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«Si el vallado no está el 30 de agosto, no habrá Zona Franca»

Javier Landa asegura que más de 40 empresas se han interesado por instalarse en el recinto, que éste estará todo ocupado, como mucho, en dos años y que el dragado es necesario pero no condición ‘sine qua non’. El futuro: la ampliación al aeropuerto

12 feb 2016 / 10:00 h - Actualizado: 11 feb 2016 / 21:04 h.
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  • Javier Landa, delegado especial del Estado en la Zona Franca de Sevilla, ayer en su primera entrevista en su nueva responsabilidad. / José Luis Montero
    Javier Landa, delegado especial del Estado en la Zona Franca de Sevilla, ayer en su primera entrevista en su nueva responsabilidad. / José Luis Montero

Tras ser el encargado de tramitar el expediente de la Zona Franca con el anterior gobierno municipal, Javier Landa fue nombrado el pasado octubre delegado especial del Estado en el Consorcio de la Zona Franca de Sevilla y, en su primera entrevista con un medio de comunicación desde entonces, asegura que el objetivo es que en un máximo de dos años el recinto esté ocupado al cien por cien.

—El vallado del recinto se ha enquistado.

—Tiene que estar terminado antes del 30 de agosto, así que Ayuntamiento, Estado, Puerto y Cámara de Comercio, los miembros del Consorcio, están de acuerdo en hacer un esfuerzo, lógico por otra parte, y terminarlo en esa fecha. El Ayuntamiento le encargará al Consorcio que haga el vallado y éste al Puerto. Después, el Ayuntamiento pagará al Consorcio lo que valga la obra. Todos estamos unidos en la misma causa.

—¿Qué pasó para que el tiempo se haya echado encima?

—Lo tendría que decir el Ayuntamiento, el encargado de la obra.

—Pero usted estaba en el equipo del gobierno municipal anterior.

—Sí, y el anterior gobierno pudo empezar cuando se constituyó el Consorcio, en enero, y estuvo seis meses. El presupuesto estaba en el Ayuntamiento, pero se quedó para otras cuestiones también importantes. No hay que mirar hacia atrás, llevamos un año que se podría haber hecho, hubo un tiempo perdido, pero porque el Consistorio legalmente no podía hacer nada. Lo importante es solucionar el problema y mirar hacia adelante.

—La obra tiene que empezar en marzo o abril.

—Teóricamente debería empezar ya. Sí, en marzo.

—¿Están licitadas?

—No, aún no, pero el Puerto de Sevilla tiene una capacidad administrativa y burocrática con más velocidad que otros organismos. Confío plenamente en que el Puerto, si se le encarga formalmente, acabe en tiempo y forma. Pero el Consorcio no se lo puede encargar si antes no se lo encarga al Consorcio el Ayuntamiento.

—Mucho papeleo para un vallado, ¿no cree?

—Mucho. A mí me horroriza el exceso de burocracia, que a veces da garantías de que las cosas son como deben ser, pero otras veces agobia.

—¿Cree que antes del 30 de agosto estará vallado?

—Es que tiene que estar, si no está vallado antes del 30 de agosto la orden ministerial fenece, no habría Zona Franca en Sevilla. Eso es así de contundente.

—¿Cuánto tiempo requiere la obra?

—Dos o tres meses, entiendo.

—La zona en la que ya hay seis empresas instaladas se vallará definitivamente, pero ¿habrá un cerramiento provisional para el resto?

—Aduanas tiene que dar el visto bueno, porque hay que garantizar la seguridad del recinto fiscal. Como el resto es un terreno baldío, nada impide que sea un vallado de un nivel diferente. Así, conforme se vayan incorporando empresas se irá ampliando el vallado, que será similar al de la Expo. Esta fórmula cumple con el requisito de la orden ministerial y con la seguridad que se requiere. Es la mejor opción dado el tiempo que nos queda ya.

—Las primeras previsiones apuntaban que la Zona Franca de Sevilla generaría mil millones de facturación anual y un tráfico de mercancías de 1,7 millones de toneladas al año, ¿estas cifras siguen vigentes?

