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El negocio del amor

Las floristerías hacen su agosto, y también ganan los restaurantes, las tiendas de perfumes... y el sector turístico andaluz

12 feb 2017 / 17:50 h - Actualizado: 15 feb 2017 / 16:20 h.
  • Pareja ante un escaparate que aprovecha el Día de San Valentín como reclamo para la venta de ropa. / Álex Zea
    Pareja ante un escaparate que aprovecha el Día de San Valentín como reclamo para la venta de ropa. / Álex Zea
  • Ramo de flores con una carta de San Valentín. / José Manuel Cabello
    Ramo de flores con una carta de San Valentín. / José Manuel Cabello
  • El negocio del amor

Una tradición con raíces... en 1948. Esa es la corta historia de San Valentín en España, un Día de los Enamorados que nació de la necesidad de generar negocio en la posguerra y de la mano de las desaparecidas Galerías Preciados. Pero la idea ha cuajado y las parejas celebran su amor correspondido con regalos, mientras que quienes digieren solos que los ojos por los que dejaría de comer no los miran se conforman con resucitar las casi extintas cartas y copiar en ellas versos desolados, cursis o apasionados, según el estado de ánimo.

Que el amor es un negocio y que cultivarlo o intentarlo puede aflojar la cartera del pretendiente lo saben casi todos los sectores económicos. Tajada sacan desde las floristerías –Interflora presume de que es el día que más vende en todo el año, junto al de la madre y Sant Jordi– a las tiendas de juguetes eróticos, pasando por las agencias de viajes, los restaurantes, los regalos, los hoteles y hasta las joyerías. Al menos, si tras el romanticismo se esconde el vil metal, alguien come y dos se divierten. Todos ganan y por eso parece que la costumbre de agasajar al ser amado perdurará.

Tiene tanto tirón que empresas tan alejadas del tópico como una inmobiliaria han llegado a enviar una nota de prensa a este periódico con la esperanza de que hagamos un reportaje con el tema Regálale una casa nueva por San Valentín.

De hecho, el 70% de los españoles reconoce que celebrará San Valentín en un restaurante y elevará su gasto medio hasta los 50 euros, según un estudio realizado por El Tenedor.

En concreto, esta celebración tendrá un efecto positivo en el sector de la restauración, donde se espera que las reservas online de restaurantes crezcan un 20% con respecto al año pasado en todo el país, según la agencia Europa Press. Una tendencia que es similar en otros países europeos como Francia, Italia, Holanda o Bélgica, donde cenar fuera se convierte en el plan favorito de la mayoría de los enamorados.

Los españoles, además, tienen previsto elevar su gasto en esta jornada de celebración, ya que si de media invierten entre 25 euros y 35 euros en sus cenas fuera de casa, para este día especial tienen la intención de elevar su gasto hasta 50 euros. Además, para cerca del 40% de los encuestados, esta cena formará parte de su regalo de San Valentín.

Este año los días elegidos para celebrar San Valentín en un restaurante serán el viernes 10, el sábado 11 y el martes 14 y los locales más deseados son los estrellas Michelin Diverxo o el Celler de Can Roca.

Si intentamos centrar las cuentas, la primera dificultad irresoluble es que por San Valentín venden multitud de sectores, como acaba de leer. Una empresa de flores de Barcelona, prevé que este día sus ventas suban tanto que el mes de febrero se eleven un 150% «San Valentín es una de las épocas más importantes del año para Flora Queen. Los siete días previos a esa fecha, los pedidos se multiplican por más de cinco, afirma Alon Shamai, fundador y director general de la compañía, que estos días refuerza su plantilla. No en vano supone el 12% de los pedidos de todo el año. «El top ventas por San Valentín es, sin duda, 12 rosas rojas con bombones y cava y/ o un peluche o una joya», apostilla Shamai.

También es un día importante para el sector de los perfumes: la industria cosmética prevé vender más de 300.000 perfumes esta campaña de San Valentín y superar los registros de 2016, según los datos de la Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética (Stanpa).

Durante la semana de los enamorados de 2016, las fragancias se consolidaron como uno de los regalos favoritos, sobre todo para las mujeres, ya que el 80% de los perfumes vendidos fueron femeninos. El formato estuche, donde la fragancia se complementa con otros productos, supuso el 20% de las ventas. Durante esa semana, las ventas en el sector alcanzaron los 15 millones de euros.

