Real Betis

Con marchas de menos, una quimera

Dos puntos de los últimos doce en liza han alejado al Betis del único objetivo que le quedaba tras el fallido de la Copa del Rey: entrar en puestos de Liga Europa

17 feb 2020 / 11:31 h - Actualizado: 17 feb 2020 / 11:36 h.
"Real Betis"
  • Joaquín en una acción en el último partido de liga ante el Leganés. / Efe
    Joaquín en una acción en el último partido de liga ante el Leganés. / Efe

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El Betis de Rubi deambula en tierra de nadie, sumando de uno en uno cuando lo hace y con el objetivo europeo como una quimera cuando, como afirmó Loren tras el triste punto de Leganés (0-0), los rivales salen con "muchas más marchas" que el conjunto verdiblanco.

La segunda de las acepciones de 'quimera' que proporciona la RAE es, como suele, el mejor de los caminos para entender la situación en la que se mueve el Betis: 'Aquello que se propone a la imaginación como posible o verdadero, no siéndolo'. Lo fue en su día ganar la Copa del Rey; lo es hoy entrar en puestos de Liga Europa.

Desde que el 19 de enero le ganó de manera brillante a la Real Sociedad en el Benito Villamarín (3-0), la imagen, la cosecha de puntos y las expectativas béticas se han diluido con su eliminación copera en dieciseisavos de final ante el Rayo Vallecano, sus empates con Éibar (1-1) y Leganés, y sus derrotas ante el Getafe (1-0) y Barcelona (2-3).

Dos puntos de los últimos doce en liza han alejado a los béticos del único objetivo que le quedaba tras el fallido de la Copa del Rey y, además, con una imagen de equipo espasmódico, con rachas de buen juego diluidas en otras muchas de grisura e inanidad, que aún no sabe qué quiere ser de mayor.

Las jornadas van pasando una tras otra y, como las hojas de un almanaque, cayendo las opciones de que los de Rubi se parezcan a lo que dicen que quieren ser, lo que ilustró con precisión fotográfica, gestual y verbalmente, Sergio Canales tras el desvaído y decepcionante mediodía de Leganés.

"Llevamos tiempo diciéndolo. Se van acabando las jornadas. Hay que pensar en el Mallorca y dejar otras cosas. Visto lo visto lo que tenemos que pensar es en el siguiente partido", aseveró el talentoso cántabro sobre la decepción que reina en el vestuario bético cada vez que se suma de manera insuficiente.

En duodécima posición con 29 puntos, el Betis casi equidista de los puestos europeos (Villarreal, 38 puntos) que de los de descenso (Mallorca, 21) y ello es lo que hace a Rubi tirar de manual al señalar que no van a desfallecer, que van a tratar de ganar a los mallorquinistas "y sumar de tres.

"Estamos a una distancia importante pero vamos a seguir peleando", dijo el de Vilasar de Mar, conocedor como pocos del paño y de que el devenir por la Liga se le puede hacer muy largo sin objetivos concretos y cuando aún quedan 42 puntos por disputar.

Esta cifra daría más que de sobra para acercarse al objetivo si no fuera porque las sensaciones que transmite el equipo bético van en paralelo a los puntos y porque los jugadores, a los parece costarle un mundo ganar los partidos, menguan en sus prestaciones y potencial conforme pasan jornadas sin ganar.

Pese a las quejas béticas por algunos arbitrajes y el uso del VAR, explicitadas desde su presidencia al banquillo, el Betis de Rubi no ha dado con la tecla en lo que va de una temporada en la que el entrenador verdiblanco, pese a la calidad evidente de muchos de los efectivos de su plantilla, no ha conseguido los necesarios ensamblaje y regularidad.

Antes de la matinal de Leganés, fue el propio presidente del Betis, Ángel Haro, el que desveló el estado de ánimo de los rectores verdiblancos ante la mediocre marcha de su equipo, en busca de un sello tras la convulsa salida de sus responsables deportivos en los últimos años, Quique Setién en el banquillo y Lorenzo Serra Ferrer en los despachos.

"Cuando se está lejos del objetivo que nos habíamos marcado, todos tenemos que mejorar mucho, la directiva, el cuerpo técnico y los jugadores. El arbitraje no tiene que ser ninguna excusa", aseveró Haro antes del partido ante el Leganés, que ha ahondado en las sensaciones previas.

Con los 42 puntos por delante, los primeros tres que el Betis afronta casi como un imperativo categórico son los tres del próximo viernes ante el Mallorca en el Villamarín, objetivamente importantes por sí mismos y por ser el conjunto bermellón el que marca los puestos de descenso con ocho puntos menos que los verdiblancos.

El calendario bético, tras no cosechar los puntos que se habían previsto en los últimos partidos, se aprieta tras recibir al Mallorca, ya que viaja a Mestalla para medirse al Valencia antes de jugar con el Real Madrid en casa y hacerlo contra el eterno rival en el Ramón Sánchez Pizjuán, donde son inconcebibles marchas de menos.

Y porque la afición verdiblanca, estoica como pocas en su versión del 'antiguo testamento', podría transmutarse en las exigencias propias del 'nuevo' y comportarse como en la primera acepción de quimera de la RAE, como ese 'monstruo imaginario que vomitaba llamas'.


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