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¿Sin encaje en el mercado?

Damnificados por la crisis. La carga familiar incrementa la necesidad de trabajar de mujeres y mayores de 45 años

15 oct 2016 / 15:36 h - Actualizado: 15 oct 2016 / 15:41 h.
  • Oficina de empleo de la calle Alfonso XII de Sevilla. / Pepo Herrera
    Oficina de empleo de la calle Alfonso XII de Sevilla. / Pepo Herrera

Quedarse en paro a los 45 años, ser mujer y tener en casa a dos hijos puede llegar a ser traumático pero «hay que ser optimista e intentar vender el valor de la experiencia, la responsabilidad, la fidelidad, el control emocional y la versatilidad». Esto es lo que aseguran los orientadores laborales ante una fragilidad del mercado laboral que se está cebando especialmente con dos colectivos: las mujeres y las personas con más de 45 años. Si las oportunidades son escasas para la mayoría, el encaje laboral para ellos es, lamentablemente, aún más complicado.

De las 221.227 personas paradas que había en la provincia de Sevilla en septiembre, 125.250 tenían nombre de mujer y 95.977 eran hombres. La tasa de paro femenino en Sevilla era del 29,03 por ciento, frente al 19,28 por ciento masculino. A pesar de suponer más de la mitad de la población total de la provincia y de aglutinar casi el 52 por ciento de toda la población sevillana en edad de trabajar, la presencia de la mujer en el mercado laboral no alcanza esa proporción. Y no sólo eso.

La mujer lidera la jornada parcial, cobra menos que el hombre, ocupa menos puestos directivos y tiene un papel reducido en la inversión (apenas un 25 por ciento de los fondos está gestionado por mujeres). Sólo cinco féminas están entre las 20 mayores fortunas de España (Sandra Ortega, la hija del fundador de Inditex; Hortensia Herrero, la mujer del presidente de Mercadona; la empresaria Alicia Koplowitz; Helena Revoredo, presidenta de Prosegur, y María del Pino, hermana de Rafael del Pino).

En cuanto al colectivo de parados mayores de 45 años, en Sevilla son 96.756 personas, según los datos de septiembre. De ellos, 53,389 eran mujeres y 43.367, hombres. En Andalucía, la cifra (402.084 personas) descendió en septiembre un 0,99 por ciento en el caso de los hombres (1.878 menos), mientras que el dato de la mujer subió un 0,92 por ciento, con 1.955 mujeres más en paro respecto al mes de agosto. Y es que sólo un 1,7 por ciento de la oferta de empleo de Andalucía se dirige a mayores de 46 años, según Adecco.

En España, el número de parados mayores de 45 años se ha triplicado desde que comenzó la crisis. La mayoría procede del sector servicios o de la construcción y las responsabilidades familiares incrementan la necesidad de encontrar empleo: un 85 por ciento tiene hijos o personas económicamente dependientes a su cargo.

«La mujer copa los sectores más precarizados»

«Los sectores donde hay más trabajadoras son aquellos en los que impera la precariedad laboral y, por lo general, están dirigidos por hombres». Limpieza, empleadas de hogar, camareras de piso y telemarketing copan el ranking. Eso es lo que denuncia Sara de los Reyes, secretaria de Mujer y Jóvenes de CCOO Sevilla, quien asegura que el reto sigue siendo el mismo desde hace muchos años: acabar con la brecha salarial y romper el techo de cristal. La crisis económica, de hecho, acentuó aún más las diferencias laborales entre hombres y mujeres siendo «inconcebible» que «la mitad de la población tenga condiciones laborales y salariales tan diferentes al resto».

En la provincia de Sevilla sólo tienen empleo 38 de cada 100 mujeres en edad de trabajar (la tasa de empleo es del 37,7 por ciento), mientras que en el caso de los hombres, el porcentaje es del 47,97 por ciento. «Diez puntos de diferencia que es una barbaridad», lamenta De los Reyes. De los casi 103.000 autónomos en alta contabilizados en la provincia, sólo uno de cada tres son mujeres.

Los sindicatos coinciden en reivindicar un plan integral de empleo que incluya medidas para mujeres, mayores de 45 años y jóvenes y que, por ejemplo, fomenten la conciliación laboral entre los hombres, «para que la mujer pueda progresar laboralmente». En cuanto a la modificación de la ley andaluza de Igualdad, De los Reyes apunta que va en la línea de la norma estatal y que se han incluido algunas medidas con las que no están de acuerdo. Un ejemplo, la obligatoriedad de que toda empresa con más de 500 empleados tenga una guardería propia. En su opinión, puede conllevar una bajada de la contratación para no llegar al medio millar de empleados. Para CCOO, el abrir o no una guardería en la empresa debe ser pactado entre dirección y trabajadores siempre que haya demanda. «No estamos de acuerdo con que sea obligatorio». Compañías como Airbus o el Hospital de San Juan de Dios de Bormujos ya tienen ese servicio y funcionan muy bien, pero los sindicatos recuerdan que debe ser responsabilidad de la administración pública, no del empresario.

La brecha salarial entre hombres y mujeres en España está estrechamente vinculada al techo de cristal que sufre la mujer en el ámbito laboral, que le impide alcanzar puestos directivos y de responsabilidad en las empresas. Según los Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha), la mujer cobra de media 4.620 euros anuales menos que el hombre. Tendría que trabajar 88 días más para igualarse.

