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«Hay vida más allá del dragado. No podemos quedarnos quietos»

Parar y templar. Eso es lo que quiere hacer el nuevo presidente del Puerto con respecto al polémico proyecto del dragado, que considera «irrenunciable y vital», pero tanto como las garantías medioambientales. En su opinión, se puede crecer sin dragar

24 oct 2015 / 21:17 h - Actualizado: 24 oct 2015 / 22:26 h.
  • El presidente del Puerto de Sevilla, Manuel Gracia, en las oficinas de la Autoridad Portuaria en su primera entrevista. / Fotos: José Luis Montero
    El presidente del Puerto de Sevilla, Manuel Gracia, en las oficinas de la Autoridad Portuaria en su primera entrevista. / Fotos: José Luis Montero

Manuel Gracia (Peñarroya-Pueblonuevo, 1946) es desde el pasado 30 de junio el nuevo presidente del Puerto de Sevilla, puesto que el expresidente del Parlamento andaluz agradece porque echaba en falta «la gestión». En su primera entrevista con la prensa, comenta que se marcó el reto de convertir el recinto en el tercer polo industrial con un fuerte componente tecnológico y de innovación de Sevilla tras Cartuja y Aerópolis. En cuanto al dragado, oferta «un nuevo planteamiento».

—¿Qué objetivos se plantea?

—El reto permanente es la mejora de la accesibilidad portuaria, tarea constante y fundamental porque depende de ello la actividad, miles de puestos de trabajo y centenares de empresas. El siguiente es modernizar el Puerto, dotarlo de mejores infraestructuras, sobre todo en tecnologías de la comunicación e información, de ahí el proyecto Tecnoport en colaboración con la Universidad de Sevilla. En definitiva, el reto para el próximo año y los futuros es elaborar un Plan Estratégico porque el anterior acabó y necesitamos nuevas metas en materia de inversión pública y especialmente privada, en mejora de infraestructuras y de tráficos.

—¿Está enterrado el proyecto del dragado?

—Somos un puerto a casi 90 kilómetros de la costa y la mejora de la accesibilidad es irrenunciable. Es un proyecto vital y fundamental para el Puerto, lo que ocurre es que también lo es que se ejecute con plena garantía de que no habrá afección ni al estuario ni a la seña medioambiental de Andalucía que es Doñana. Estamos en un proceso de actualización, de profundización sobre los conocimientos que tenemos sobre el estuario para que en el medio plazo, en varios años, la Junta y el Gobierno central, que son los que tienen la última palabra, estimen lo que crean conveniente. Coincido con la presidenta de la Junta. Hace falta un acuerdo entre ambas administraciones que proporcione un horizonte temporal y un objetivo final en función del conocimiento científico y el consenso social. Ése es el camino.

—¿Habla de varios años?

—Un factor de competitividad del Puerto es la navegabilidad, por lo tanto es una responsabilidad nuestra el mejorar la accesibilidad, pero también lo es el respeto de los valores medioambientales del río, del estuario y de Doñana. No hemos marcado ningún plazo temporal. En el plan de empresa del año que viene la inversión, el gasto relacionado con el dragado de profundización va ligado a investigación y estudios, entre 1,5 y 2 millones de euros para actualizar el conocimiento del estuario. Y ya veremos qué da de sí. Será fundamental lo que la comunidad científica diga y lo que los avances tecnológicos permitan. Siempre con la idea de que el Puerto de Sevilla tiene que convertirse en el principal aliado de la gestión integral del estuario. El Puerto no puede ir bien si le va mal al estuario, sin olvidar que sobre el río afectan otras muchas actuaciones como el regadío, los vertidos de aguas de los municipios...

—¿Faltó voluntad política de Junta y Gobierno central?

—No voy a valorar el pasado. Pretendo favorecer un clima sereno de entendimiento y diálogo con organizaciones sociales, ecologistas y científicos y, sobre todo, buscar el acuerdo entre Junta y Gobierno central y, también, aunque en menor medida, de los ayuntamientos afectados. La mejora del estuario debería unir a toda la sociedad, al menos, de la Andalucía occidental.

—Uno de los proyectos financiados con fondos europeos era el de la mejora de las márgenes del río, pero no se va a poder ejecutar antes de final de año porque ni siquiera tiene el sí de la Junta. ¿Se van a perder esos 14 millones?

—Claro. No se pudo ni licitar. Están reasumidos en otros proyectos, pero lo que no se pudo reprogramar se pierde.

—El proyecto de las márgenes es previo al dragado y parece que la Junta no se quiere mojar hasta que no lo haga el Gobierno central.

—Creo que la Junta tiene la preocupación lógica de que la puesta en marcha de ese proyecto significaría también el arranque del dragado de profundización. Hay que verlo todo en su conjunto. Por eso hay que verlo con el planteamiento nuevo. Estamos abiertos a todo. Se continúa el estudio científico para actualizar el conocimiento del estuario. En un medio plazo veremos el estado de todo. Y se darán los pasos que se tengan que dar bajo la premisa de que la meta es mejorar la accesibilidad.

—¿Le trasladó alguna empresa el mensaje de que se va si no dragan?

—Hay preocupación, pero en esos términos no me lo trasladaron. Pero sí, hay preocupación. Cuando, por ejemplo, Siderúrgica Sevillana trae barcos con la carga al 60 por ciento conlleva que lleguen hasta aquí centenares de camiones, un gasto, una pérdida de tiempo, una contaminación y un peligro extra.

—¿El Puerto puede crecer sin el dragado?

