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«Dentro de nosotros escondemos más de lo que nos podemos llegar a imaginar»

Entrevista al presidente de Adacem, la asociación de directivos andaluces que acumula a más de 300 de ellos

06 may 2021 / 11:43 h - Actualizado: 06 may 2021 / 12:04 h.
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  • Luis Miguel Martín Rubio. / Fotografías cortesía del señor Martín Rubio
    Luis Miguel Martín Rubio. / Fotografías cortesía del señor Martín Rubio

Cuidar de la economía y de eso que llamamos tejido empresarial es cuidar de las personas. Al fin y a la postre, las empresas funcionan porque las personas trabajan, adquieren compromisos con los proyectos, son capaces de organizar equipos de trabajo o venden los productos que fabrican. La empresa se soporta, entre otras cosas, sobre los hombres y mujeres que forman parte de las plantillas.

Adacem es la Asociación de Directivos de Andalucía. Según me dice su presidente, Luis Miguel Martín Rubio, cuentan con unos 300 directivos asociados que se sitúan a lo largo y ancho de la Comunidad Autónoma de Andalucía. Además, Adacem forma parte de la Asociación Española de Directivos (AED).

Luis Miguel Martín es un hombre de discurso fácil, muy agradable en el trato y capaz de transmitir las ideas con cierta facilidad. Le pido que me explique a qué dedican los esfuerzos en la asociación que preside.

«Adacem nació hace 23 años. Ha crecido permanentemente y, a pesar del año 2020, no hemos perdido nada sustancial por el camino. Nuestros asociados están situados, generalmente, en la franja de edad de los 40 o 45 años y, por fortuna, se van equiparando el número de asociados y asociadas. En Adacem nos dedicamos al directivo y no a la empresa como entidad. El directivo es un ser vivo, que se mueve, que hoy está en una compañía y mañana puede estar en otra. El directivo es nuestro target, nuestro asociado. Es verdad que algunas empresas están adscritas a la asociación y colaboran en eventos o actividades diversas, pero nuestra dedicación se centra en el directivo. Nos interesa que el directivo esté formado e informado. La formación y el reciclaje es algo que nunca termina en la vida de un profesional con grandes responsabilidades dentro de la empresa y nosotros le ayudamos haciéndoles llegar información sobre todas las novedades que puedan ser interesantes para su progresión y su forma de actuar como directivo de la compañía».

La pandemia ha marcado un antes y un después en la vida de las personas y en las estructuras empresariales. ¿Cómo se ha vivido un año tan duro desde Adacem?

«El año 2020 ha sido un año crucial para la Humanidad y, por tanto, para los directivos de todas las empresas de mundo. Hemos procurado que los andaluces estuvieran a la altura de las circunstancias, unas circunstancias muy penosas para la salud, para la familia y para la actividad profesional. El directivo debía estar al frente de los suyos y la clave ha sido interesarse por ellos para que ellos, a su vez, pudieran interesarse por sus equipos conociendo los nuevos requisitos a nivel laboral sobre prevención u otras cuestiones que afectasen a la actividad empresarial. Además, había que paliar los efectos en la actividad económica. La economía se ha resentido y hemos hecho todo lo posible para cuidar de nuestros asociados. Si bien es cierto que algunos sectores han salido reforzados, la gran mayoría han sufrido pérdidas y deterioros muy graves. Nos hemos encontrado con situaciones inéditas puesto que, por ejemplo, de un día para otro, nos hemos encontrado todos encerrados en casa intentando trabajar como pudiéramos. Por eso es tan importante que los directivos se formen y estén informados, bien en materia legislativa, bien en materia de organización, bien en cualquier otro ámbito».

¿Es difícil que el directivo andaluz se quede en Andalucía o la pérdida de talentos es grande?

«La huida de talentos es algo que afecta indiscutiblemente. Madrid o Barcelona son capitales económicas muy fuertes, con un poder de atracción enorme, y siempre perdemos a alguien por el camino. Pero, cada vez, el trasvase es menor. Las compañías están muy descentralizadas y tienen base de operaciones es distintas Comunidades Autónomas, lo que facilita que el directivo no se marche. Además, la preparación de nuestros directivos es muy buena. Las universidades andaluzas tienen mucho prestigio y los jóvenes se preparan con mucho rigor y profundidad. A esto hay que sumar la presencia de escuelas de negocios, como pueden ser el Instituto Internacional San Telmo o ESIC, que cierran el círculo formativo de los directivos andaluces con brillantez y todo tipo de garantías para las empresas que deben contratar a esos directivos. Las fugas se pueden producir antes de terminar la preparación, pero si la persona acaba el ciclo es muy difícil que se le permita ir a otra comunidad, generalmente Madrid, o a otro país. El desarrollo de las empresas en Andalucía es muy importante y se necesitan valores seguros».

«Dentro de nosotros escondemos más de lo que nos podemos llegar a imaginar»

¿Cualquier empleado de cualquier empresa podría llegar a ser directivo; se puede dar el salto sin tener estudios universitarios; eso de empezar siendo botones y terminar como presidente de un banco es un sueño imposible de realizar?

«La gran universidad es la universidad de la vida. Eso sigue siendo así. La práctica y la experiencia es un valor incalculable que casi nunca te da la formación académica. Lo importante es que cada uno de nosotros pueda encontrar sus propias habilidades. Dentro de nosotros escondemos más de lo que nos podemos llegar a imaginar. Por supuesto, existen puestos directivos que requieren una formación extraordinariamente técnica y es necesaria una formación de base ineludible. Pero hay muchos puestos directivos a los que puede acceder cualquier persona con las habilidades necesarias y una responsabilidad, respecto a los proyectos que hay que sacar adelante, sólida y solvente. El sentido común y el grado de compromiso hacen el resto».

Asociaciones como la que preside Luis Miguel Martín se hacen, cada día que pasa, más imprescindibles si se quiere construir un tejido empresarial poderoso y coherente. Sin cuidar de las personas no hay posibilidad alguna de lograrlo.


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