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Crónicas empresariales

La destrucción del conocimiento

Una visión empresarial salvaje se une a la ideología posmoderna para arrasar con nuestra memoria cultural e histórica

18 oct 2020 / 04:30 h - Actualizado: 18 oct 2020 / 04:30 h.
"Crónicas empresariales"
  • La destrucción del conocimiento

El conocimiento es la capacidad interpretativa de nuestra mente, esa capacidad que le permite interrelacionar los elementos de cualquier acontecimiento, que posibilita conectar el pasado con el presente para intentar pronosticar el futuro. Para eso se precisa un alto grado en formación en humanidades y ciencias sociales. Y eso es lo que un ejército de vándalos lleva destruyendo desde hace años. El resultado es una sociedad llena de analfabetos funcionales, que son precisamente esas personas que no son capaces de ver el bosque porque están mirando a un solo árbol. De esta dinámica bárbara y talibana no se escapa la universidad a la que pretenden reducir poco a poco a un simple centro de formación empresarial a mayor o menor escala.

Nos dicen que estamos en la Sociedad del Conocimiento. No es cierto, en todo caso estamos en la Sociedad de la Información o de la Comunicación con tecnología digital, pero esa sociedad no tiene porqué garantizar el conocimiento. Para aclararlo mejor: la información es una enorme caja que contiene cientos de piezas de un rompecabezas o puzle. Abrimos esa caja y desparramamos su contenido por un enorme salón. Cada una de esas pequeñas piezas contiene información pero hasta que no logremos ordenarlas no sabremos el significado de esa información. Cuando el puzle esté terminado empezará el conocimiento, y sólo empezará porque a su vez esa imagen del puzle ordenado es otro elemento de otro rompecabezas más grande aún y así sucesivamente.

La “nueva” censura

Lo que está llevando a cabo una visión comercial-empresarial miope y una serie de movimientos socio-culturales en estos tiempos es el análisis de elementos aislados, con lo cual nunca llegan a adquirir conocimiento. Lo peor es que no se quedan para ellos con esta deformación mental sino que la están extendiendo a toda la sociedad, de ahí que tengamos hoy una cultura a salto de mata, una formación de red social, de ahí que nos sea complicado conocer lo que está sucediendo a nuestro alrededor y cuando la sociedad no conoce lo que ocurre a su alrededor es porque está sometida a censura. ¿Censura en una democracia?

Sí, censura al estilo que ya denunciara Umberto Eco: por hiperinformación, por infoxicación. Tenemos la censura clásica (que también existe): esto no se publica y punto, tachado con lápiz rojo, la opinión pública no se va a enterar de esto porque en realidad la opinión pública no es tal, sino que es la opinión publicada. Como le dijo el magnate de la prensa, señor Kane, a su esposa en la película Ciudadano Kane cuando ella le echó en cara que se estaba pasando en sus editoriales con las críticas a ciertos políticos y por tanto qué iban a pensar los lectores, “los lectores pensarán lo que yo les diga”, replicó Kane.

Y teniendo toda una red para defenderse de la manipulación mediática en la actualidad, ¿se puede ejercer la censura? Por supuesto. Ya se ha indicado que la censura es lograr que el ciudadano no sepa interpretar lo que ocurre por falta de conocimiento, ¿cómo logra eso el mundo actual de la infoxicación? De la siguiente manera, con esta estrategia que cae sobre el receptor-emisor:

1. Arrebatándole el método para entender la Vida y la Historia. Es el método estructural que queda en manos de la élite.

2. Mediante la libertad a través del mundo digital. Mientras más digitalización sin método, menos conocimiento.

3. Mediante ilusiones necesarias: “soy libre y vivo en democracia”.

4. Mediante la dinámica anti-sistema. El sistema construye discursos aparentemente anti-sistema. Sin método, el problema del contagio es mucho más improbable. Se debe cuidar de todas maneras el planteamiento del contenido.

5. Estimulando la actividad de la naturaleza o condición humana que es yoísta, no social, y, con frecuencia, centrífuga. El mercado y el mundo digital son ideales para esto y para el gregarismo solitario.

6. Prosiguiendo con el desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA) que, a partir de los puntos anteriores, será más perjudicial que beneficiosa para el pensamiento sincrónico pero nos volverá más felices.

El pensamiento sincrónico es el conocimiento, el que ordena las piezas del puzle, dale muchos elementos a la sociedad para que se distraiga y verás cómo su propio cansancio y pereza hacen el resto: la llevan al desconocimiento, esto es la censura.

