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La nómina sube otra vez en julio al anticiparse la ‘segunda’ reforma fiscal

Las retenciones bajarán puesto que los nuevos tramos y tipos tributarios previstos para 2016 se adelantan a este mes de julio. Todos los autónomos podrán aplicarse la retención mínima del 15%

02 jul 2015 / 22:39 h - Actualizado: 02 jul 2015 / 23:48 h.
"Ahorro","Agencia Tributaria","Impuestos","IRPF","Hacienda"
  • Mariano Rajoy, presidente del Gobierno central, ayer en el acto de celebración del aniversario del diario Expansión. / Europa Press
    Mariano Rajoy, presidente del Gobierno central, ayer en el acto de celebración del aniversario del diario Expansión. / Europa Press

La segunda parte de la reforma fiscal del Gobierno de Mariano Rajoy entrará en vigor ya, este mismo mes de julio, y no el 1 de enero de 2016, cuando estaba previsto –la primera se puso en marcha con el arranque de 2015–, según el anuncio realizado ayer en Madrid por el presidente. El adelanto queda justificado, dijo, por la mejora de la economía, pero a nadie se le escapa que estamos en vísperas de las elecciones generales y queda por conocer cómo sienta a las siempre vigilantes autoridades de la Comisión Europea.

Sea como fuere, el efecto inmediato será una disminución de la retención fiscal aplicada directamente por Hacienda en las nóminas de los asalariados y en las pensiones, aunque las empresas deberán aún esperar a que el Ministerio del ramo aclare cómo proceder. De hecho, será la segunda vez que cambien las retenciones, puesto que la primera tijera se aplicó en enero.

Si baja la retención, sube el importe de la nómina. Sólo el importe, lo que no quiere decir que usted gane más. Cada nómina es un mundo, porque depende de diversos factores, siendo los más importantes el salario y el número de hijos del contribuyente. Pero sí, tendremos más dinero en los bolsillos desde ya, y las empresas deberán hacer los cálculos para sus trabajadores en tiempo récord y, además, en plena temporada estival.

Sobre este cambio a mitad de año, una apreciación. Cuidado, la reforma que entró en vigor en enero pasado será declarada en la primavera de 2016, mientras que en la campaña de la Renta que acaba de concluir aún se estaban tributando los ingresos de 2014.

Tras el aumento del IRPF que deparó la lucha contra el déficit del Estado, un combate con la tijera al gasto presupuestario como principal aliada, ahora toca rebajar los tipos (o porcentajes) de gravamen ejecutados en función de los ingresos (cuantos más elevados sean éstos más se paga a Hacienda, y a esto se le llama progresividad) y los tramos (a estos grupos de rentas les corresponden tales tipos de tributación).

En la declaración que usted ha presentado hasta el pasado día 30 de junio, había hasta siete tramos: los ingresos se distribuían de cero a 300.000 euros en adelante, y con tipos que, como norma general, estaban fijados entre el 24,75 por ciento como mínimo hasta el 52 como máximo.

Desde el 1 de enero de 2015, el mínimo se quedó en el 20 por ciento y el máximo, en el 47 por ciento, siendo cinco los tramos. Esos porcentajes iban a reducirse al 19 y 45 por ciento, respectivamente, en 2016, y son éstos los que se adelantan a julio del ejercicio en curso –los intermedios pasan del 25 al 24 por ciento, del 31 al 30 por ciento y, por último, del 39 al 37 por ciento–.

Por tanto, en lugar de dos años para aplicar esa reforma se pasa a sólo uno, aunque con dos fases –una en enero y otra en julio–. Con un detalle que incluso cambia la catalogación de rico: si hasta 2014 ese tipo máximo se aplicaba a las rentas superiores a 300.000 euros, desde este 2015 es a partir de 60.000.

¿Pero con dos fases? ¿Es lógico aplicar dos tramos distintos en un mismo ejercicio fiscal? Que se haga con la retención no esconde dificultades, pero aún queda que Hacienda aclare el anuncio de Rajoy y si se aplicarán dos tramos y dos tipos distintos para los ingresos de 2015 –por ejemplo, el 20 por ciento del 1 de enero al 30 de junio y el 19 por ciento para el resto del año–. Es evidente que, con dos, la tributación se complicaría, pero lo dicho por Rajoy es eso: desde el 1 de julio. Si fuera con carácter retroactivo, el impacto para las arcas del Estado sería aún mayor.

El primer tramo del IRPF es para rentas a declarar inferiores a los 12.450 euros; el segundo abarca entre 12.450 y 20.200 euros; el tercero, entre 20.200 y 35.200 euros, el cuarto, entre 35.200 y 60.000 euros, y el último, para los importes que superen los 60.000 euros.

Rajoy también adelantó en unas jornadas económicas del diario Expansión, una importantísima novedad para los autónomos: a todos, y no sólo a quienes obtengan rendimientos inferiores a los 15.000 euros, se les aplicará la retención fiscal del 15 por ciento, y también ya. Veamos.

Lo previsto era: uno, el 19 por ciento en 2015 y el 18 por ciento en 2016, frente al 21 por ciento anterior (en los ingresos declarados de 2014); y dos, el 15 por ciento aplicado desde el día 4 de julio de 2014 cuando el rendimiento íntegro del autónomo es inferior a los 15.000 euros anuales. Pues ahora, un 15 por ciento para todos. ¿Dónde? En la retención de sus facturas.

Si tenemos en cuenta la estrategia del Gobierno de incrementar el autoempleo como alternativa a la sangría laboral durante la crisis económica y, de hecho, ha rebajado las cuotas mensuales que han de abonar los jóvenes, era lógico que actuara también en materia de fiscalidad para apoyarlos aún más. Los contribuyentes dedicados a actividades profesionales, agrícolas, ganaderas y forestales, así como algunas labores en módulos son quienes se benefician. Según la Federación de Autónomos ATA, estaríamos hablando de un ahorro fiscal medio de 60 euros al mes, o 700 al año, dando pues por sentado que será con carácer retroactivo.

Para los nuevos autónomos en actividades profesionales, retención del 9 por ciento para el año del inicio de la actividad y los dos siguientes años. Y en los trabajos agrícolas, ganaderos o forestales, el 1 o 2 por ciento, y aquí la casuística es muy grande. Para estos casos, nada cambia.

Las dudas pendientes sobre el sorpresivo anuncio de Rajoy –sus ministros económicos han dicho en varias ocasiones que, si la coyuntura sigue mejorando, habrá margen para rebajas adicionales de impuestos– deberán aclararse en los próximos Consejos de Ministros, ya que el impacto sobre la recaudación se deberá tener en cuenta al fijar el techo de gasto para los Presupuestos del Estado para 2016.

Y en este contexto, el Ejecutivo volverá a revisar al alza la previsión de crecimiento económico tanto para éste y el año que viene. En concreto, el 3,3 por ciento para 2015 (el 2,9 por ciento fue el cálculo hecho en abril pasado) y el 3 por ciento para 2016 (frente al también 2,9 por ciento previo).


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