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La Gazapera

Torres Macarena y los azulejos

No se trata de llenar Sevilla de azulejos y bustos en bronce, sino de que los sevillanos conozcan la historia del flamenco

Manuel Bohórquez @BohorquezCas /
29 nov 2019 / 10:14 h - Actualizado: 29 nov 2019 / 10:19 h.
  • Monumento a la Niña de los Peines en el Altozano. / Javier Cuesta
    Monumento a la Niña de los Peines en el Altozano. / Javier Cuesta

Ha dicho Ricardo Pachón que habrá que agradecerles a los gitanos andaluces lo que han aportado al flamenco y el hecho de haber estado siempre ahí manteniendo un arte maravilloso que, sinceramente, y en esto creo que coincidimos, no se podría entender sin los calés andaluces. De hecho, se les viene reconociendo desde los primeros albores de este arte. Recordemos que en Sevilla tienen monumentos la Niña de los Peines, Manolo Caracol, Antonio Mairena y Pastora Imperio. Y no los tienen Silverio Franconeti, el Maestro Otero, Manuel Vallejo, Pepe Pinto o El Burrero. Pero además de en eso, los monumentos, están los libros, la discografía o las peñas flamencas. Torres Macarena ha comenzado una campaña, Nomenclátor Flamenco, con la idea de que el Ayuntamiento de la ciudad colabore en colocar azulejos en los lugares flamencos donde nacieron artistas importantes o que hubiera algún café cantante o academia. Hace años que vengo pidiendo algo de esto, sin éxito. Por ejemplo, no hay nada que recuerde dónde nació y murió Silverio, poco menos que el padre del flamenco. O de dónde era Amparo Álvarez La Campanera, la célebre bolera que, como ya demostré hace años, nació en la mismísima Giralda. Tampoco hay nada en el número 4 de la calle Rosario, donde estuvo el Café o Salón de Silverio. Ni en el número 1 de la calle Tarifa, en la Campana, primera sede del Café del Burrero, conocido en todo el mundo. ¿Alguien sabe de qué calles de Sevilla eran el Maestro Pérez, Antonio el Pintor, José Lorente o Lola la de Faíco? ¿O dónde tuvieron sus célebres academias Manuel y Miguel de la Barrera, La Campanera o Félix Moreno? ¿Acaso sabe alguien que sigue en pie la casa que habitó Silverio en la Alameda de Hércules y que en el número 8 de esa calle tan señalada de Sevilla hubo una casa de vecinos en la que vivieron todos los genios jerezanos que desembarcaron en nuestra ciudad en el siglo XIX para trabajar en nuestros cafés y teatros, artista como Frijones, Paco la Luz, Ramírez o las célebres Coquineras del Puerto? Y ya que estamos hablando de Torres Macarena, ¿saben de dónde era El Colorao, de qué calle de ese barrio? Pues de eso se quieren ocupar los dirigentes de la ensolerada peña sevillana. No se trata de llenar Sevilla de azulejos y bustos en bronce, sino de que los sevillanos conozcan la historia del flamenco y algo sobre sus muchos y grandes artistas. El Ayuntamiento, que no hace nada, solo la Bienal, podría editar un callejero flamenco, al menos, para los sevillanos y también para los que vienen de fuera. Alguien que viene de Berlín, Vancouver o Viena y que le interesen el flamenco y sus artistas, podría tener algo que le ayudara a pasear por nuestras calles e ir conociendo la historia de un arte que hizo universal a esta ciudad en el siglo XIX, cuando venían artistas, poetas o políticos y se metían por las noches en El Filarmónico, El Burrero o El Novedades a disfrutar de nuestras músicas y bailes. Ni siquiera sería un proyecto caro, aunque sobra dinero para otras cosas. Es solo cuestión de querer hacer algo importante por un arte que le ha dado mucho a Sevilla y que ha recibido muy poco. De hecho, y es triste recordarlo, muchos de nuestros grandes artistas murieron en la miseria y ni siquiera se sabe qué pasó con sus huesos.


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