«Ha sido un máster absoluto de cómo hacer un equipo»

ENTREVISTA. Han sido 17 años de excelsa carrera con el balón en las manos, y esa mente privilegiada para el juego que es Berni Rodríguez está ahora en los despachos al servicio de una estructura que desborda ilusión a bordo del Betis

11 sep 2016 / 00:11 h - Actualizado: 11 sep 2016 / 18:49 h.
"Baloncesto","Liga ACB","Real Betis Energía Plus","Berni Rodríguez"
  • Berni Rodríguez posa en las oficinas del club. / Pepo Herrera
    Berni Rodríguez posa en las oficinas del club. / Pepo Herrera

El 22 de mayo disputaba su último partido como jugador profesional. Fue en un San Pablo abarrotado, ante el Real Madrid. Algunos de sus compañeros de vestuarios ya sabían que habían sido los últimos 25 minutos en pista de una leyenda del baloncesto español. Sevilla disfrutaba de sus dos últimos años de lecciones magistrales sobre la pista, y el club, de su capacidad para liderar un vestuario admirablemente impermeable a la inestabilidad institucional. El 21 de julio el Real Betis y Energía Plus daban el paso definitivo para permitir la continuidad del eterno Caja abriendo una etapa llena de posibilidades de futuro y Berni Rodríguez confirmaba su transición hacia la dirección deportiva.

—¿Por qué decide retirarse, cuando aún está para jugar a alto nivel?

—Cuando empezó la temporada había ya un run run en mi cabeza, sentía que podía ser mi último año. Llevo dos temporadas sin perderme un solo partido, físicamente estoy bien y en ese sentido podía haber jugado dos o tres temporadas más pero el baloncesto profesional es difícil y duro y tenía ese feeling de que podía ser el final. Se presentaba la posibilidad de este puesto y acercándose el final de la temporada comenté esa idea tanto a Luis Casimiro como a Fernando (Moral) y me dijeron que les encantaría que trabajara con ellos. Cuando llegó el Betis como nuevo propietario le pareció buena idea y aquí estoy. Son 17 temporadas profesionales, hay un cansancio físico y mental. Me gusta mucho esto, pero todo eso sumado a que tenía esta oportunidad me hizo tomar la decisión.

—Una transición rápida, casi no le ha dado tiempo a sentir ese vértigo del día después.

—Tengo que reconocer que el primer día que salió de mi boca ‘me voy a retirar’, en ese momento me dio vértigo no, mucho vértigo. Desde los 9 años llevo jugando al baloncesto, es prácticamente lo único que he hecho y desde los 19 he sido profesional. Son muchos años de trabajo y de repente te dices que a partir del año que viene vas a hacer otra cosa pero no sabes qué es, no sabes lo que va a pasar. Afortunadamente ha salido todo genial pero podía no haber sido así y no sé dónde estaría. El vértigo es importante.

—Te has ido de la pista sin que el baloncesto te sacara de allí.

—Me he retirado cuando he querido, era una ilusión que he tenido toda la vida. He visto a muchos jugadores que se han tenido que retirar por circunstancias como lesiones, situaciones personales, porque no daban el nivel..., y yo siempre tenía en la cabeza dos cosas: retirarme cuando quisiera y continuar vinculado al baloncesto un día después de dejarlo. No quería hacer una parada o un año sabático, ni siquiera tener que pensar qué voy a hacer. He podido hacer las dos cosas y aquí en Sevilla, y estaré eternamente agradecido pase lo que pase.

—Con tanto éxito te parecerá que todo ha ido muy rápido.

—Soy un absoluto privilegiado. La gente que no vive cerca del deporte no sabe que es un trabajo difícil pero el mejor del mundo en muchos sentidos. Soy un afortunado de haberlo disfrutado, por todos los años y por haberlo hecho en España con este nivel que hemos tenido, por haber hecho cosas importantes tanto en mis equipos como en la selección. Ha pasado rapidísimo, hay cosas que pasan más lentas que otras pero en líneas generales me parece que fue ayer cuando debutaba en el Carpena. ¡Y han pasado 17 temporadas!. Hay muchos momentos buenos pero también malos. En el mundo del deporte hay situaciones difíciles, hay una presión constante por el resultado, el que ejerce tu equipo, tu club, tu entrenador, a veces es complicado.

—Esas situaciones difíciles las manejastes bien.

—Vengo de una familia del mundo del baloncesto, mi padre ha jugado, mis hermanas también, he sido educado en los valores del deporte, en un club como Unicaja donde se educa muy bien y toda mi evolución deportiva ha sido muy buena. He sido capaz de entender las partes importantes del deporte y las menos importantes, que al final es donde te puedes confundir.

—Y una capacidad innata para el juego.

—Casi todo se puede entrenar, pero hay cosas innatas que es más complicado. Siempre he tenido esa capacidad de entendimiento del juego y cuando entiendes el juego sabes cómo suceden las cosas, puedes anticipar, que es la clave de todo, tanto a nivel defensivo como ofensivo. En ese cuarto de segundo se marca la diferencia. He intentado ser un jugador completo pero me he sentido siempre orgulloso de entender el baloncesto.

—Se le veía como una prolongación del coach en la pista. ¿No pensó en ser entrenador?

—Por supuesto que he pensado en ser entrenador, y estoy muy abierto a cualquier función en el futuro. Tenía claro que quería seguir vinculado al baloncesto y hay muchos aspectos para ello. Me hace mucha ilusión ahora esta parte organizativa, de despacho más que de pista, aunque a mí me gusta mucho la pista. De hecho pido permiso a mi entrenador para estar no solo en pista, que debo estar, sino en la sala de entrenadores cuando ellos hablan, y a veces intervengo. Me hace ilusión poner mi idea de cómo deben funcionar las cosas desde esta posición, y poquito a poco dar mi toque en el día a día.