—Yo siempre digo que hay vida más allá del dragado. De hecho, estamos teniendo mejoras en tráfico portuario y de instalación de empresas porque el Puerto no es sólo un espacio logístico de movimiento de mercancías. Al hilo de eso también es un espacio de oportunidad para la implantación de actividades económicas conectadas más o menos con la acción portuaria. No podemos quedarnos quietos mientras el dragado toma el rumbo que tenga que tomar. Hay mucho por mejorar, por innovar, tenemos que ser más proactivos en el terreno comercial y en la búsqueda de inversión privada. En esa línea se está y por ahí continuaremos.

—Los antiguos presidentes insistieron en que el Puerto no era viable sin el dragado, que moriría con el paso de los años tras la evolución de los barcos, cada vez más grandes.

—No soy nada dado a afirmaciones tan tajantes. El Puerto tiene un futuro por delante extraordinariamente importante. Convertirlo en un Puerto tecnológico es clave. En Sevilla hay dos grandes polos de actividad económica industrial, Cartuja y Aerópolis, y mi objetivo es que el Puerto sea el tercer foco o polo de actividad industrial con un fuerte componente tecnológico y de innovación en Sevilla y su área de influencia.

—¿Arrancará la Zona Franca este año?

—Espero que lo haga a lo largo del año que viene. Tiene que ser así por el plazo dado por el Ministerio de Hacienda. Es un aliciente más para la captación de inversión y de empresas.

—Es un proyecto heredado del mandato de Juan Ignacio Zoido. ¿Hay colaboración con el Gobierno central? ¿Podrán las empresas allí instaladas pagar el mantenimiento del nuevo recinto a través del Impuesto de Sociedades?

—Espero que se pongan los medios adecuados. De momento ese tema no está cerrado. Tuve una conversación ya con el nuevo delegado de la Zona Franca y tendremos que seguir trabajando con el Ministerio. Es clave para el éxito de la Zona Franca.

—¿Se enteró del nombramiento de Javier Landa como delegado de la Zona Franca por la prensa, igual que el alcalde?

—Sí. En mi caso no me sorprendió pero lo lógico hubiera sido que el Ayuntamiento hubiera conocido el nombramiento antes.

—¿Hay avances en el proyecto de Sevilla Park?

—No. La cuestión está en la decisión del Ayuntamiento sobre la viabilidad del proyecto. Desde la Autoridad Portuaria creemos que es interesante para el Puerto y para la ciudad. Es una zona que, claramente, se tiene que desarrollar.

—Y los proyectos ferroviarios, ¿marchan?

—El mes que viene, a finales de noviembre, podrá funcionar ya la tercera vía, un paso importante para el tráfico de contenedores y el resto de las obras se están adjudicando, como la de la ampliación de capacidad del centro intermodal.

—¿Para cuándo la conexión directa en La Salud para que los trenes de mercancías no tengan que esperar cuando pasan los de pasajeros?

—Se metió en el plan de empresa para el próximo año porque Puertos del Estado logró un acuerdo con Adif, que le pasó la dotación presupuestaria de fondos Feder, que se suma al fondo estatal para la accesibilidad portuaria. Pero al ser una actuación fuera del recinto portuario hay aspectos jurídicos y patrimoniales importantes por resolver porque lo ejecutaríamos nosotros, no Adif. Confío en que a mediados del año que viene estemos en condiciones de sacar adelante ese proyecto.

—¿Qué balance hace del año en materia de cruceros?

—Cerraremos el año con buenos datos. Crecemos por encima de la media en términos porcentuales. Y tenemos que poner en marcha una estrategia comercial, de la que quiero hablar con el consejero de Turismo, para buscar un segmento de crucero que pueda ser más rentable para la ciudad, buscar un nicho de mercado aprovechando el tirón turístico de Sevilla. El territorio de los cruceros exclusivos, de lujo, lo tenemos que explorar. Hay que brindarles otra oferta cultural, paisajística... además de la que ya se conoce.

«Alrededor del 80% del suelo del antiguo astilleros estará ocupado en 2016»

El nuevo presidente del Puerto de Sevilla firmó el pasado viernes el contrato para la reurbanización de la zona del antiguo astillero, una obra «para que sea un espacio atractivo para cualquier empresa y, como se sabe, hay algunas ya anunciadas y otras pendientes», dijo. Gracia indicó que el proyecto para dotar a la zona de infraestructuras de saneamiento y comunicaciones básicas estará listo en diciembre (como marca el plazo europeo) y que el próximo año «alrededor de un 80 por ciento» del suelo del antiguo astillero estará ocupado por firmas industriales. En cuanto a las empresas que se podrían trasladar a esta zona portuaria (además de Ditecsa), Manuel Gracia indicó que no las podía citar «porque hubo conversaciones preliminares sólo». «Hay otra empresa relacionada con temas agroalimentarios, pero de transformación, que baraja distintas ubicaciones y otra empresa prevé instalarse en otra zona, no en astilleros, que puede ser interesante desde el punto de vista logístico», explicó tras recordar que Tecade y Astilleros del Guadalquivir ya operan desde allí. Sobre uno de los proyectos para mejorar las comunicaciones del recinto portuario, el desdoble de la carretera de la esclusa, indicó que los trabajos tienen que empezar «ahora», puesto que también cuenta con fondos europeos que marcan como plazo de finalización de la obra el 31 de diciembre de 2015. «Creo –apostilló– que este lunes firmo el contrato. Es una obra muy importante que permitirá el acceso a la Zona Franca». Gracia defiende que, tal y como le dijo el director del Puerto nada más llegar a la presidencia, en Sevilla «falta agua y sobra tierra, al contrario que en los demás puertos», de ahí la complejidad de gestionar este inmenso recinto.


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