En cuanto a los hoteles, Andalucía es el destino preferido para las escapadas desde otras partes del país. La comunidad se ha posicionado como la líder con más reservas de packs en hoteles que incluyen cenas especiales con baile y conciertos, y alcanza el 21 por ciento de las reservas. Granada reina sobre todos los destinos.

El portal de escapadas temáticas de fin de semana Weekendesk.es indicó a la agencia Europa Press que estas reservas han sido uno de los servicios más solicitados y se han convertido en una tendencia de moda para este Día de San Valentín, porque representan un 30 por ciento de las reservas sobre los paquetes más vendidos.

La comunidad que más ha reservado en Weekwendesk.es es Cataluña, que acumula el 21 por ciento de las compras, seguida de Andalucía, con el 18 por ciento.

Para los usuarios de esta web de reservas la media del gasto en San Valentín este año ha sido de 150 euros por pareja –algo más que los 50 de media en cenas– y la mayoría se alojará en hoteles de cuatro y cinco estrellas para celebrar la noche más romántica del año.

Muchos han solicitado actividades de relax y cenas románticas y su estancia media será de 1,33 noches, menos que cualquier otros fin de semana o un periodo festivo.

A nivel de sexos hay bastante paridad, ya que la mitad de las reservas de Weekendesk.es las han realizado hombres y la otra mitad, mujeres. «Aunque San Valentín cae este año en martes, muchas parejas lo han trasladado al fin de semana», señaló la vicepresidenta de Weekendesk, Brigitte Hidalgo.

El día de la semana en el que cae San Valentín tiene mucha importancia. Si es fin de semana las agencias de viaje se pone las botas: proliferan las escapadas. Y si como este, cae en martes, la cosa se enfría bastante. Sin embargo, para los restaurantes es justo lo contrario: prevén convertir un martes de mediados de febrero en una de las noches de cenas más fuertes del mes, una velada que hará que la semana sea mejor que los siete días anteriores y siguientes. Pero cuando San Valentín cae en fin de semana el efecto se diluye, explica el presidente de la Asociación Empresarial de Hostelería de Sevilla y Provincia, Pablo Arenas.

José Manuel Lastra, presidente de la patronal sevillana de agencias de viajes (Aevise), explica que el efecto martes disuelve el efecto llamada a viajar, pero que esta tendencia está al alza y de hecho, en su empresa las reservas han crecido más de un 12% pese a que en 2016 San Valentín cayó en sábado. Lastra cree que detrás de este crecimiento por encima de lo esperado están «causas macroeconómicas».

Pero no llueve a gusto de todos. En la tienda de regalos para hombres del centro de Sevilla Heracles directamente opinan que la gente «ya no se enamora» porque la fecha está «en decadencia», como explicaron por teléfono a este periódico.

«Antes nos volcábamos con la fecha, con un escaparate alegórico. Pero ya no le prestamos atención. Es un día irrelevante. Nuestra temporada fuerte es la Navidad y el Día del Padre, también las onomásticas, los cumpleaños y las despedidas».

«Creo que todos nos merecemos una segunda oportunidad en la vida». Sin complejos y segura de su implicación, María José García, una joven trabajadora social de solo 22 años asume su papel como voluntaria de la asociación Manos Abiertas. Hace cinco años que decidió dedicar parte de su tiempo libre a la atención integral de los niños y adolescentes del Polígono Norte a través de proyectos socioeducativos. Una aventura en la que «se recibe más de lo que se da» y que le ha permitido aportar su «granito de arena» a la búsqueda de un nuevo horizonte para este singular colectivo.

Su ejemplo es idéntico al del resto de voluntarios –40 aproximadamente– que forman parte de una asociación que nació en 1995 con un objetivo claro. Son en su mayoría jóvenes de entre 20 y 30 años, antiguos alumnos de los colegios de La Salle, que apostaron hace cinco años por darle un nuevo impulso. «Teníamos una necesidad de voluntariado, de adquirir un compromiso constante acorde a la realidad que habíamos vivido en el colegio», recuerda Juan Antonio Lugo, otro de los colaboradores.