—Lo mantengo, si bien como economista que soy tengo que añadir que en épocas de incertidumbre económica tampoco se puede afirmar con rotundidad todo. Siendo realistas, no optimistas, invertir en Sevilla es una buena opción para los empresarios. Está localizada estratégicamente y, con las ventajas fiscales, cualquier empresario, fundamentalmente del sector de la transformación, tiene aquí una oportunidad inmejorable.

—Las empresas que se pueden instalar tienen un perfil muy concreto.

—No está vetado para nadie, pero le interesa a un perfil de empresa transformadora. Si no, estaríamos hablando de un depósito franco, y no es eso. Citröen está en la Zona Franca de Vigo, por algo será.

—¿Cuántas empresas se han interesado ya?

—Muchas, más de 40. Pero no les estamos dando la posibilidad de situarse ya hasta que no esté acabado el vallado. Es necesario. No estaría bien, no sería ético que alguien haga una inversión ya allí y que por una casualidad, Dios no lo quiera, el vallado no pueda estar y feneciera la Zona Franca. Por eso no se están instalando ya.

—¿Cuántas empresas podrían instalarse?

—Depende del espacio que cada una ocupe. Y hay que decir que no es la Zona Franca de la zona portuaria, sino de Sevilla. Hay interés en el sector aeroespacial y aeronáutico por que se expanda a terrenos cercanos al aeropuerto y, por parte del Consorcio, no hay inconveniente en ello. Si funciona bien en la zona portuaria habrá que estudiar y llevar a término la posibilidad de que se expanda hacia el aeropuerto. La Zona Franca es un proyecto de gran impulso para la economía sevillana, de los grandes proyectos estratégicos de la ciudad.

—Muchos más no hay.

—No tengo noción de que haya más. La economía sevillana tiene que ser la que es, turismo y comercio, pero a su vez con proyección industrial que es importantísima.

—Para llegar a las previsiones, ¿cuántas firmas se tendrían que instalar, unas 20?

—20 no son muchas. Hay 79 hectáreas. No se puede calcular, es muy difícil, pero seguramente serán más de 20.

—¿Se marcó algún plazo para que la Zona Franca esté ocupada al cien por cien?

—A partir del 30 de agosto empieza a funcionar y entiendo que en un año o dos, como máximo, tiene que estar todo ocupado, todo en funcionamiento.

—Nada más ser nombrado se reunió con el delegado de la Zona Franca de Cádiz, ¿la competencia?

—Fui a Cádiz para que me traspasaran el buen hacer, para aprender cosas nuevas. No somos competidores, somos complementarios.

—¿Por qué?

—Hacen unas formas de economía y nosotros, otra. No le quitaremos nada a Cádiz, ni ellos a nosotros por una razón muy sencilla: el empresario, según a lo que se dedique, decidirá qué le viene mejor, Cádiz o Sevilla.

—¿El que no se pueda dragar es un inconveniente?

—El dragado potencia la Zona Franca, pero no es la condición sine qua non. Empresas que transportan alas de avión no lo necesitan, pero sí los que llevan chatarra que pesa más. Es absolutamente necesario para Sevilla, con o sin Zona Franca. Hay que seguir trabajando sin perjudicar el medio ambiente. Soy muy partidario del dragado.

—¿Cree que el Puerto no podrá crecer si no draga?

—No le quepa la menor duda. Los barcos que se están construyendo son de unas dimensiones grandes.

—¿Se dragará algún día?

—Creo que sí. El tema ecológico depende de la opinión científica y hay quien demuestra que no tiene afectación al río con las medidas correctoras. Y el tema arrocero se solventa haciendo el canal del bajo Guadalquivir.

—¿Lo que falta es dinero?

—Dinero y la voluntad de hacerlo.

—Tampoco hay voluntad política, porque ni Junta ni Gobierno central se posicionan claramente. Hasta el proyecto de protección de las márgenes del Puerto está a la espera de la decisión administrativa.

—Estoy de acuerdo, hace falta voluntad política también. Eso sí, con un Gobierno en funciones tampoco se sabe qué va a ocurrir.


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