martes, 10 diciembre 2019
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Una genial lección de intrahistoria de Alberto Conejero (****)

Conejero puso en pie al público del Teatro Central al término de ‘La geometría del trigo’, la obra por la que ha recibido el Premio Nacional de Literatura Dramática.

01 dic 2019 / 14:37 h - Actualizado: 02 dic 2019 / 10:18 h.
  • Una genial lección de intrahistoria de Alberto Conejero (****)

Un viaje generacional que encierra toda una evocadora lección de la intrahistoria de nuestro país. Es lo que nos propone el dramaturgo jienense Alberto Conejero con esta obra, que le ha valido el Premio Nacional de Literatura Dramática 2019 por, según el jurado, la construcción de los personajes, su estilo poético y la precisión en la configuración y desarrollo de la trama.

La historia parte de un relato protagonizado por una pareja que la madre de Conejero conoció en su pueblo, una pareja separada y un hijo que no conoció a su padre por culpa de la intolerancia moral reinante en la España franquista. Conejero supo ver la lección de intrahistoria que encerraba el relato, y al igual que hiciera García Lorca con Bodas de Sangre, lo sublimó hasta construir una obra maestra, un drama poético que perfila la cotidianidad de la clase trabajadora en esa España rural de la dictadura en la que el sur, a pesar de su luz, era sinónimo de miseria y penurias mientras el norte era la promesa de un futuro mejor. Una España que convirtió los movimientos migratorios de sur a norte en uno de sus puntales económicos, dividiendo a familias y aniquilando identidades.

Todo ello se desprende del singular viaje generacional que ordena la dramaturgia de esta obra, que como su nombre indica presenta una estructura geométrica, casi perfecta si no fuera porque, tal vez por su fuerte impronta de cotidianidad, delimita un ritmo un tanto denso y una atmósfera algo fría. Y es que desde su rol de director (que desempeña por primera vez en esta obra), el dramaturgo jienense opta por una interpretación contenida, sobre todo de los personajes masculinos. No obstante, cabe destacar que con ello enfatiza la represión a la que la pareja protagonista se vio sometida, una represión que provoca el drama y que, por desgracia, todavía hoy en día no resulta del todo ajena.

Cabe resaltar también cómo la puesta en escena resuelve los saltos de tiempo y de escenarios solo con algunos cambios del vestuario de Miguel Ángel Milán, que encierra todo un marco simbólico de actuación. De la misma manera, la precisión del espacio sonoro de Mariano Martín y la calidez de la iluminación de David Picazo consiguen subrayar el halo de intriga que envuelve la historia, un misterio que la dramaturgia nos va desvelando poco a poco, con la sutileza que imprime el lirismo de los monólogos, como el de la abuela, que Consuelo Trujillo borda derrochando talento, o el de la madre, con el que Zaira Montes se descubre como una brillante actriz que dará mucho que hablar. Pero no sólo ellas, también los actores, José Troncoso, Juan Vinuesa, José Bustos nos brindan una magistral interpretación que, aunque contenida, está cargada de emotividad, al igual que la actuación de Eva Rufo, que en su papel de Laila consigue emocionarnos hasta saltarnos las lágrimas en la escena final.

Obra: La geometría del trigo

Lugar: Teatro Central 1 de diciembre

Compañía: Teatro del Acantilado

Dramaturgia y dirección: Alberto Conejero

Cuerpo de baile: Consuelo Trujillo, Eva Rufo, Zaira Montes, José Troncoso, Juan Vinuesa, José Bustos

Calificación: ****


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