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Entrevista

«Mi sueño es que el sistema Klix se use en todo el mundo para fabricar muebles de fácil ensamblaje»

Entrevista a Christian González Iriarte. Ingeniero de estructuras y creador de los muebles Klix de estilo industrial. Es uno de los jóvenes sevillanos que aportaron su talento para el crecimiento global de Abengoa basado en la innovación

Juan Luis Pavón juanluispavon1 /
29 dic 2020 / 12:33 h - Actualizado: 29 dic 2020 / 12:36 h.
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  • Christian González Iriarte, en su taller en Sevilla, donde diseña sus muebles Klix y el ensamblado de sus estructuras. / El Correo
    Christian González Iriarte, en su taller en Sevilla, donde diseña sus muebles Klix y el ensamblado de sus estructuras. / El Correo

Cuando suenen las campanadas de año nuevo y bienvenida al 2021, celebrará a la vez su 34 cumpleaños. Al brindar 366 días antes por la llegada del bisiesto 2020, Christian González Iriarte no imaginaba que tendría que hacer de la necesidad virtud para sacar partido a su polivalencia. Con el confinamiento desde marzo por la pandemia del coronavirus quedaba paralizada su actividad como coordinador y guía de viajes de turismo activo en Europa y América Central para la compañía Backroads. Le servía de complemento a su profesión de ingeniero especializado en el diseño de estructuras para centrales de energía termosolar. Y decidió embarcarse desde Sevilla en la aventura de emprender a tope la creación de una empresa, Klix, para fabricar y vender muebles muy funcionales. Nueve meses después, tiene motivos para concluir que la capacidad de superación en situaciones difíciles es el origen de muchos logros.

¿Cuáles son sus orígenes?

Nací en Sevilla. Gran parte de mi familia procede del norte de España. Mi abuelo, navarro, era ingeniero del Estado. Tuvo diez hijos, y mi madre es la última de los diez. Mi padre murió cuando yo tenía seis años de edad, soy hijo único pero mis primos son como mis hermanos y mis tíos ejercieron la figura paternal durante mi infancia. Mi madre ha tenido muchos trabajos y se esforzó muy bien en sacarme adelante y en aportarme su ingenio para afrontar retos. Siempre he residido en el barrio de Los Remedios, hice todo el periodo escolar en el Colegio de los Padres Blancos, y siempre me gustó aprender y aplicar conocimientos técnicos, por eso elegí la carrera de Ingeniería Industrial.

¿Qué experiencia formativa fue crucial en sus inicios?

Conseguir durante la carrera dos becas Erasmus. Estuve un año en Praga, en su magnífica escuela técnica de ingeniería, que es un referente en estructuras de hormigón, y al siguiente fui seis meses a la ciudad francesa de Grenoble. Me cambiaron a mejor. Nunca había salido de España, y hasta entonces no se me daban bien los idiomas, quizá porque no le ponía mucho interés. A partir de ahí fue todo lo contrario. Aprender a vivir fuera de casa y abrirme al mundo fue revelador. El inglés me ha abierto tantas puertas profesionales como la carrera de ingeniería.

¿Cuál fue su primer trabajo?

Monitor de natación a niños pequeños en el Club Náutico de Sevilla. Yo estaba en el equipo de natación. Con 14 años, mi entrenador me patrocinó y me pagó el curso, y con 16 años recién cumplidos, que ya se podía oficialmente trabajar, empecé a dar esas clases. Fue mi primer trabajo remunerado.

¿En qué empresa comenzó a abrirse paso profesionalmente?

En Next Force Engineering, con la que sigo trabajando a día de hoy. Fundada por uno de mis profesores, Fernando Medina, catedrático de Ingeniería de Estructuras, un referente en toda España. Como trabajaba mucho para Abengoa, tenían acuerdos para transferencia de conocimiento y para incorporar a jóvenes. Fue en 2013, me ofrecí voluntario, fueron cuatro meses fantásticos, trabajando muchísimo y aprendiendo más aún. Y él me dio cancha para plantear diseños innovadores. Siendo becario, pude diseñar prototipos para rediseñar estructuras que se hacían como 30 años atrás.

Ponga un ejemplo.

En las centrales termosolares, uno de los elementos claves para aportar eficiencia desde la estructura son los soportes centrales, los que llevan el mecanismo hidráulico. Mueven un colector que es más grande que un campo de fútbol. Y Abengoa comenzó a implantar en Estados Unidos, en Suráfrica, etc., el modelo de soporte central de los colectores cilindros parabólicos que diseñé yo. De eso estoy muy orgulloso.

