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Un diván en Túnez: fresco cariñoso y amable de la nueva sociedad tunecina (* * *)

¿Y si el protagonismo hubiese recaído sobre un varón?

12 sep 2020 / 12:32 h - Actualizado: 12 sep 2020 / 12:35 h.
"Cine","Críticas"
  • Un diván en Túnez: fresco cariñoso y amable de la nueva sociedad tunecina (* * *)

La Revolución de los Jazmines o de la Dignidad se inició en Túnez el viernes 17 de diciembre de 2010, cuando el joven universitario y vendedor ambulante Mohamed Bouazizi se quemó a lo bonzo en la ciudad de Sidi Bouzid para protestar por la acción de la policía. Fue el primer país árabe que desafió a un poder autoritario y que terminó derrocando al dictador Ben Ali tras veintitrés años de opresión. El primer ministro Mohamed Ghanuchi asumió el poder con la promesa de una transición democrática y ayudas económicas para una población desasistida. El pueblo había vencido y los países vecinos tomaban buena nota de su ejemplo, Egipto, Libia o Siria y Yemen, entre otros. Es lo que se conoce en el mundo occidental como Primavera Árabe. Era un clamor por la consecución de la democracia y los derechos sociales.

Para Amnistía Internacional, Túnez es el único caso de éxito de protestas de la Primavera Árabe. La nueva Constitución del país aprobada en el año 2014 ha permitido un desarrollo considerable en temas de participación democrática, protección de Derechos Humanos, libertad de expresión, de reunión y de desarrollo de algunos derechos civiles. Pero el progreso económico, social y cultural de todo un país no es un camino llano y uniforme. Han pasado unos años y la religión sigue impregnando con su doctrina, el fundamentalismo islámico sigue con su guerra y la amenaza terrorista sigue siendo una constante.

Selma, la protagonista de Un diván en Túnez, partió con su familia a Paris apremiada por los temblores de aquella revolución. Ahora, tras años de formación decide volver a su ciudad natal para establecerse y trabajar como psicoanalista. La vuelta a casa, el reencuentro con sus familiares y el ejercicio de su trabajo le ayudarán a construir la imagen – y la realidad- de ese nuevo Túnez que ha nacido tras la revolución. Y lejos de hallar algo renovado, se encuentra con una sociedad en fase de desarrollo con la religión clavada a fuego. La misma que intenta comprender la diversidad de sus compatriotas, la que se ahoga en la burocracia y la que intenta adaptarse a las nuevas leyes.

Este fresco de la actual sociedad tunecina es retratado con la debutante realizadora franco-tunecina Manele Labidi Labbé con tanto cariño como amabilidad. Así se ve y así se disfruta. Pone a la mujer como ojo avizor. Y acierta dándole libertad e independencia. Pero cede al asignarle los roles tradicionales de protección y cuidado. Y así se plantea la pregunta que queda tras su visionado. ¿Y si el protagonismo hubiese recaído sobre un varón?

Un diván en Túnez * * *

Francia 2019 88 min.

Dirección Manele Labidi Labbé Intérpretes Golshifteh Farahani, Maj Mastoura, Hichem Yacoubi, Amen Arbi, Ramla Ayari, Aïsha Ben Miled, Feryel Chammari, Moncef Ajengui.

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