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«El primer compromiso debe ser con el trabajador»

José Ramón Bécares es el presidente de la Fundación Empleo y Sociedad y recuerda que cumplir lo que la ley obliga no es RSE y que ésta debe formar parte de la estrategia de la empresa

17 oct 2016 / 07:00 h - Actualizado: 17 oct 2016 / 08:12 h.
"Responsabilidad social empresarial","Empresas","La Sevilla solidaria"
  • José Ramón Bécares. / El Correo
    José Ramón Bécares. / El Correo

¿Qué debe entenderse por responsabilidad social empresarial (RSE)?

—La Comisión Europea la define como la integración voluntaria por parte de las empresas de una serie de preocupaciones sociales y medioambientales en sus operaciones comerciales y en las relaciones con sus interlocutores. La RSE es más que el cumplimiento de la ley. Cumplir lo que es obligatorio no es RSE. Indudablemente son los propios trabajadores de las empresas el primer grupo de interés y esto implica desde el inicio unas adecuadas políticas de Recursos Humanos: un salario justo, unos adecuados sistemas de promoción interna, las políticas de selección de personal, los sistemas de participación y representatividad de los trabajadores, la conciliación de la vida laboral y familiar, la comunicación interna y externa, los procesos de desvinculación, etc. Todas las estrategias empresariales deberían estar orientadas y subordinadas a los compromisos de calidad del empleo, calidad social y generación de felicidad.

—¿Cuáles son los errores más frecuentes que cometen las empresas?

—La primera responsabilidad social empresarial es la generación de valor y riqueza que permita el mantenimiento del mayor número de puestos de trabajo, con un salario justo, potenciando el desarrollo humano de todas las personas implicadas. Y esto con frecuencia se olvida. La RSE no es colaborar con una ONG, no es altruismo, ni es poner árboles alrededor de una cementera, no son becas para los hijos de los empleados. Tampoco son campañas de imagen para mejorar su presencia en la sociedad. La RSE tiene que formar parte de la estrategia de la empresa, ser transversal, vinculada a la actividad de la empresa, ser permanente y duradera en el tiempo. Es un compromiso.

—¿Las pymes tienen más dificultad para llevarla a cabo en sus organizaciones? Dígame ejemplos concretos que pueden desarrollar en los que no importe el tamaño de la empresa.

—La pyme, por su propia constitución es la que está más cerca de la persona y de la sociedad en la que participa y, por tanto, la que más puede hacer por su desarrollo. Por esa cercanía, más fácil le será desarrollar políticas de responsabilidad social, estableciendo salarios justos, planteando con justicia la distribución de resultados, potenciando la conciliación, desarrollando políticas justas de promoción y desarrollo interno, mejorando las condiciones ergonómicas y medioambientales y participando activamente en actividades sociales de su entorno.

—¿Cómo ha influido la crisis en estas prácticas?

—La crisis ha provocado tensión entre el miedo y la responsabilidad. El miedo nos hace buscar la seguridad, tendemos a guardar y acaparar. Afortunadamente, afloran también aires de renovación, de cambio y la responsabilidad y la conciencia social emergen. Pero los márgenes se han reducido y en muchos casos los beneficios empresariales han desaparecido. Han cerrado empresas y la lacra del paro ha crecido a niveles de injusticia. Todo esto ha repercutido indefectiblemente en el deterioro de la RSE, pasando a un último lugar en la escala de prioridades. La producción se ha deslocalizado, se ha impuesto el low cost. El consumidor puede colaborar con esta situación y mirar para otro lado alegando ignorancia, pero esa actitud no ayuda a mejorar la situación. No debemos olvidar que comprar es siempre un acto moral. Nuestro consumo debe ser siempre un consumo informado y responsable. ¿Utopía? Seguro, pero es a lo que debemos tender.

—¿Cómo ha evolucionado la conciencia empresarial en estos últimos años?

—La RSE en la última década es cuando más se ha desarrollado y potenciado. En España, según el Club de la Excelencia en Sostenibilidad, el 71 por ciento de las grandes empresas cuenta con una estrategia definida de RSE. Y el 100 por cien tiene en cuenta a sus grupos de interés a la hora de desarrollar sus planes. Informes de sostenibilidad, códigos éticos, empleo socialmente responsable, trabajo digno, inversiones responsables, buen gobierno, comercio justo, auditoría social, etc. son palabras que reflejan esta tendencia y, aunque desgraciadamente a veces solo se queda en palabras, forman parte ya de la cultura empresarial y social. No obstante, queremos destacar que ya el propio hecho de que un empresario inicie una aventura empresarial, exponiendo su patrimonio para generar riqueza y puestos de trabajo y colaborando fiscalmente, ya desarrolla el primer compromiso de responsabilidad social. Pero esto no es suficiente. La inversión y el consumo responsable se están imponiendo. El informe Forética señala que nueve de cada diez ciudadanos rechazan las prácticas irresponsables y penalizarían el consumo de sus productos.


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