Dani contra Dani: ganó Ceballos

El bético le ganó la partida a Parejo, sin el pundonor y el estado físico del utrerano

11 feb 2017 / 18:59 h - Actualizado: 11 feb 2017 / 19:50 h.
"Real Betis","Dani Ceballos","Durmisi","Víctor Sánchez del Amo"
  • Ceballos pelea con Mangala un balón casi en el córner. / J. Barrera
    Ceballos pelea con Mangala un balón casi en el córner. / J. Barrera

El duelo entre Betis y Valencia se podía resumir perfectamente en el pulso en el centro del campo entre sus respectivos motores: Dani Ceballos y Dani Parejo. Esta vez, por decisión de Voro, el segundo no jugó donde más daño puede hacer al rival, en la mediapunta, y quedó diluido entre la presión bética. Lo agradeció el Betis, aunque tuvo que sufrir durante una gran media hora a Orellana, caído después al pozo de la mediocridad de este Valencia. El caso es que el Dani bético, Ceballos, demostró qué no tiene el Dani valencianista, Parejo: un físico en perfecto estado y un alma que contagia al resto del equipo. Porque talento tienen a raudales ambos. No vamos a descubrir a estas alturas a Parejo pero sí estamos con los ojos bien abiertos ante el paso adelante ofrecido por Ceballos. Ahora mismo no tiene techo el utrerano, en claro proceso de asentamiento como líder de un Betis de Primera, lo que hace más surrealista y sospechoso el ostracismo al que lo tenía sometido Gustavo Poyet –¿cómo pudo Torrecilla haberle dado el proyecto a este hombre, por Dios?–.

Hay cierta costumbre alrededor del Betis en endiosar a quien destaca sólo un poco entre la habitual mediocridad. Lógico que muchos quieran frenar las alabanzas al recién llegado Rubén Pardo, incluso ante la confirmación de que Durmisi es un valor en auge y que puede darle al Betis un salto cualitativo en el césped y en las arcas si es bien vendido. Pero con Ceballos está permitido ilusionarse. Sin lanzar las campanas al vuelo como sí hicieron algunos cuando el Betis subió a la Primera División y se le exigía demasiado al jugador.

Ayer no brilló tanto como ante el Barcelona o el Atlético –que nadie le acuse de lucirse ante rivales de poca entidad– pero aun así dio pases que sólo él puede dar en este equipo y el Betis se entregó al empate en un último cuarto de hora en el que Ceballos estaba ya desfondado. Porque tampoco hay muchos que defiendan como Dani en este equipo. Es un diamante que debe saber pulir Víctor, un ténico con las ideas claras. Y eso, visto lo visto en el pasado reciente, es mucho. Muchísimo.


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