Cuando la inercia es la tendencia (2-0)

El Real Betis cumple ante el Deportivo Alavés en un encuentro que dominó en el cómputo general y que cerró gracias al gol de Alexis en propia meta después de sestear ante la reacción vasca.

21 oct 2017 / 18:19 h - Actualizado: 21 oct 2017 / 20:47 h.
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  • Sanabria celebra el 1-0. / Manuel Gómez
    Sanabria celebra el 1-0. / Manuel Gómez

Sin una magulladura en la solapa y con el uniforme limpio. El Real Betis se comportó con fiabilidad ante un Deportivo Alavés pacato y que sólo reaccionó cuando la derrota era una realidad tridimensional. El 2-0 reafirma la etiqueta de conjunto serio y creíble del plantel de La Palmera, que funciona cuando conecta sus piezas creativas y resuelve sus dudas con concentración y solidaridad. El nivel del enemigo, que habita en el sótano, colaboró de forma activa en la resolución de un enigma que descifraron el acierto de Sanabria y la diligencia de Adán.

Quique Setién apostó por un 1-4-1-4-1 con Javi García como hombre-ancla y Camarasa y Guardado en la medular. Sin Durmisi, la responsabilidad en el carril zurdo fue para Tosca, notable en la interpretación del plan de seguridad e intermitente en las galopadas. El Deportivo Alavés, con las piernas entumecidas por la necesidad y el fango, compareció con un 1-5-4-1. Su único foco de luz en terreno hostil fue Munir, que se asoció con Wakaso en las aisladas ráfagas ofensivas. Con la posesión como aliada, el RBB se agazapó junto a la madriguera vasca para sorprender a su presa. Barragán, que se comportó con suficiencia durante los 90 minutos, filtró el primer servicio hacia Sanabria, que no contactó con el cuero por escasos centímetros.

Y sin tiempo para activar el botón de ataque sorpresivo, el cuadro heliopolitano enlazó una serie de conexiones que originaron el 1-0. Joel Campbell recibió un balón en las inmediaciones del área de Pacheco, buscó un socio con el que conectar y detectó la presencia de Camarasa, que, con un toque certero y sutil, liberó la marca de Barragán. El lateral diestro, diabólico en sus internadas, alzó la mirada, calibró el telescopio y dibujó un centro al corazón del área, donde Sanabria, en plena racha goleadora, batió a Pacheco con la colaboración de su par. El gol calmó la sed de la formación anfitriona y secó las ideas de De Biasi, que debió improvisar un nuevo plan. Los visitantes, planos y sin alma, apenas se prodigaron en la zona de definición. Wakaso y Pedraza, que descuidó su labor de vigilancia en detrimento de sus apariciones ofensivas, replicaban con fragilidad mientras el Betis, inteligente, controlaba los tiempos y multiplicaba su intensidad cuando invadía el carril contrario.

Sin aviso y de manera repentina, los hombres de Quique Setién se proyectaron en los últimos metros con dos presentaciones por sorpresa de Joaquín, a cuyo lanzamiento respondió Pacheco, y Sanabria, errático en el momento de la verdad. El 1-0 y el carácter inocuo del Alavés, que reclamó un posible penalti sobre Munir por un forcejeo en el interior del área, presagiaban un segundo acto plácido cuando Camarasa propinó un golpe seco a un balón sin destino en el primer minuto de la reanudación. Pacheco, felino, se lanzó con el aliento podrido de rabia para despejar con los puños. Y, en un momento de calma colectiva, Pedraza escapó de tres rivales para, con un zurdazo y seco y a ras de hierba, exigir la mejor versión de Adán, ciclópeo con el pie en el piso.

El lateral cordobés repitió fuga en el carril zurdo, burló la marca de Barragán y facturó un servicio que remató Vigaray alto. Setién respiró con alivio cuando Adán lució su etiqueta VIP al atajar un lanzamiento de falta de Medrán. El bloque vasco trataba de reaccionar, aunque Setién, inteligente y recurrente, reclutó a Tello y a Fabián para potenciar el juego interior. Y en una combinación entre Tello, Sanabria y Guardado nació el 2-0. El ex del Barça buscó a un colaborador con un centro que interceptó y envió al fondo de las mallas Alexis de forma involuntaria.

Entonces sonrió Setién, que recurrió a la clarividencia de un Boudebouz que relevó a un ovacionado Joaquín para ganar presencia en la zona de desborde. Con Bojan sobre el césped, el Deportivo Alavés asimiló el nuevo mensaje de De Biasi, que reflexionó tarde. El Betis aceptó aumentar el ritmo y los decibelios en el tramo final para que el choque fuese un intercambio real de diálogos en zona neutral. Sanabria perdonó el 3-0 antes de que Bojan, con el luminoso en vía muerta, firmara el último flirteo del Alavés en el refugio de Adán, que alzó la mirada al cielo en busca de un deseo que el Betis pretende convertir en realidad. La inercia. O la tendencia. O, sencillamente, cuando la inercia es la tendencia.

FICHA TÉCNICA

Betis: Adán; Barragán, Mandi, Amat, Tosca; Javi García; Guardado, Camarasa (Fabián, m.73), Campbell (Tello, m.62), Joaquín (Boudebouz, m.78); y Sanabria.

Alavés: Pacheco; Vigaray, Maripán (Katai, m.76), Ely, Alexis, Pedraza; Manu García (Burgui, m.80), Dani Torres, Wakaso, Medrán; y Munir (Bojan, m.80).

Goles: 1-0, M.13: Sanabria. 2-0, M.75: Alexis, en propia meta.

Árbitro: Daniel Jesús Trujillo Suárez (Comité tinerfeño). Amonestó a los locales Javi García (m.30) y Amat (m.74); y a los visitantes Munir (m.39) y Wakaso (m.77).

Incidencias: Partido de la novena jornada de LaLiga Santander, disputado en el Benito Villamarín ante 49.243 espectadores. Césped en perfecto estado.


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