viernes, 20 septiembre 2019

Otro recital de ocasiones para nada (0-0)

El Sevilla, en un día de rotaciones, empata en Riazor y firma su sexta jornada consecutiva sin ganar. La falta de gol sigue siendo un gran hándicap en la cuenta atrás para la final de la Copa del Rey

17 abr 2018 / 19:42 h - Actualizado: 18 abr 2018 / 08:05 h.
  • Instante del partido entre el Sevilla y el Dépor. / Efe
    Instante del partido entre el Sevilla y el Dépor. / Efe

No busquen más, que no hay. El Sevilla 2017/18 sigue pagando caros sus enormes problemas a la hora de transformar sus ocasiones y vuelve a firmar una jornada más, la sexta consecutiva, sin conocer la victoria en el campeonato. Riazor, donde el Deportivo afrontaba una cita clave para escapar del descenso, asistió a otra demostración de la falta de pegada nervionense, un lastre que dio vida al equipo de Clarence Seedorf hasta el punto de rozar el triunfo en los compases finales del choque, tiro al poste incluido.

Bien es cierto que el Sevilla de Riazor fue un Sevilla con muchas caras no habituales en su formación, que todo equipo necesita jugar alguna vez que otra juntos para rendir bien, pero también es cierto que en la final del próximo sábado el Sevilla sólo tendrá posibilidades de éxito marcando goles. Habrá que ver quién es el delantero de Vincenzo Montella en el Wanda Metropolitano. El elegido tendrá una gran responsabilidad, pero también sus compañeros. El gol no puede ser cosa sólo de ellos porque las limitaciones son las que son y no se pueden cambiar ahora. La lucha por los puestos europeos sigue estando difícil, pero ahora toca aparcarla y centrarse en la final.

Hasta cinco futbolistas con visos de ser titulares en Madrid salieron de inicio: David Soria, Jesús Navas, Mercado, Banega y Correa. Un once que contrastó con la alineación que Ernesto Valverde puso en liza poco después en Balaídos, donde Coutinho –Ter Stegen jugó pero no lo hace en la Copa– era el único. Descanso, por tanto, inicialmente para Messi y el resto de pesos pesados del Barcelona.

Montella sabe que clasificarse para la Europa League es obligado, no sólo para el futuro del club sino incluso para el suyo propio y alineó a muchos de sus habituales junto a otros jugadores como Carlos Fernández, quien demostró mucho más que otros delanteros en otros encuentros. El canterano salió como punta de lanza, con Sandro por la derecha, Correa por la izquierda y Banega delante de Geis y Pizarro ante un Deportivo que mordía pero que se marchó al descanso tal como comenzó.

El Sevilla fue dueño de la pelota durante mucho tiempo pero, una vez más, la falta de pegada le impidió cerrar los primeros 45 minutos por delante en el marcador. Un remate de Pizarro repelido por Rubén tras una falta sacada por Geis (18’); un disparo cruzado de Banega que se marchó desviado por poco tras una dejada de tacón de Carlos Fernández (40’); y un remate del joven delantero, siempre peligroso, al que respondió Rubén con una buena intervención (43’)... Ocasiones y ocasiones claras que dibujaban un panorama tan alentador como inquietante para el Sevilla. Albentosa no supo aprovechar un acercamiento local tras un saque de esquina (32’) y los nervionenses resoplaron. Fue uno de los varios intentos sin consecuencias del Deportivo, peligroso sobre todo al contragolpe.

El problema aparecía un día más: el gol no llegaba y todo estaba en el aire, tal como sucedió, por ejemplo, en Vigo hace poco. Si Mosquera perdonaba el 1-0 tras la reanudación enviando a las nubes la pelota con todo a favor, Banega, Correa y Sandro rozaron el 0-1 con tres claras ocasiones que ninguno de ellos logró transformar con sus respectivos disparos.

La ocasión del canario fue especialmente clara. Falló, sí, pero Sandro volvió a reclamar un puesto en el once que se enfrentará al Barcelona a base de lucha y de crear peligro, esta vez jugando en la banda derecha hasta que Sarabia entró al césped sustituyendo a Correa. Montella dio el puesto de delantero a Carlos Fernández y éste no sólo no desentonó sino todo lo contrario. Viendo las penurias en ataque de este Sevilla, cambiar al elegido no es mala idea y tanto el canario como el canterano dieron la cara. Otra cosa será lo que ocurra el sábado.

Y así, con Banega rozando de nuevo el 0-1 en un remate claro que desvió un zaguero (63’), el Sevilla, con una zaga inédita que trabajó junto a Pizarro y Geis, se adentró en la recta final de un encuentro en la que no tuvo el control. Nolito (por Carlos) y Muriel (por Sandro) entraron para formar un nuevo ataque junto a Sarabia. Aire fresco mientras Banega tiraba del carro como podía, Jesús Navas chutaba alto en buena posición, Lucas Pérez perdonaba enviando la pelota a las manos de David Soria, Borges la estrellaba en el poste (87’)... La incertidumbre se prolongó hasta el final pero el marcador no se movió nunca. Este Sevilla es como es y la pegada no le caracteriza precisamente. Un gran hándicap. Y a remar con él.

FICHA TÉCNICA.

0 - RC Deportivo: Rubén Martínez; Juanfran, Albentosa, Schär, Luisinho; Borges, Guilherme (Bakkali, min.80), Mosquera (Fede Valverde, min.83); Krohn-Dehli (Çolak, min.36), Adrián López; y Lucas Pérez.

0 - Sevilla FC: David Soria; Jesús Navas, Mercado, Carriço, Layún; Geis, Pizarro; Sandro (Muriel, min.76), Banega, Correa (Sarabia, min.57); y Carlos Fernández (Nolito, min.68).

Árbitro: Medié Jiménez, del Colegio Catalán. Mostró amarilla a Banega (min.11) y Layún (min.74).

Incidencias: Partido de la trigésimo tercera jornada de LaLiga Santander disputado en el estadio Abanca-Riazor ante 24.652 espectadores.


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