¿Cómo le promocionaron dentro de Abengoa?

Ofreciéndome estar en el equipo de I+D para centrales termosolares que tenía en Denver (EEUU), donde todos los demás ingenieros eran norteamericanos. Tenía subvención del Departamento de Energía del gobierno norteamericano. Una gran oportunidad para mí, y en un lugar cercano a montañas, que es otra de mis pasiones.

¿De qué modo le afectó el colapso de Abengoa en enero de 2016?

De un día para otro, la oficina de Denver cerró, y todo el equipo tuvo que dejar Abengoa. Todos los proyectos de investigación en marcha dejaron de hacerse. Como ha sucedido en otras áreas a las que se dedica Abengoa, muchos profesionales crearon empresas para seguir con esos desarrollos tecnológicos. Henry Price, una de las eminencias de ese equipo en Denver, encabezó la fundación de Solar Dynamics. Me ofrecieron quedarme en Estados Unidos pero yo prefería seguir con ellos sin estar allí de modo permanente. Y así seguimos, colaboro con ellos como consultor trabajando en remoto.

¿Qué consiguió a cambio?

Me he demostrado que, al igual que muchos desarrolladores informáticos teletrabajan con su portátil desde cualquier lugar, incluso cuando se plantean un vida nómada, yo también podía hacerlo como ingeniero. Y mi pareja, que es fisioterapeuta especializada en atender a personas con daño cerebral, apasionada por su trabajo, que es muy duro, quería pedirse una excedencia para dar la vuelta al mundo. Y lo hicimos, viajando durante siete meses. Disfrutamos mucho, a la vez que hacía diseños de estructuras como ingeniero, mientras descubríamos Nepal, Myanmar, Australia,...

Cuente al menos una anécdota de ese viaje.

Estando en Australia, en un camping cerca de la costa de Melbourne, tenía que estar conectado a las tres de la madrugada para participar en una videoreunión con el equipo de Solar Dynamics en Denver. Conseguí cobertura de internet en un recodo del camping y, de repente, sonó una alarma que significaba posible tsunami. Fue un error del sistema de alerta. No hubo estampida de turistas, y al rato volví a conectarme a la reunión.

¿Ya se ha conseguido que sea rentable la producción de energía en las centrales termosolares?

Sí. Hasta hace poco no eran viables sin subvención, pero la evolución tecnológica de sus procesos ya ha alcanzado la eficiencia básica para empezar a ser rentables. Por eso en China ya están construyendo una gran cantidad de centrales termosolares. Su ventaja es la capacidad de almacenamiento de energía. La fotovoltaica tiene unas ventajas, la eólica tiene otras, y la termosolar es un complemento perfecto para ambas. Es la combinación de diversas fuentes de energía la que hace que el sistema eléctrico funcione bien. Si queremos ser una sociedad basada al 100% en energías renovables en el futuro, vamos a necesitar también la termosolar.

¿Qué piensa de la larga crisis que sufre Abengoa?

Me apena profundamente. Cuando salí de la universidad, Abengoa era el referente mundial en la energía termosolar y eso fortalecía a España y a Andalucía como referencia. Era impresionante la cantidad de líneas de investigación punteras que simultáneamente se estaban desarrollando. Por citar dos ejemplos, a mi lado había compañeros investigando el uso del grafeno como nanomaterial, y otros diseñando la turbina de hidrógeno para submarinos. Es muy triste que haya tenido que malvenderse mucha de su tecnología. Ojalá se pueda reflotar Abengoa.

¿Por qué pone en marcha Klix?

La carpintería, el bricolaje, es otra de mis pasiones, aparte de la montaña y la ingeniería. Mi padre era carpintero. Aunque no tuvo la oportunidad de enseñarme mucho, desde niño he trabajado con madera. La idea de Klix es muy sencilla: unir estructuras de acero sin tornillos, de forma más rápida. Y se puede aplicar de modo polivalente en cualquier estructura metálica. Patenté en 2017 el sistema para unir las piezas. Al principio lo dediqué a estructuras grandes, básicamente para instalaciones en centrales fotovoltaicas o termosolares, es un negocio que ya conocía. Pero siempre había querido utilizarlo para mobiliario de estilo industrial. Fue en el confinamiento de la pasada primavera por el coronavirus, cuando se redujo mi carga de trabajo en varias facetas, como la de guía de viajes turísticos con Backroads, y decidí que era el momento de dedicarme a tope para materializar Klix en su versión mobiliario.

