viernes, 18 octubre 2019

Montella: pulgar hacia abajo

Sigue el debate interno entre la directiva del Sevilla, con el presidente Castro convencido de que es mejor destituirlo

23 abr 2018 / 19:48 h - Actualizado: 25 abr 2018 / 13:18 h.
  • Vincenzo Montella, durante la final de la Copa en Madrid. / Efe
    Vincenzo Montella, durante la final de la Copa en Madrid. / Efe

El debate no está acabado en el seno del Sevilla. El estallido de la afición tras el durísimo varapalo en la final de la Copa del Rey ante el Barcelona, tras una temporada rodeada de amargor con alegrías aisladas, ha hecho temblar las paredes de la planta noble del Ramón Sánchez-Pizjuán. La pieza más débil de las tres colocadas en la diana es la del entrenador, Vincenzo Montella. El italiano, como informó ayer El Correo de Andalucía, le ha dado dos días de descanso a la plantilla, algo que no ha sentado nada bien entre el comité ejecutivo de la entidad, con José Castro a la cabeza, quien tuvo que citarlo en su despacho justo antes de que cogiera un vuelo a Milán.

Montella permanecerá en Italia hasta este martes (la plantilla está citada en la ciudad deportiva a las 16.30 horas). Con el partido ante el Levante a la vuelta de la esquina, el debate continúa dentro del club. José Castro está convencido de optar por la destitución, pero escuchará a todo el consejo este martes por la tarde. El contacto con el comité ejecutivo, no obstante, es constante. La reunión oficial se producirá durante una sesión que podría ser la última de Montella si el criterio del presidente se impone. Mientras, Óscar Arias, el director deportivo, deja caer que no se deben producir novedades al respecto, al menos hasta este fin de semana. El caso es que, además de las propias sensaciones de cara a los partidos que restan, los resultados de los ya pasados y el enfado tras los dos días libres, ambos dirigentes saldrían algo reforzados de una decisión así respecto al técnico, pues de cara a la hinchada demostrarían que toman decisiones en un momento clave. El clásico ofrecimiento de una cabeza en bandeja de plata.

Igualmente, el sustituto para esta recta final de la Liga estaría meridianamente claro en la mente del presidente: Joaquín Caparrós. El asunto no es tan fácil como pueda parecer, pues el utrerano está a las puertas de regresar al Sevilla en otro cargo, más de despachos, y la posibilidad de dirigir al Sevilla de nuevo desde el banquillo le gustaría siempre que hubiese algo de más margen y no cinco encuentros con una crisis de por medio. Otro de los recursos habituales del Sevilla en este tipo de situaciones, Antonio Álvarez, exponía su disponibilidad de forma clara a través de las redes sociales: «Nadie del club me ha dicho nada al respecto, por lo que eso que dicen que he dicho que no a una propuesta es falso. ¿Cómo podría decirle que no al Sevilla? Es el club de mi vida...».

El caso es que el timing de la toma de la decisión no es el más adecuada. José Castro anunció que el consejo «tomaría medidas» y, acuciado por la presión popular, no ve otro escenario posible que el de cortar la cabeza de Montella, también muy criticado. El caso es que tras dos días de maduración, dicha decisión, si es que se produce, llegaría con poco tiempo de margen para el nuevo técnico de cara a un partido tan trascendental como el del viernes en casa del Levante, por lo que la presión de inclinar el pulgar hacia arriba o hacia abajo de manera definitiva es todavía mayor por la premura de tiempo. Con Montella en Italia y los ánimos todavía muy encendidos entre la afición, el dedo de Castro sigue apuntando hacia abajo.


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