Camareras de piso, «explotadas e invisibles»

«El 90 por ciento de las camareras de piso van al trabajo medicadas. Antiinflamatorios, relajantes musculares y, al día siguiente, a trabajar». Eso es lo que explica Carmen Fernández, quien denuncia que «el abuso y la explotación se han apoderado de esta profesión», en la que trabajan 1.250 mujeres en Sevilla –15.000 en toda Andalucía–. Con 52 años, lleva más de 30 haciendo camas, limpiando cuartos de baño y ordenando mesillas de hoteles. Eso sí, en su nuevo trabajo la situación es «la correcta». «Es un hotel que va bien y que no explota a nadie. Es una excepción», asegura tras destacar que las «compañeras salen, no cansadas, sino destrozadas del trabajo». La causa, las condiciones de trabajo. Bajos sueldos, sobrecarga de tareas y enfermedades laborales no reconocidas. Por lo general, estas mujeres se sienten «explotadas e invisibles», de ahí que hayan constituido la Asociación de Camareras de Piso de Sevilla (Capise) y que, tras una fuerte campaña sindical, hayan sido escuchadas en el Parlamento y en el Ayuntamiento de Sevilla. Carmen explica que CCOO y UGT han presentado ya en Sevilla 53 denuncias contra agencias multiservicios, hoteles y empresas de empleo temporal y que «tras once primeras resoluciones judiciales ya algunos hoteles y empresas han hecho fijas a las trabajadoras». Además, asegura que la inspección, «afortunadamente», aumentó.

Carmen Fernández, 52 años: Una cultura que no valora la experiencia

Las personas con más de 45 años son las que tienen más experiencia laboral y esto se traduce en productividad y beneficio para la empresa. No es un hándicap tener más de 45 años, sino que es un valor añadido. Sin embargo, este colectivo tiene serias dificultades para reengancharse a un mundo laboral donde impera el contrato temporal, la precariedad y los bajos salarios. Óskar Martín, secretario de Empleo de UGT-A, asegura que esto se está produciendo precisamente por «la falta de cultura empresarial para primar la experiencia». A su juicio, apostar por los trabajos parciales y temporales como se está haciendo ahora «baja la productividad» y, por ende, es perjudicial para el empresario.

Martín asegura que el perfil del parado de más de 45 años es el de un hombre que viene del castigado sector de la construcción –también de los servicios–, con media o baja cualificación y que, tras quedarse sin empleo, sólo ha logrado «trabajos temporales con bajo salario y mucha precariedad». Para Martín, el problema es que el mercado laboral español ha sido «incapaz» de «reabsorber» a estas personas.

El sector servicios, por ejemplo, es el que mayor importancia da a la edad de los candidatos, ya que casi la mitad de sus ofertas hace referencia a este requisito. Sólo un 1,7 por ciento de la oferta de empleo de Andalucía se dirige a mayores de 46 años, según el último informe de Adecco.

Los datos del colectivo, añade, sólo mejoran cuando hay tirones de empleo «por la campaña de Navidad, la estival, las rebajas o las campañas agrícolas». Ante esta situación, UGT exige un plan integral de empleo «ambicioso y transversal» tanto de la Junta como del Gobierno estatal que apueste por las políticas activas de empleo, «recortadas en un 60 por ciento» en los últimos años, basadas en la orientación laboral y en la formación.

«No pueden seguir primando los contratos en prácticas, las contrataciones parciales, hay que tener una visión de crecimiento global y primar la experiencia, porque ésta se traduce en productividad», explica el sindicalista. A su juicio, los planes del Gobierno andaluz, con una serie de incentivos para, por ejemplo, la contratación indefinida de mayores de 45 años, para el retorno del talento o el fomento y consolidación del trabajo autónomo, son «insuficientes» y deben someterse a una «evaluación». «Tenemos dudas sobre las repercusiones de estos programas», apostilla Martín tras recordar que en Sevilla, según los datos de septiembre pasado, hay 107.151 parados de larga duración (que llevan más de 24 meses sin trabajo), de los que 41.097 son hombres y 66.054 son mujeres.

Enrique López, 52 años: «Prefieren a un becario que cobre lo mínimo»

«Después de más de 30 años trabajando en varias empresas, me ví en el paro y con una perspectiva de futuro negra, muy negra. Tras dos años echando mi curriculum por todos lados, al final creo que si encuentro un trabajo será porque me llame un amigo o conocido. Nadie quiere a una persona mayor, quieren a un jovencito que cobre lo mínimo posible y que, además, no chiste. Es duro, pero es así. Hay que tener una gran endereza mental para aguantar una situación como ésta». Así de claro se manifiesta Enrique López, padre de familia de 52 años, desempleado desde 2014.

«Mi situación laboral cambió de la noche a la mañana. Tuve que explicarle la situación a mis hijos y lo asumieron bien, pero es muy duro», lamenta este gerente, consultor y también comercial. «Tengo mucha experiencia laboral, pero no se me valora. Así que ya he decidido montar mi propio negocio, aunque para ello antes tengo que buscar financiación, un escollo que aún no he resulto», incide. En su opinión, las administraciones no incentivan el autoempleo lo suficiente, no hay facilidades para crear una empresa y el mayor de 45 años que busca empleo «tiene muy pocas opciones, incluso con los incentivos públicos que existen». «Muchas veces les digo a los de recursos humanos que si me contratan tendrán equis ayudas, pero ni así, prefieren –lamenta– un becario para sacarles el trabajo y después echarlo».


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