sábado, 23 enero 2021

La felicidad del Betis no tiene techo (2-0)

LA CRÓNICA. El equipo verdiblanco asciende a la quinta plaza de la Liga tras deshacerse cómodamente del Eibar, lograr su cuarta victoria consecutiva y enlazar tres partidos seguidos sin encajar un solo gol. Dani Giménez casi no sufrió, Sergio León volvió a marcar y Barragán participó en los dos tantos

07 abr 2018 / 20:47 h - Actualizado: 08 abr 2018 / 17:12 h.
"Real Betis"
  • Fabián celebra con Sergio León, abrazado también por Guardado, el primero de los goles / Manuel Gómez
    Fabián celebra con Sergio León, abrazado también por Guardado, el primero de los goles / Manuel Gómez

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El Betis y el beticismo continúan en estado de máxima felicidad. Es natural: son cuatro victorias consecutivas y tres jornadas seguidas sin encajar un solo gol que dan como resultado la quinta plaza provisional en la Liga. La última víctima de los verdiblancos fue el Eibar, que quitó la pelota a su oponente pero no le valió de nada. Dani Giménez, bien protegido por un sistema defensivo cada vez más consolidado y fiable, casi no sufrió. A decir verdad, seguramente fue plan de Quique Setién que los suyos no tuviesen el balón tanto como de costumbre. Si fue así, le salió de maravilla. Y si no, también.

Además del cambio de portero, Setién prescindió de Javi García y modificó su dibujo con la entrada de Tello, de modo que el Betis planteó un 5-4-1 en defensa que se transformaba en un 3-4-3 a la hora de atacar. El Eibar, como estaba previsto e incluso anunciado por su entrenador, fue valiente y adelantó sus líneas hasta el mismo centro del campo para que su fuerte presión sobre la salida del balón contase con el respaldo del achique de espacios. Como norma general, el equipo verdiblanco se encontró con hasta seis rivales muy metidos en su parcela intentando impedir la primera conexión ofensiva, la de los centrales con Fabián y Guardado.

La consecuencia de este panorama inicial es que el balón fue propiedad del Eibar más que del Betis durante gran parte del primer tiempo porque esa presión incomodó muy mucho al conjunto heliopolitano. Eso sí, cuando la pelota cayó en los pies del centro del campo verdiblanco, el peligro estuvo casi asegurado. Las ocasiones empezaron con un centro de Barragán y un despeje in extremis de Peña ante Tello, seguido en el córner por una chilena de Bartra que se marchó fuera por poco (18’). Pocos segundos más tarde, un gran pase de Boudebouz se le quedó atrás a Tello. Y sin solución de continuidad, el 1-0, con la firma de Sergio León tras un excepcional control-regate y un mejor pase de Barragán. Es decir, la misma conexión del tanto de Getafe. La impecable definición del delantero, que cruzó el esférico con el exterior de la bota, estuvo a la altura de la jugada.

La ventaja sirvió para ver la mejor cara del Betis, con un fútbol de toque ágil y rápido, las más de las veces con Guardado y Boudebouz a la cabeza, pero ese lapso de euforia total no duró mucho. El Eibar acabó recobrando la posesión y se acercó a Dani Giménez en una falta de Pedro León que cabeceó Escalante para que Dani Giménez despejase de aquella manera (27’). Cinco minutos después, Mandi estuvo providencial antes de que Jordán rematase un centro desde la derecha. Con el balón de nuevo en poder del Eibar, el Betis se replegó y buscó contras como una que estropeó Tello tras una brillante acción inicial de Sergio León (34’). En otras palabras, el partido dejó atrás el encorsetamiento inicial. En el 44’, Kike García remató fuera tras una muy buena jugada colectiva de un lado a otro. Y en la siguiente acción, una buena triangulación de Boudebouz y Tello fue culminada por Sergio León con un derechazo que un defensa desvió a córner.

La escenografía del choque no varió tras el descanso. De hecho, el guion siguió cumpliéndose a rajatabla. Es decir, que el balón continuó siendo del Eibar pero el que marcó fue el Betis, y además la primera vez que se acercó al área armera y con una importante dosis de fortuna, porque el que batió a Dmitrovic fue su compañero de Arbilla, que remató hacia donde no debía una estupenda internada de Barragán.

A partir del 2-0, para ser sinceros, ya hubo poco partido. El Betis, poco interesado en la posesión de la pelota, se la dejó al Eibar, le cerró todos los huecos y se portó tan bien en defensa, por supuesto liderado por esa máquina de estar bien colocado y despejar todos los balones habidos y por haber que es Bartra, que los armeros no hallaron ninguna grieta por la que amenazar a Dani Giménez. El portero sólo recibió un remate a portería en toda la segunda parte: fue obra de Inui, llegó ya en el minuto 90 y pararlo no le supuso ningún problema. Magníficamente pertrechado en su parcela, el Betis tampoco se prodigó demasiado en ataque, lo justo para no descuadrar su dibujo y, aun así, crear tres o cuatro buenas opciones de gol, casi todas en la persona de Rubén, aunque la primera fue un cabezazo de Bartra tras un córner (73’). Las que tuvo el canario, tres, fueron frustradas por Dmitrovic en dos ocasiones y un mal efecto de la pelota, que se marchó hacia fuera después de una asistencia de Loren. No importó. La afición aclamó a su pichichi histórico. Y a Dani Giménez. Y a Joaquín. Y al doctor Tomás Calero. Incluso a Inui cuando entró en el césped. La felicidad, ahora mismo, no tiene límites en Heliópolis.

REAL BETIS: Dani Giménez; Barragán, Mandi, Bartra, Amat, Junior; Boudebouz (Joaquín, m. 67), Fabián, Guardado; Tello (Rubén Castro, m. 81); y Sergio León (Loren, m. 61).

SD EIBAR: Dmitrovic; Peña, Ramis, Arbilla, Cote (Capa, m. 63); Dani García, Escalante (Inui, m. 63); Pedro León, Jordán, Orellana; y Kike García (Alejo, m. 78).

Goles: 1-0, m. 21: Sergio León. 2-0, m. 50: Arbilla, en propia puerta.

Árbitro: Medié Jiménez (Comité Catalán). Amonestó a Dani García (56’), Orellana (69’), Mandi (79’) y Amat (92’).

Incidencias: 31ª jornada de Liga. Estadio Benito Villamarín, 50.194 espectadores.


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