lunes, 21 septiembre 2020

Faltó mucho más que el acierto en una decisión

LA CONTRACRÓNICA EN CLAVE SEVILLISTA. El Sevilla de Pablo Machín sufrió su primera derrota en esta Liga en un derbi marcado por la polémica jugada de Roque Mesa, en la que se debió recurrir al VAR. Más allá de eso, sobraron imprecisión, revoluciones y desacierto en la zona de la verdad

03 sep 2018 / 00:38 h - Actualizado: 03 sep 2018 / 01:14 h.
"Sevilla FC","Pablo Machín"
  • Gil Manzano muestra la segunda cartulina a Roque Mesa, expulsado en la acción que marcó el derbi. / Manuel Gómez
    Gil Manzano muestra la segunda cartulina a Roque Mesa, expulsado en la acción que marcó el derbi. / Manuel Gómez

El Sevilla de Pablo Machín ya sabe lo que es morder el polvo esta temporada. Además, lo hizo en un partido señalado como es todo derbi y justo antes del parón liguero, descanso que vendrá bien para recuperar fuerzas tras un intenso calendario que comenzó allá por el mes de julio con las eliminatorias europeas y, de paso, reordenar un poco las cosas.

El Sevilla perdió ante el Betis en un duelo con fases para ambos equipos y marcado por una acción polémica. No era fácil verla claramente sobre el césped y acertar, pero las imágenes sí permiten comprobar lo que realmente pasó. Cierto es que Roque Mesa no debió pasar por allí, pero más allá de que fuera él, la acción nunca debió castigarse con cartulina amarilla para el centrocampista. Pau López, inteligente, fue quien buscó el choque con el sevillista, al que golpeó cuando, tras acercarse al portero, estaba reculando. La acción debió ser castigada con falta del portero, penalti por ser dentro del área. No hay motivo, a juicio de quien escribe estas líneas, para expulsar a Pau. Pero tampoco a Roque Mesa. En cualquier caso, lo peor de todo es ver que el uso del VAR sigue teniendo mucho que mejorar. La acción, con un posible penalti por medio, debió ser analizada.

Sin embargo, mal haría el Sevilla si se quedara con esa jugada, clave pero, por mucho que lo fuese, no la única de un partido en el que el equipo de Pablo Machín no dio el rendimiento que se esperaba. Además de mostrarse impreciso con la pelota en los pies, careció de claridad y acierto en la zona de la verdad, esa donde la calidad propicia el desequilibrio. Por mucho que lo intentó, le faltó un último pase decisivo, balones entre líneas con calidad... A mayor abundamiento, el Sevilla jugó con una sola banda: la derecha. Jesús Navas y Sarabia, pese a no dar ninguno su mejor versión, como el resto de compañeros, lo intentaron con más ganas que éxito. Mientras, en la izquierda, ni Arana ni Franco Vázquez lograron intervenir en el juego más allá de un par de acercamientos puntuales. Curiosamente, ambos con muchísimo peligro, pero aislados.

Si a ello se une un exceso de revoluciones, que Banega no fue ese faro de otros días, que los cambios no modificaron nada y que el Betis estaba enfrente e hizo sus méritos para llevarse la victoria y ocultarlo es engañarse, el escenario no podía desembocar en otra cosa que una moneda al aire que terminó cayendo del lado local. Toca aprender. Todos y de todo.


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