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Real Betis

La figura del portero, clave para ganar partidos

Las criticables actuaciones del guardameta del Real Betis durante la última jornada invitan a la reflexión sobre la importancia del correcto estado de forma de los porteros

24 oct 2022 / 13:33 h - Actualizado: 24 oct 2022 / 13:36 h.
"Real Betis"
  • Foto: AFP7 - E.P.
    Foto: AFP7 - E.P.

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Del último partido que disputó el Real Betis, correspondiente al choque en casa contra el Atlético de Madrid, se puede desprender una idea fundamental de este deporte: el portero es el jugador más determinante -al menos, en última instancia- del terreno de juego. Un portero que falla, generalmente concede un gol, mientras que el resto de jugadores, que pueden estar más o menos acertados, pueden ‘permitirse’ realizar malos partidos sin que esto afecte directamente al resultado final. El guardameta bético fue el encargado de demostrar esta proposición.

Lo cierto es que Pellegrini confeccionó una plantilla con lo que tenía a mano, que hacía aguas con la presencia de Guardado en la medular -físicamente castigado por el paso de los años-, con un Carvalho que se encontraba perdido en una posición que no era la suya y con el problema permanente del lateral derecho. A pesar de ello, los verdiblancos tuvieron las suyas, aprovechando especialmente las ocasiones a balón parado. Fue precisamente la figura más sólida del equipo, la de Rui Silva, la que desencajó de un bloque bien formado tanto en defensa como en ataque. El meta concedió dos goles de los que se podría discutir su dificultad de forma general, aunque ateniéndonos a pasadas actuaciones del meta portugués estos no deberían presentar demasiada dificultad para él.

En cuanto al gol aparentemente olímpico, considero que, como la mayoría de estos tantos, proviene de un fallo del equipo defensor. Griezmann coloca un centro a media altura, cerrado y con dirección a puerta, que parece confundir a Rui Silva por las acciones de los jugadores atacantes. De esta forma, acaba colándose un balón fácil, que también supera a un defensor que no logra sacarlo bajo palos.

Por otro lado, en el segundo tanto sí se podría restar algo de culpa al meta, que si bien ha parado ocasiones de uno contra uno de mayor dificultad, el templado remate del jugador francés no es sino una opción más que puede sorprender al portero desde una distancia tan corta como esa. Quizá el efecto de frenar un balón que igualmente acaba entrando, de forma lenta y dolorosa, puede hacer pensar que el cancerbero podría haber hecho algo más.

En cualquier caso, que no fue el mejor partido de uno de los hombres más fiables en su posición del Betis, es algo que no duda nadie. Este desliz, si se le quiere llamar así, prueba una vez más que el rol más importante en el terreno de juego es precisamente el de aquel acreditado para tocar el balón con las manos: el portero. Si falla esta figura de referencia, como cualquier ser humano puede hacer, el rumbo del partido se torna indudablemente favorable al contrario. Pero este es sólo uno de los tantos factores que influyen en este deporte.


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