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Yo, mi mujer y mi mujer muerta: oscura y misteriosa, llena de oquedades, vacios y egos

27 jul 2019 / 12:15 h - Actualizado: 27 jul 2019 / 12:19 h.
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Santi Amodeo como guionista y como director es un verso extravagante de la “Generación CinExin”, ese grupo de creación audiovisual conformado por las primeras promociones de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad de Sevilla, el Instituto Néstor Almendros y el desaparecido Centro Andaluz de Teatro. Sus trabajos en colaboración con Alberto Rodríguez, El factor Pilgrim (2000) y El Traje (2002), fueron aplaudidos por la crítica. También gozaron de cierta repercusión internacional; la primera por fresca e ingeniosa y la segunda por su inequívoco compromiso social.

Ya en solitario, ha seguido solidificando su trayectoria explorando en territorios laterales nada complacientes con proyectos tan íntimos, originales, como poéticos, caso de Astronautas (2003) y Cabeza de perro (2006). ¿Quién mató a Bambi? (2013), era una comedia generosamente financiada, también un disparate en toda regla que resultó ser menos transgresora de lo esperado. Eso sí, le sirvió para mostrar su amor por Sevilla, y a pesar del éxito obtenido para poco más.

Ahora con Yo, mi mujer y mi mujer muerta, dejando aparte lo estrafalario del título, nos volvemos a encontrar con una película de Amodeo que quiere arriesgar y para ello pivota entre lo enigmático, lo triste, el espectáculo y la ostentación. De vueltas a la búsqueda de unas señas de identidad, de nuevo vuelta a una iconoclasta idea que a pesar del empeño no termina de funcionar.

Planteada como una comedia sobre el duelo y la superación de una pérdida, la obra se articula en forma de díptico. En el haz, Bernardo el inflexible profesor y afamado arquitecto que vive en Argentina, tras perder a su mujer y contradecir su última voluntad, percibe ciertas señales y advertencias que le harán cambiar de opinión. En el envés, ya en España y con las cenizas de la difunta, trata de comprender y aceptar que su vida y la de su mujer se han desarrollado en carriles paralelos.

Y como la historia, se desarrolla la película, como un guión partido en dos. Una primera parte que sólo dura media hora, oscura y misteriosa, llena de oquedades, vacíos y egos. Visualmente impactante y sin duda, lo mejor. Genialidad de Amodeo que consigue con solo una secuencia mostrar la verdadera naturaleza de Bernardo. Lo que sigue, una segunda parte por tierras andaluzas, más larga y más nublada, es disparatada y con tanta falta de rigor que termina decepcionando. Destacar al solvente equipo técnico andaluz y argentino y al estimulante trabajo de Óscar Martínez, premiado este año como mejor actor en el Festival de Málaga. Destacar al solvente equipo técnico andaluz y argentino y al estimulante trabajo de Óscar Martínez, premiado este año como mejor actor en el Festival de Málaga.

Yo, mi mujer y mi mujer muerta **

España, Argentina 2019 93 min.

Dirección Santi Amodeo Intérpretes Óscar Martínez, Carlos Areces, Ingrid García Jonsson, José Luís Adserías, Malena Solda.

Comedia


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