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Y el año que viene, Sevilla

‘The Square’, del sueco Ruben Östlund, triunfa en los Premios del Cine Europeo que celebrarán su próxima edición en la capital de Andalucía

10 dic 2017 / 21:44 h - Actualizado: 10 dic 2017 / 21:50 h.
  • El cineasta sueco Ruben Östlund, tras la entrega de premios de la cita berlinesa. / Efe
    El cineasta sueco Ruben Östlund, tras la entrega de premios de la cita berlinesa. / Efe

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Próximamente en sus pantallas: Sevilla. Pero no se trata de una producción de película –se intentará, eso sí, porque ya se sabe que los asuntos de imagen turística interesan mucho por estos lares–, sino de acoger la edición 2018 de la gala de los Premios del Cine Europeo, que este fin de semana coronaron en Berlín al cineasta sueco Ruben Östlund y su filme The Square, que en la noche del sábado se hizo con seis distinciones que añadir a su reciente Palma de Oro en Cannes y que se pudo ver hace un mes en Sevilla, con ocasión del Festival de Cine Europeo. España también se vino de la capital de Alemania con dos estatuillas.

The Square se llevó los premios a la mejor película, a la mejor comedia, al mejor director y al mejor guionista, para Östlund, al mejor actor para el danés Claes Bang y al mejor diseño de producción, para Josefin Åsberg.

El cineasta sueco, «terriblemente contento» por los galardones, celebró la gala como «gran espectáculo», no solo por habérselo llevado «todo», dijo, sino por haber experimentado un sentimiento de «comunidad».

«Me siento algo avergonzado, no sé si merecíamos tanto», dijo al recibir el galardón a la mejor película.

Agradeció que estos premios sean «una plataforma para hablar de cosas importantes» como Europa y el hecho de «ser humanos».

El premio a la mejor actriz recayó en la eslovaca Alexandra Borbély, quien no pudo contener las lágrimas al recoger su estatuilla y agradeció a la cineasta húngara, Ildikó Enyedi, por su papel en En cuerpo y alma.

El premio al mejor documental, al que aspiraba la coproducción hispano-islandesa-estadounidense La Chana, de la realizadora croata Lucija Stojevic, recayó en la cinta polaca Communion, de Anna Zamecka.

España se lleva a casa dos estatuillas, una al mejor corto para Timecode, de Juanjo Giménez, y otra al mejor diseño de sonido, para Oriol Tarragó en la película de Juan Antonio Bayona Un monstruo viene a verme, que también estaba nominada a premio del público. Giménez quiso dedicar el premio en especial a su hija y subrayó que «todos somos europeos, porque lo sentimos, y de momento, los sentimientos no están prohibidos».

Otras dos cintas españolas se quedaron sin estatuilla: Verano 1993, de Carla Simón, que optaba a premio Fipresci a la mejor ópera prima y Los desheredados, de Laura Ferrés, aspirante a mejor corto.

La gala, conducida por el humorista alemán Thomas Hermanns, contó con destacadas figuras del cine español, caso de Elena Anaya y Carlos Saura, encargados de presentar a los nominados a mejor director y de anunciar al ganador, respectivamente, y Alex Brendemühl, que recreó varias de las escenas más cautivadoras del cine europeo, además de dar paso a las cintas nominadas a mejor película.

En tanto, recogieron sendos premios honoríficos la actriz franco-estadounidense Julie Delpy, distinguida por su contribución al cine mundial; el cineasta ruso Aleksandr Sokurov, en reconocimiento al conjunto de su carrera; y el productor croata Cédomir Kolar, premio Eurimages de coproducción.

Durante la gala hubo tiempo también para abordar la campaña conocida como #metoo, en la que mujeres de todo el mundo y de todas las profesiones y condiciones se han alzado en contra del acoso sexual a raíz del escándalo que rodea al productor de cine estadounidense Harvey Weinstein y en el que se han visto salpicadas numerosas otras figuras de la industria.

Durante la ceremonia de entrega de premios se recordó también al cineasta ucraniano Oleg Sentsov, encarcelado desde hace más de tres años acusado por las autoridades rusas de terrorismo.

El director de la Academia del Cine Europeo (EFA), el cineasta alemán Wim Wenders, aludió, por su parte a «un viejo monstruo que creíamos enterrado, llamado nacionalismo». Se preguntó qué es lo que está yendo mal para qué vuelva a estar presente «la peor y más vieja enfermedad» de Europa.

Los premios de la EFA, que se otorgan en un total de 21 categorías, surgieron en 1989 como alternativa a los Oscar de Hollywood, impulsados por cuarenta cineastas europeos, entre ellos el alemán Wim Wenders y el sueco Ingmar Bergman. Primero se les denominó Felix, pero al cabo de unos años pasaron a la denominación neutra de Premios del Cine Europeo.


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