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Danza

Una Carmen empoderada, pero nada mítica

El Teatro Maestranza despide este año horribilis con un fascinante espectáculo de María de Pagés que se rebela contra el mito de la Carmen de Merimeé (****)

30 dic 2020 / 20:15 h - Actualizado: 30 dic 2020 / 20:21 h.
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  • Imagen del espectáculo.
    Imagen del espectáculo.

A lo largo de su carrera, la bailaora y coreógrafa sevillana María Pagés ha sabido delimitar un estilo propio en sus propuestas, que se distinguen por una impronta esteticista y preciosista. Este espectáculo, estrenado en la Bienal de flamenco de Sevilla de 2014, es un claro ejemplo. Aunque aquí además, la belleza se pone al servicio de reivindicar a una mujer de carne hueso que se rebela contra el mito.

De esta manera, la dramaturgia no tiene nada que ver con la figura de la mujer fatal creada por Merimée, a la que Bizet otorgó una entidad mítica. Esta obra, tal y como ha declarado su dramaturgo, El Arbi El Harti ejerce de contrapunto al mito. Aquí Carmen se muestra como una mujer también poderosa y libre, pero su libertad consiste en reinvicar la igualdad. Para ello, la dramaturgia transita por una serie de cuestiones con las que muchas mujeres nos podemos identificar, como la maternidad, la incitación al “cuerpo perfecto” que nos transmite la publicidad, la dominación masculina o la mayor dificultad que tienen las mujeres para ir en búsqueda de sus sueños o ganarse la vida de la misma manera que los hombres.

Todo ello se vuelca en en baile y los objetos, como los abanicos del primer número, uno de los más preciosistas, o los libros con los que María Pagés nos regala una conmovedora pieza de baile con los poemas de artistas de diferentes países, que suenan en off en sus idiomas originales en conjunción con la música. Y en algunos momentos los objetos incluso sirven para salpicar la escena de humor, como las escobas o los paños de cocina que se convierten en mantones en el número de los tanguillos, que además de hacernos reír dio lugar a que María felicitara a su madre, que cumplía ese día nada más y nada menos que 90 años.

Tanto la coreográfa como el cuerpo de baile nos regalaron casi dos horas de baile incesante, técnicamente impecable, en el marco de una puesta en escena que reproduce una estética casi cinematográfica, gracias al vestuario y al magnífico diseño iluminación de Paul Fullan, además de la música, toda una banda sonora compuesta por el guitarrista Ruben Levaniegos, el chelista Sergio Menem y el violinista David Moñiz, que entabla un diálogo entre el flamenco y la ópera de Bizet tan sugerente como evocador. Cabe destacar la complicidad entre María Pagés y Ana Ramón y Sara Corea, dos magistrales cantaoras que colmaron de dulzura y poderío las tonás, alegrías y cantiñas, de gracia los tanguillos, y de solemnidad la solea. Lástima que las letras no acabaran de entenderse.

La ficha

Obra: Yo Carmen
Lugar: Teatro Maestranza, 29 de diciembre
Compañía: Centro coreográfico María Pagés
Dramaturgia: El Arbi El Harti
Dirección, coreografía y vestuario: María Pagés
Música: George Bizet, Sebastián Yradier, Rubén Levaniegos, Sergio Menem, David Moñiz, María Pagés.
Textos: María Zambrano, Widdad Benmoussa, Akiko Yosano, Marguerite Yourcenar, Margaret Atwood, Belén Reyes, El Arbi El Harti, María Pagés.
Cante: Ana Ramón, Sara Corea.
Baile: María Pagés, Eva Varela, Virginia Muñoz, Almudena Roca, Júlia Gimeno, Marta Gálvez, Nuria Martínez, Ariana López.
Interpretación musical: Rubén Levaniegos, Isaac Muñoz, Chema Uriarte, Sergio Menem y David Moñiz
Calificación: Cuatro estrellas


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