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Una clasificación a Champions con sabor amargo

El Sevilla logró la clasificación a la Liga de Campeones para cerrar un final de temporada de olvido

16 may 2022 / 10:19 h - Actualizado: 16 may 2022 / 10:24 h.
"Sevilla FC","La Liga","Monchi","Julen Lopetegui"
  • Los jugadores del Sevilla mantean a su entrenador Julen Lopetegui al término del partido frente al Atlético. EFE /Sergio Pérez
    Los jugadores del Sevilla mantean a su entrenador Julen Lopetegui al término del partido frente al Atlético. EFE /Sergio Pérez

El Sevilla de Julen Lopetegui consiguió ayer el dramático ‘puesto Champions’ tras varias jornadas de incertidumbre. Objetivo cumplido. La presión que rodeaba a los sevillistas debido a la creciente ilusión del Betis por obtener esta plaza no era poca cosa. Y más si se le suma que la plantilla -ya recuperada de buena parte de las lesiones más importantes de la campaña- está negada en el juego desde hace tiempo. Sin embargo, el ansiado empate se ha cumplido, y el Sevilla ya puede echar las llaves a la temporada, aunque no sin sentir una cierta impotencia por haber acabado bastante peor de lo que preveía.

Poseer el segundo puesto de la clasificación durante prácticamente dos tercios de la temporada es una tarea únicamente a la altura de los grandes. La cuestión es que el posterior batacazo ha hecho que ese esfuerzo quede en el olvido. A fin de cuentas, por muy mal que jueguen dos de los grandes de la competición, sus plantillas son muy amplias y se adaptan mejor a la regularidad del curso. Si a esto se le añade la increíble cantidad de lesiones consecutivas que evidencian un gran problema en el cuerpo técnico, el resultado final es entendible. Cuarto puesto, y posiblemente detrás de un Atlético que ha llegado a acumular rachas de cuatro derrotas en liga.

En el apartado del juego, la plantilla ha mostrado fuertes carencias durante el final de la campaña. Un Cádiz que asalta el Pizjuán, un Villarreal al que se le empata sobre la campana o un Mallorca al que meter un gol se torna imposible, son evidencias de esto. La continuidad de uno de los mejores entrenadores que ha pasado por las filas del Sevilla -al menos, estadísticamente- se convierte en un concepto progresivamente indefendible. Bajo su dirección, el Sevilla ha arruinado la parte final de lo que hace unos meses parecía ser una temporada histórica. Y, sin la brillantez del merecedor de una estatua en la ciudad, Yassine Bounou, la historia habría podido acabar siendo una catástrofe.

Con los objetivos no negociables cumplidos, el Sevilla puede despedir la temporada con la vigente posibilidad de acabar tercero. Sin embargo, la meta debe ser tener la cabeza en la próxima campaña, y sobre todo en el mercado de verano. La plantilla nervionense cojea enormemente en las posiciones de recambio, y muchas figuras no dan el nivel. Aunque de eso ya se encargará el siempre -o casi siempre- acertado Monchi. Borrón y cuenta nueva, y a afrontar un nuevo camino en la máxima competición europea.


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