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La aventura de emprender

Uno de cada cinco emprendedores españoles nace en Andalucía. La Junta cuenta con varios programas de asesoramiento y aceleración, pero hay alternativas que apuestan por la educación empresarial

10 dic 2016 / 23:02 h - Actualizado: 11 dic 2016 / 08:31 h.
"Emprendedores","El reto de emprender"
  • El Cubo acoge uno de los dos programas de aceleración de proyectos de base tecnológica impulsados por la Junta de Andalucía. / El Correo
    El Cubo acoge uno de los dos programas de aceleración de proyectos de base tecnológica impulsados por la Junta de Andalucía. / El Correo
  • Foto de familia de José Sánchez Maldonado, y Antonio Fernández con los participantes del programa Minerva.
    Foto de familia de José Sánchez Maldonado, y Antonio Fernández con los participantes del programa Minerva.
  • Los Centros de Apoyo al Desarrollo Empresarial, CADE, se expanden por la provincia. / Pepo Herrera
    Los Centros de Apoyo al Desarrollo Empresarial, CADE, se expanden por la provincia. / Pepo Herrera

Uno de cada cinco emprendedores en España es andaluz. De hecho, la comunidad se puede considerar una de las más emprendedoras del territorio nacional. Empresarios ahora rebautizados como emprendedores que en el primer semestre del año han constituido en la provincia de Sevilla 1.242 empresas, según el informe de seguimiento que hace la fundación pública Andalucía Emprende, dependiente de la Consejería de Economía.

El nuevo empresariado andaluz destaca por su capacidad innovadora pero carece de experiencia en materia empresarial, explica la directora gerente de Andalucía Emprende, Montserrat de los Reyes. Por ello, desde la Junta de Andalucía se ha apostado en los últimos años por incentivar los Centros de Apoyo al Desarrollo Empresarial –más conocidos como CADEs–. En Andalucía existen más de 200 centros, 45 de ellos en Sevilla y provincia, donde los interesados en tomar las riendas de su carrera laboral encontrarán información sobre los pasos para crear una empresa o abrir un negocio, ayuda a la hora de diseñar un proyecto o elaborar un plan de empresa, asistencia a la constitución de la misma y acompañamiento durante el proceso. Además, los CADEs también acogen a los proyectos en sus instalaciones y les tutorizan. Y todo ello de forma gratuita.

Además, Andalucía Emprende ayuda a los empresarios en potencia a salvar uno de los grandes obstáculos del promotor: la financiación. Para ello, ofrecen asesoramiento personalizado sobre programas de ayudas de entidades bancarias y préstamos como los de la Línea ICO. También existe el programa Aprende a financiarte, auspiciado por las Cámaras de Comercio, que ayuda a las pymes a conseguir financiación ya sea pública o privada.

La Junta, en su empeño de construir una Andalucía inteligente, también ejerce de mecenas en dos programas de aceleración de proyectos de base tecnológica impulsados por Telefónica (Andalucía Open Future, del que depende El Cubo) y Vodafone (programa Minerva). Entre ambas han acelerado en los últimos cuatro años más de medio centenar de proyectos que aplican las TIC a sectores como la salud, la educación, el turismo y la gestión de la ciudad.

Ambos programas trabajan para darle forma a los proyectos seleccionados, dotar a los emprendedores de los conocimientos necesarios de marketing, comunicación y gestión empresarial, así como de darles alojamiento y apoyo económico a cambio de una dedicación plena al proyecto.

Pero, ¿son viables estas empresas? Según las estadísticas de ambos programas público-privados el 75 por ciento de estas startups siguen hoy en activo. Y de hecho, de los cerca de 40 proyectos que ha acelerado el programa Minerva se han creado 155 puestos de trabajo.

Sin embargo, para Jaime Aranda, presidente de la asociación SevillaUP y cofundador del espacio de coworking WorkINCompany, «hay un fallo en el enfoque de cómo conseguir un ecosistema que genere empresas de valor» y opina que al igual que se vivió una burbuja del ladrillo, ahora «estamos ante una burbuja del emprendimiento».

Uno de los primeros fallos que detecta es «que la mayoría de programas de aceleración del mundo son de base privada, ya que para que una empresa funcione debe haber una ventaja injusta». Sin embargo, en el territorio nacional imperan los programas públicos o público-privados. El objetivo de estos programas de aceleración no debe ser engrosar el ecosistema empresarial, sino hacer que este sea competitivo; en este sentido, Aranda recuerda que de cada diez que se aceleran, ocho fracasan y los otros dos «ya veremos».

Y es que no hay que olvidar que la meta de las empresas es diferenciarse y competir, y para ello necesitan de ese favoritismo que les ayude a crecer y vender. «Eso de que el emprendimiento tiene que ser gratuito, no puede ser», añade, en alusión a la dedicación 100 por cien que se requiere en los programas de aceleración, a pesar de no obtener beneficios. «Tú creas una empresa para lucrarte, pero claro como estamos creando una startup, y no una empresa», señala haciendo crítica de los eufemismos que se utilizan hoy para hablar de nuevos empresarios.

Otro de los errores es el querer imitar a Silicon Valley. No porque no se tenga la capacidad, sino por la falta de cultura emprendedora, que en San Francisco la llevan cultivando desde la II Guerra Mundial con la industria armamentística, explica.

Además señala como algo negativo la falta de experiencia de los actuales emprendedores. «Transformamos estudiantes en empresarios y hay casos de gente muy joven sin experiencia laboral; y, ¿desde cuándo no es importante el bagaje en una empresa?», razona. Por ello, Aranda opina que antes de acelerar la carrera de cualquier proyecto habría que encaminarlo a que éste fuese competitivo. ¿Cómo? Desarrollando el mejor equipo, y que esté formado por «profesionales emprendedores», como denomina a aquellas personas con carrera laboral que tiene una idea innovadora.

La estrategia ideal sería «generar procesos educativos y experienciales». Un método que sí sigue el programa Sevilla Emprendedora del Ayuntamiento hispalense y que se lleva a cabo en el Edificio CREA donde una vez al mes se forma de manera. «Le dan las herramientas a la gente para que luego vean si pueden o no montar una empresa», explica Aranda.

Bajo esa filosofía, hace tres años SevillaUP organizó el primer Startup Weekend, y desde entonces celebran una media de cinco ediciones al año. Un evento donde tratan de «generar densidad de conocimiento que le permita establecer una conversación» durante un fin de semana. Para Aranda, el ecosistema empresarial ya sea sevillano, andaluz o español necesita de personas «que entiendan de crear empresas, no para crearlas, sino para incorporarse a proyectos de calidad».


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