Los iconoclastas ignorantes

¿En quienes o qué estoy pensando cuando escribo lo anterior? La dinámica empresarial digital es la que es y no se puede detener pero la salvajada llega cuando parece que se desea contemplar a la universidad como si fuera un taller de formación de oficios: como necesito sillas, que en la universidad enseñen a hacer sillas, no la historia de la silla ni sus antecedentes ni sus significados para los seres humanos, ni dónde y cómo se producen los materiales que componen una silla, en qué contexto histórico y socio-económico, no, eso es casi irrelevante: usted, señor estudiante, aprenda a hacer una silla y luego yo le doy un puesto de trabajo para que me fabrique sillas, yo le pago, usted se va a su casa, se compra un coche y una segunda vivienda -que serán del banco, no de usted- y adelante. Un día lo sustituyo por un robot y a usted lo arrojo a la basura. Encima, usted no sabrá ni lo que le ha ocurrido porque carece de conocimiento, yo se lo he arrebatado, ahora sólo lo tienen los seres humanos que yo deseo que lo tengan para que me digan a mí cómo lo anulo a usted, señor ciudadano.

He ahí la posmodernidad: no existen las grandes narraciones históricas, existen las historias, existe lo micro, por ejemplo, la llamada memoria histórica española permite derribar estatuas de Cristóbal Colón o de Hernán Cortés, tapar las imágenes de los moros que mataba supuestamente Santiago el Mayor, pero no destrozar una placa que recuerde a Indalecio Prieto. Sin embargo, si arrojamos a la papelera unos elementos del puzle y salvamos otros jamás poseeremos el conocimiento gracias a lo que el rompecabezas escondía.

La visión salvaje que mata el conocimiento nos lo está ofreciendo estos días la Airef (Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal) sobre la situación de la universidad en Andalucía, cuando le aconseja a la Junta que suspenda grados de humanidades y ciencias sociales porque no son rentables para el mercado que lo que necesitan son sillas y por tanto sobra todo lo demás, esto es, vamos a ahorrar dinero eliminando, reubicando o suspendiendo las carreras de letras y otras afines y nos quedamos con lo práctico, así ahorramos dinero. He aquí la barbarie de negarle al ciudadano su derecho al saber construido a través de los siglos, he aquí la consumación de la sociedad de la inmediatez, el hurto de las bases espirituales y de la capacidad crítica que atesora un cerebro humano.

Abc titulaba: “La Airef recomienda suspender los grados de Lenguas clásicas o Turismo en las universidades de Andalucía”. Y subtitulaba: “Un estudio de este organismo independiente explica que titulaciones como Derecho deberían pasar una evaluación para ser cerradas temporalmente por su escasa inserción laboral”. Esta es la visión empresarial salvaje de la universidad.

La estupidez sigue avanzando

Al hecho anterior se añaden los movimientos encabronados con la vida que anhelan que caminemos con la cabeza en lugar de con los pies. En una democracia debe caber todo, el pasado tal y como es, el presente y el futuro, de lo contrario, no es posible adquirir conocimiento. A los bárbaros del Airef -espero que la Junta no los siga al pie de la letra aunque ellos cumplen con su trabajo y en paz- se unen los anacrónicos que andan por ahí como los puritanos de las distintas ramas de los amish o como los hermocópidas, los “mutiladores de Hermes” del siglo V antes de Cristo en Atenas, o como todos esos casos de rompedores de estaturas que se daban en la antigua Roma y en Bizancio.

Los nuevos puritanos se empeñan en mutilar el conocimiento borrando las pistas y las pruebas que nos lleven a saber por nosotros mismos la evolución de nuestra especie. No, ellos, por su cuenta, como actúa cualquier fundamentalismo, nos dicen qué es blanco y qué es negro, qué es positivo y qué es negativo. A los iconoclastas se unen esos movimientos que han logrado, por ejemplo, que Disney y otras empresas audiovisuales empiecen a retractarse de lo que han hecho y adoctrinen a los receptores ahora de otra forma y además explícitamente, advirtiendo por escrito en algunas de sus películas dónde está el error y por tanto cómo debemos pensar.

En estos momentos Disney afirma que Dumbo, Peter Pan, El libro de la selva o Los robinsones de los mares del sur incluyen “representaciones negativas y/o un mal tratamiento de personas o culturas”. ¿Asesorados por quién? Por la Asociación de Críticos de Cine Afroamericanos, la Coalición de Pacíficos Asiáticos en el Entretenimiento y la Alianza de Gays y Lesbianas contra la Difamación (GLAAD), según el portal Yahoo! Noticias.

A este paso, tendremos que revisar todo lo que hemos hecho y acabaremos por dudar de nuestra propia existencia con lo cual el conocimiento se habrá perdido del todo, la capacidad crítica del ser humano será un recuerdo de algo que se ejerció en otras épocas pero que fue asesinada por salvajes y reaccionarios de todos los colores.


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