—¿Alguna nostalgia?

—Hay una parte de la que no siento nostalgia, como es calentar, la dureza de los entrenamientos, los golpes, el entrenador gritando en la pretemporada (ríe). Sí echo de menos cuando haces una buena defensa, has frenado a tu rival, ese tiro lo meto porque lo he entrenado, el ambiente del vestuario, la competición... y seguro que irá a más.

—¿Recuerdas algún verano sin pretemporada?

— Creo que no he vivido sin pretemporadas (ríe). Toda la parte de estrés y física no la echo de menos nada, todo lo demás, la parte de unión con los compañeros, conocer a los nuevos, el feeling, el vamos a salir y a entrar juntos, eso sí.

—Ahora eres de alguna manera el jefe de los que eran sus compañeros.

—Es inevitable que me separe un poco, tengo que hacerlo. Con los jugadores que tengo amistad directa no voy a perderla, pero hay que distinguir entre lo profesional y lo personal en algunos aspectos. Hemos renovado o fichado a jugadores con los que he jugado y ha sido por una decisión deportiva exclusivamente. Malinterpretar eso es un error. Tengo que mantener un poco más las distancias en el día a día, pero es parte del trabajo.

—Haber sido uno de ellos también te ayudará a solucionar los problemas.

—No quiero perder mi feeling de jugador porque voy a entender muy bien cómo suceden las cosas abajo, sé reaccionar rápidamente para solucionar cualquier problema y si alguien viene con algún tipo de queja, demanda o petición voy a entenderlo y saber que dirección tomar. En ese sentido creo que es correcto y mi entrenador me lo pide, que esté cerca del grupo, porque tengo esa mentalidad de jugador que no quiero perder.

—La construcción de un equipo ya es difícil con plazos normales. ¿Qué ha sido lo más complicado y en qué ha notado que le faltaba rodaje?

—He estado muy arropado por todo el mundo en la oficina, por Fernando (Moral), que tiene mucha experiencia, y por Zan Tabak, y nuestros ayudantes Javi Carrasco y Rocky Jarana. Ha sido un master absoluto de cómo funcionan las cosas, he tardado tres días en aprenderlo todo porque he tenido la necesidad, ha sido una vorágine absoluta. ¿Lo que más me ha costado? El impacto del volumen de trabajo debido a nuestras circunstancias. Hemos tenido que fichar a once jugadores y un entrenador. Más nuestros jugadores de cantera, muchas cosas, pero estoy disfrutando muchísimo.

—En esta parcela también hay presión y vértigo.

—Estoy acostumbrado a aguantar la presión (ríe). No nos hemos precipitado pese a que había que actuar rápido, se han hecho las cosas muy razonadas y casi como queríamos dentro de nuestras posibilidades.

—¿Cómo ha sido el scouting?

—Hemos dado prioridad al talento pero también a la faceta personal, jugadores que tienen hambre y quieren crecer, con ambición, con ganas de tener sentimiento de pertenencia al club, hacerles entender que es un año muy importante en la historia de la entidad, y hacer un grupo humano lo más unido posible.

—Chery ha sorprendido. Cuando no hay mucho dinero hay que buscar donde otros no miran.

—Las circunstancias de cada jugador los lleva por un sitio o por otro, no quiere decir nada jugar en Hungría o en la NBA. Los jugadores que podemos acceder nosotros son de un perfil, hay que abrir la mente, buscarse las vueltas para encontrar lo que otros no ven. Mientras esperábamos por Hakanson no sé cuántos bases hemos ido viendo, y estaba esta opción, ya con un año de experiencia en Europa, en claro crecimiento. Un estilo totalmente diferente a Radicevic, muy llamativo, explosivo, muy fuerte. De su capacidad no hay dudas y tenemos que meterlo en el estilo que queremos y en el baloncesto Fiba.

—¿No falta potencia e intimidación por dentro?

—Estamos acostumbrados estas temporadas a tener jugadores por dentro muy grandes, muy corpulentos, Jordan, Balvin, Porzingis, Willy... ojalá pudiéramos tener a alguno de ellos pero son las circunstancias. Hemos priorizado la movilidad al tamaño, queremos hacer un juego rápido y veloz y nuestros cincos van a ser muy móviles. Zoric es un jugador de un nivel espectacular, su trayectoria lo dice. Juanjo también es un jugador móvil y grande, con experiencia y Cate está evolucionando bien en esta pretemporada y seguro que va a tener muchos más minutos que el año pasado. Sabiendo que Zoric puede jugar de cuatro, podemos hacer una rotación muy interesante buscando opciones.

—Con el Betis se abre una oportunidad histórica para este club.

—Estaremos eternamente agradecidos porque una entidad sevillana como el Betis haya salvado el baloncesto de la mano de Energía Plus. Tenemos el nombre de una entidad tremenda y vamos a tener la tranquilidad de un tiempo para trabajar y ayudar a que el baloncesto siga creciendo. Queremos estabilizarnos y tener la opción de poder hacer proyectos a medio plazo, que en los últimos años en Sevilla no se ha podido. Con la marca Betis esperamos que todo se vea de otra manera, crezcamos en masa social, tengamos más patrocinios, crecer en todos los sentidos, ojalá también en lo económico. Sevilla siempre ha tenido muy buen nombre en el baloncesto y ahora mucho mejor con el nombre del Betis.


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