la luna y, la más reciente, Lo nunca visto. Esta última obra, una comedia que se ha puesto como objetivo dar voz a «los invisibles». Historias de personas que no han sido contadas y que ahora sí son interpretadas en el teatro. Pero, el gran proyecto que tiene ahora entre manos este director es La cresta de la ola, una obra que se estrenará el 19 de noviembre en el 38 Festival de Otoño. Este artista si algo hace cuando se sube a un escenario es dejar huella en sus espectadores. Es un aire fresco de libertad, pasión y esfuerzo; un nuevo talento español que se ha criado entre chirigotas y carnavales y que vaticina un gran futuro artístico.

José, ¿cómo describiría La Estampida?

La Estampida es la suma de un conjunto de locos que deciden, en un momento dado, hacer teatro, tal y como ellos entienden el teatro. Mirando a su alrededor y poniendo el punto de vista en la sociedad y en los problemas que nos rodean. En definitiva, contamos lo que ocurre para el público actual.

¿Qué ha significado para usted recibir el Premio de El Ojo Crítico de Teatro de RNE?

Recibir este premio ha supuesto un abrazo imposible, de los que ahora no se pueden dar. Es un premio que está avalado por profesionales maravillosos de las artes escénicas de todo el territorio nacional. Y sentir el calor de ellos... yo creo que ha sido más importante que nunca.

¿Su obra Lo nunca visto tiene cierta semejanza a la realidad que muchas personas viven ahora?

Creo que siempre en La Estampida intentamos que haya una gran semejanza con la gente que nos rodea, que los personajes sean reconocibles. Vivimos en ese intento. Y, por supuesto, en Lo nunca visto hay mucha semejanza con la realidad. En este caso, Araceli es una profesora de danza que ve como la cultura se cae a su alrededor y va desapareciendo todo, incluido su humilde estudio de danza. Ve que todo desaparece y, ante esa desaparición, lo que hace ella es duplicar su energía e intentar hacer algo que no se haya visto nunca. Hacer algo innovador en el arte contemporáneo, con el poco talento que ella tiene.

Ahora está totalmente implicado con su nueva obra La cresta de la ola, que se estrenará el 19 de noviembre, ¿qué verán los espectadores?

En esta obra volvemos a mirar otra vez a la calle, a la gente que nos rodea y a la situación que nos preocupaba cuando empezamos a montarla. Nos fijamos en el éxito y en la identidad, en cómo vivimos actualmente deseando ser quienes no somos. Nos hacemos una foto y le ponemos cien mil filtros, nos encantaría estar tan delgados como otra persona, tener la ropa que tiene otro... ser otra persona. Entonces, estos cuatro personajes viven en la cresta de la ola, viven queriendo ser quienes no son, de alguna u otra manera. Lo que pasa que, claro, las olas cogen altura y la caída puede ser muy dura. Es una interpretación desde la comedia, como en cada montaje de La Estampida.

Esta obra llega en un momento en el que los filtros de las fotografías parecen estar de moda, ¿no?

Pues sí, cada vez damos más corazones, pero queremos menos. Cada vez estamos más pendientes de si gustamos o no gustamos, de decirle a alguien cuanto nos gusta, pero no de decirle que la queremos o lo queremos. Y eso, para nosotros, ha sido un tema muy interesante para jugar alrededor de él.

Antes me decía que la obra está inspirada en la situación que os preocupaba cuando empezasteis a montarla, pero, conforme ha ido pasando el tiempo, ¿la ha ido adaptando a los nuevos problemas que estamos viviendo?

Sí, a nosotros nos gusta que las obras estén siempre vivas. No cambiamos la función, pero sí cambiamos pequeñas cosas que hacen que las obras estén más vivas. En este caso, a nosotros nos pilló el confinamiento y, en concreto, a mí me pilló todo el proceso final de cierre de la función de escritura. En un momento en el que era más absurdo que nunca querer tener éxito. La significación de éxito en los tiempos que nos atañen ahora era absurda. ¿De qué sirve el éxito cuando hay una situación como la que estamos viviendo? ¿De qué sirve todo eso? Y sí, la obra se tiñó de la realidad que nos estaba rodeando. Decíamos que era un thriller cómico, pero, además, se convirtió en un thriller apocalíptico por la pandemia.

¿En qué punto se encuentra la cultura hoy en día, José?

Creo que la cultura es un dinosaurio moribundo desde hace ya bastantes años, sobre todo, porque ha dejado de estar relacionada con los valores. No sé si le permitirían a los Beatles tener una segunda etapa o si David Bowie podría haber hecho los discos tan diferentes como los que hizo en su momento. Vivimos en una sociedad de artistas de una sola canción y escritores de un solo best seller. La cultura está así, pero nosotros tenemos que seguir haciendo lo que hacemos a pesar de todo, porque no tenemos un plan B. Y en La Estampida reivindicamos esa autenticidad de lo humano frente a todo lo demás. Reivindicamos la libertad expresiva.

¿Con qué nos impresionará en los próximos meses?

Estoy muy centrado en mi compañía, en La Estampida. Y, ahora, también voy a dirigir un espectáculo para el Teatro Circo Price sobre la figura de Manolita Chen, pero Manolita la auténtica, la que tenía ya su portátil. Además, estoy dirigiendo un espectáculo sobre el cine de María Cristina y todos los cines que han desaparecido en nuestras ciudades. Por ejemplo, en Cádiz ya no queda ningún cine de los que yo iba de pequeño. Es un homenaje a esos cines cerrados, a esos espacios que han desaparecido. Eso como director ahora mismo es lo que más tiempo me ocupa, a la misma vez que estoy empezando ya a darle vueltas a las próximas obras de La Estampida.


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