Sombras y luces del primer año del presidente Haro

El presidente del Betis celebra su primer aniversario en el cargo. El primer equipo está casi igual que cuando sucedió a Ollero. Lo extradeportivo va mejor que lo deportivo

06 feb 2017 / 09:00 h - Actualizado: 06 feb 2017 / 09:32 h.
"Real Betis","Ángel Haro"
  • Ángel Haro, el 4 de febrero de 2016, cuando anunció que él se convertía en presidente del Betis / Manuel Gómez
    Ángel Haro, el 4 de febrero de 2016, cuando anunció que él se convertía en presidente del Betis / Manuel Gómez

El 4 de febrero de 2016, un día después de la dimisión de Juan Carlos Ollero, el Betis pasó a tener como nuevo presidente a Ángel Haro. El empresario de Villaverde del Río, en realidad, había accedido a la cúpula de poder en Heliópolis el 23 de septiembre del año anterior, al ganar la junta de accionistas junto a su compañero José Miguel López Catalán, pero esa tarde, tras ser ratificado por el consejo de administración, se convirtió en el fondo y en la forma en la máxima autoridad del club verdiblanco. Acaba de cumplirse un año, el primero de su mandato, y el balance no es ni negro ni blanco. Hay luces y sombras en los 366 primeros días del presidente número 45 de la historia de la entidad.

Las principales sombras tienen que ver con el capítulo clave de un club de fútbol: el fútbol. Su presidencia se inauguró con una victoria sobre el Valencia (1-0), curiosamente el mismo rival que acudirá al Villamarín en coincidencia con este primer aniversario del dirigente (próximo sábado a la 1 de la tarde). Antes de esa 23ª jornada, el Betis ocupaba la decimocuarta plaza y tenía 22 puntos, a cinco de la décima. Un año después, en la 21ª jornada de la temporada 2016-17, el Betis es decimotercero y tiene 23 puntos, a siete del décimo. En otras palabras, todo sigue igual o casi igual, sin ese ansiado salto de calidad que los aficionados esperan desde hace muchos años y que el propio Haro prometió cuando se presentó a la junta del 23-S al frente de Ahora Betis Ahora junto a López Catalán.

El gran pero que se le puede atribuir a Haro es que no ha resuelto la inestabilidad que caracteriza todo lo relacionado con el primer equipo. Con él al frente ha habido tres entrenadores (Juan Merino, Gustavo Poyet y Víctor Sánchez del Amo), dos directores deportivos (Eduardo Maciá y Miguel Torrecilla) y trece fichajes (sin contar a Musonda y Montoya, en cuya presentación dimitió Ollero, pero sí a Damiao).

El resumen deportivo del año I de Haro se completa con el descenso del Betis B a Tercera División y el ascenso del Betis Féminas a Primera. Cruz y cara, por tanto, aunque no se pueden dejar de lado los pobres resultados de los escalafones inferiores, faltos de grandes títulos desde hace años. Los juveniles son el exponente número uno (después del filial, por supuesto).

La anodina marcha deportiva del club contrasta con casi todo lo que ocurre fuera del rectángulo de juego. En menos de un año, porque la obra comenzó en verano, Haro va camino de cumplir una de sus grandes promesas electorales, la construcción del nuevo Gol Sur. La estructura de la grada es más que visible desde hace semanas y en teoría estará lista para el principio de la próxima campaña. Y hay que añadirle el futuro restyling del graderío, una mejora también anhelada por los béticos.

En este primer año, Haro ha satisfecho otras propuestas de su programa, como la resurrección de Radio Betis y la creación de Betis TV. Y ha comprado y salvado el Baloncesto Sevilla. El objetivo transversal, en palabras del propio presidente, es potenciar la marca Betis. La pregunta consiguiente es: ¿de qué sirve si el primer equipo no está en la zona noble de la Liga? Ese sigue siendo el objetivo prioritario, tal como recalcó Haro en la última asamblea, en la que un 27% del accionariado le dio el margen de confianza necesario para afrontar un nuevo año.


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