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Flamenco

Riqueni y el alma compartida

Lleno en el Teatro Lope de Vega en la presentación de ‘Herencia’, el octavo álbum en solitario del mejor músico actual del flamenco

Manuel Bohórquez @BohorquezCas /
30 ene 2020 / 08:33 h - Actualizado: 30 ene 2020 / 08:41 h.
"Triana","Flamenco","Teatro Lope de Vega"
  • Rafael Riqueni. / Foto: Óscar Romero
    Rafael Riqueni. / Foto: Óscar Romero

Cuesta entender que el mejor músico actual del flamenco, sevillano de Triana, universal, único, presente una obra y el programa de mano parezca que lo han hecho en una funeraria: negro con las letras rojas. Ninguna información sobre el disco, solo los títulos de las piezas, así que la mayoría de los aficionados presentes se irían sin saber lo que había tocado. ¿Tanto trabajo costaba poner los palos?

Rafael Riqueni es un músico responsable y sabía que tocar en Sevilla no era cualquier cosa, porque en nuestra ciudad hay una importante tradición guitarrística, desde el Maestro Pérez hasta la actualidad. A Paco de Lucía, por ejemplo, le imponía bastante tocar en la capital andaluza porque, según dijo un día, se sentaban siete guitarristas en primera fila, además de algunos socios de la Peña Niño Ricardo, y eso lo ponía nervioso.

A Rafael también le suele pasar, que sale algo descompuesto al proscenio y necesita media hora para coger color de cara y calentar los dedos. Era la presentación de su octavo álbum en solitario, en un momento, además, difícil porque ahora es la figura de la sonanta y sabía que lo iban a analizar a fondo no solo los guitarristas presentes, que hubo algunos, sino esos aficionados a los que tanto respeto les tenía Paco cuando juntaban las cejas y se miraban los unos a los otros en el patio de butacas.

La responsabilidad era mayor porque Herencia, la obra que presentó anoche en el Lope de Vega, era un homenaje a sus maestros o referencias como Enrique Morente, Serranito, Manolo Sanlúcar, Enrique de Melchor, Joaquín Amador, Tomatito, Mario Maya, Paco de Lucía y Pepe Habichuela. Nueve homenajes, ahí queda eso, de un músico humilde –grande, pero sencillo– que es muy agradecido y no ha olvidado lo importante que han sido y son para él, porque algunos todavía viven.

Siendo sincero, lo cierto es que en la primera hora el guitarrista trianero no tocó nada bien, pulsaba las cuerdas con inseguridad, se le iban algunas notas y no trasmitió mucho, algo que en el flamenco es fundamental. Fue en la seguiriya a Paco de Lucía (Lágrimas), donde parece que encontró al fin la llave de donde habitaba el pellizco jondo, una pieza de corte muy clásico aunque con armonizaciones sorprendentes.

Muy descriptiva, melódicamente, la granaína a Morente (Triste luna), las sevillanas a Manolo Sanlúcar (Aires de Sevilla), la soleá a Serranito (Café de Chinitas), los aires mineros a Enrique de Melchor (Minerico), la farruca a Mario Maya, con el baile de María Moreno (Farruca Bachiana), las alegrías a Pepe Habichuela (Herencia), las bulerías a Tomatito (Nuevos sones) o los tangos a Joaquín Amador (Pureza).

Hay que volver a escuchar toda la obra para entender mejor las piezas, pero en general, Herencia es un disco interesante, con un meritorio trabajo de composición y sencillo, sin cacharrería, algo que se agradece en estos tiempos de tanta fanfarria. Fue un concierto de guitarra flamenca sin efectos, con dos grandes guitarristas que escoltaron al maestro, Salvador Gutiérrez y Manuel de la Luz, un buen percusionista, Luis Amador, y dos palmeros austeros y flamencos, Diego y José Amador.

Presentado el disco, Rafael repasó piezas de su repertorio, ya soltados los nervios, como Trinos, Amarguras, los fandangos al Niño Miguel –lo mejor de toda la noche, sin duda– o Romero verde, su homenaje a Manuel Molina. Estaba ya tan a gusto que no se quería ir y al final el público lo despidió de pie, como a los grandes toreros. Y aquel niño de la calle Fabié que soñaba con guitarras de caramelo, se emocionó y le dio las gracias hasta a los acomodadores.

Compartió su alma con nosotros, y eso llega.

La ficha

Teatro Lope de Vega. Herencia. Artista invitado: Rafael Riqueni. Segundas guitarras: Salvador Gutiérrez y Manuel de la Luz. Palmas: Diego y José Amador. Percusión: Luis Amador. Entrada: Lleno. Sevilla, 29 de enero de 2020.


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