Desde este curso forman parte de las obras socioeducativas de La Salle Andalucía. Un «respaldo» que les garantiza un sostén administrativo al que se suman las subvenciones y ayudas de las administraciones públicas, de las entidades privadas y de su red de socios «emergente». Pero toda ayuda es poca para sacar adelante un proyecto que ya cuenta este curso con 50 niños inscritos –entre 4 y 21 años– y que durante el pasado año atendió a más de 160. «Aunque el principal foco es la calle Hermano Pablo, trabajamos con niños de otras zonas del Polígono Norte». Y también, como cuenta María Arce, otra de las voluntarias, con sus familias. «Rara es la mañana que no llega alguien a pedir ayuda para hacer un curriculum, a calmar los nervios ante una entrevista de trabajo o, simplemente, a pedir cualquier consejo».

Por cosas como éstas, Manos Abiertas se ha convertido ya en un referente para el barrio. «Trabajamos en la calle, que es como entrar en las casas de las familias, y eso al principio generó recelo. No venimos a cambiar las cosas sino a ofrecer alternativas a su realidad», explican. Pero su actividad va aún más allá y se centra en proyectos concretos en diversos ámbitos. Una de las iniciativas más novedosas la han puesto en marcha en este mismo curso. No pierdas el Norte, que así se denomina, se centra «en la participación ciudadana de los jóvenes». Son ellos quienes en primera persona «detectan cuáles son las necesidades del barrio y las cambian con sus propias manos. También señalan los puntos fuertes y los potencian».

Pero su labor va más allá. Dos tardes a la semana los lunes y los jueves desarrollan el proyecto de refuerzo educativo, dividido en tres grupos. Con los alumnos de Infantil –3 a 5 años– trabajan «reforzando competencias», con los de Primaria «en la realización de las tareas» y a los jóvenes de Secundaria «se les ofrece un apoyo más específico, un espacio para el estudio». Tampoco se olvidan del tiempo libre durante los fines de semana, con «excursiones, juegos...alternativas al ocio tradicional». A lo que suman también los campamentos de verano.

Otra de sus actividades más destacadas es el aula de convivencia. En ella trabajan la prevención de conductas con alumnos que presentan diferentes carencias en colegios como Blas Infante, San José Obrero, Virgen Milagrosa o La Salle. En estos dos últimos, a los que se unen los institutos Miguel de Cervantes e Inmaculada Vieira, se apuesta también por la mediación. Lo hacen trabajando con los niños expulsados de los centros a los que se le ofrece una alternativa a estar en la calle. Esto les ha permitido «abrirle la puerta a los niños del Vacie que estudian en estos centros» que, de este modo, también han acabado por integrarse. Forman ya parte de un proyecto que, de un modo transversal, apuesta por la igualdad de género entre adolescentes y jóvenes en todas sus actividades.

«Somos una familia»

Si hay algo en lo que coinciden todos los voluntarios es en el buen ambiente que se respira en la asociación. «Todos hemos tenido una crisis para tirar la toalla», recuerda María Arce. «Pero luego está esa persona, ese compañero, que tira de ti», le replica Juan Antonio Lugo. Ambos, como el resto, saben que uno de los valores de Manos Abiertas está en el carácter familiar que rodea a sus miembros, una cercanía que les permite apoyarse, ayudarse y poner en marcha iniciativas en común que siempre son «mas reconfortantes».

Fue ese espíritu cercano el que, definitivamente, acabó por atrapar a algunos de sus voluntarios. «Nunca me hubiera atrevido a venir sola. Lo hice con mis compañeros de Salle Joven. Y esta realidad me ha dado tanto... que ahora entiendo a la asociación como mi vida y aunque venga cansada siempre me voy satisfecha», explica Cristina Olmedo. La experiencia de María Arce fue muy similar. «Yo llegué por el grupo. Al principio era reacia porque vivo en el barrio y tenía prejuicio y rencor. Eso mismo me empujó a cruzar la calle –literalmente– y a engancharme». Ahora asegura que a todo el que llegue la recomienda la experiencia y le invita a «que mire, escuche, huela... utilice los cinco sentidos para mirar más allá».

En lo emocional, no necesitan mucho más de lo que tienen. En lo económico, toda ayuda es poca. «Necesitamos nuevos recursos y también que venga gente: socios y voluntarios». Aún así, tienen claro que seguirán trabajando para que «el Norte deje de estar olvidado» y concienciar a la gente de que en el barrio «no solo hay necesidades económicas sino también emocionales». Su mayor virtud es el talante solidario que les invita a seguir. Su principal valor, el espíritu familiar que les caracteriza. Pero su mayor recompensa es, sin duda, la sonrisa de felicidad de aquellos niños que ya han pasado a formar parte indispensable de sus vidas.


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