¿En qué consiste su patente?

Es un sistema de retención para uniones. Cómo unir dos piezas cuando a una le haces un patrón y un corte para que la otra encaje en ella. Aplica a cualquier unión de cualquier estructura. Aprendí mucho en Abengoa sobre esto cuando comenzó a ser posible fabricar piezas con corte láser tubo. Al entender su potencial, me hizo pensar en la cantidad de cosas que podían hacerse con esa técnica.

¿De qué recursos dispone?

He montado un taller en un local de Torneo Parque Empresarial. No tengo la maquinaria para cortar por láser esas piezas, eso lo subcontrato. Ya me llegan cortadas y pintadas. Hago todo lo demás: diseño, desarrollo de producto, comercialización, distribución, hacer la web, la tienda online,... Y mi novia me ayuda con la difusión en redes sociales. Hace seis meses hice los primeros prototipos de estanterías, escritorios, mesas,... Los subimos a Instagram, para que mis amigos lo pudieran ver. Los primeros pedidos fueron de gente conocida. De modo orgánico fue creciendo la demanda y en septiembre comenzaron los encargos de personas que no nos conocían y decidían comprar porque les gustaba el producto y confiaban en las opiniones de otras personas. Y terminamos el año con un 90% de pedidos realizados por quienes no tenían relación alguna con nosotros.

¿De qué procedencia?

Ya la mayoría son de fuera de Sevilla. El 40% de los pedidos son de personas que viven en Cataluña.

Por lo que le comenta la clientela, ¿qué les gusta más para decantarse por comprarlos?

Ofrezco un mueble a medida con buena calidad, con montaje muy fácil y prácticamente al mismo precio que los que se compran en grandes superficies. Es muy competitivo porque normalmente ese tipo de muebles son mucho más caros. Primero les entra por la vista y después por el precio. Es la unión de algo que se fabrica como si fuera un Lego, con muchas piezas, y que aúna lo artesanal y lo industrial de las profesiones de herrero y carpintero.

¿Es rentable tanto esfuerzo? ¿Le salen las cuentas?

El balance ya es de saldo positivo. Ya he vendido más de 200 muebles, y además hemos hecho el proyecto de amueblar dos tiendas en Sevilla, una en la calle Sierpes y otra en Los Bermejales. Sí, hay que echar muchísimas horas de trabajo y bajar el precio de venta si quieres competir. Aplico a mi tiempo ser muy eficiente y así saco todo adelante. No he tenido miedo a parecer que me apartaba de mi profesión de ingeniero. En este emprendimiento también estoy aplicando mucha ingeniería.

¿Qué le aconseja, para introducir criterios de innovación, a los profesionales y pequeñas empresas que se dedican con modelos tradicionales a mobiliario, decoración, artesanía,...?

Desde la absoluta humildad, al no saber nada de este negocio, he tenido que hacer las cosas como yo pensaba que se hacían. Nadie me ha enseñado. Al no llevar esa mochila, me ha ayudado a experimentar, a que afloren ideas y nuevas formas de hacerlo. Es un modo de producir muebles a medida uno a uno, por encargo, con un saber hacer que se puede sistematizar. Puedo ofrecer muy rápido hacer y ensamblar las estructuras, y llevar a cabo la entrega. He llegado a entregar los muebles en menos de una semana.

¿Cuál es su meta?

Automatizar el proceso para hacer más rápido muebles a medida y personalizados, en comparación con los muebles de producción en masa. Para mí, el objetivo y el sueño es llegar a tener una fábrica totalmente automatizada, en la que una persona pueda elegir el mueble a medida, y que prácticamente, sobre la marcha, se haga. Con una personalización rápida y barata. Es un valor añadido importante, cuando ahora tantas personas tienen los mismos muebles en sus hogares.

¿Realmente se ve capaz de lograrlo?

Para que todo el mundo pueda utilizar Klix, y que muchas empresas y clientes se puedan beneficiar del sistema, tendría que haber otros fabricantes, muchos más grandes, que lo utilizaran. Estoy dispuesto a licenciar ese sistema para que otros fabricantes lo puedan utilizar. Para mí, ese sería el mayor éxito. No que Klix se convirtiera en un empresón gigantesco, sino que el sistema Klix se utilizara en todo el mundo como una forma fantástica de hacer las cosas, de fabricar.


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