viernes, 28 enero 2022

Hernangómez-Porzingis: un final feliz para pasar al siguiente nivel

Ha sido una temporada muy dura pero satisfactoria para estos dos jugones del CB Sevilla, que han superado los retos de un escenario de dificultad que, admiten, les vendrá muy bien para el futuro.

21 may 2015 / 23:50 h - Actualizado: 22 may 2015 / 19:32 h.
"Liga ACB","Polideportivo","Willy Hernangómez","Kristaps Porzingis"
  • Hernangómez y Porzingis, en el Club de Campo La Motilla: Fotos: Manuel Gómez
    Hernangómez y Porzingis, en el Club de Campo La Motilla: Fotos: Manuel Gómez
  • La entrevista se podrá ver en ElCorreoTV. Foto: Manuel Gómez
    La entrevista se podrá ver en ElCorreoTV. Foto: Manuel Gómez
  • Posando en la arboleda del Club de Campo La Motilla. Foto: Manuel Gómez.
    Posando en la arboleda del Club de Campo La Motilla. Foto: Manuel Gómez.
  • Inseparables durante estos dos años en Baloncesto Sevilla. Foto: Manuel Gómez.
    Inseparables durante estos dos años en Baloncesto Sevilla. Foto: Manuel Gómez.

—Vaya alivio que sentirían al acabar el partido de San Sebastián.

W: Sólo pensábamos en saltar, en gritar, en celebrarlo. Han sido varias semanas de mucho estrés, de mucha presión, teníamos todas las ganas de sacar esto adelante y fue un alivio quitarnos un peso enorme de encima.

K: Llevábamos mucho tiempo sin estar tan felices, ganar ese partido en San Sebastián, el más importante de la temporada, fue una sensación increíble, porque por fin acababa todo el sufrimiento.

—Siendo tan jóvenes, habéis tenido una gran capacidad para soportar la presión, de vivir durante muchas semanas con la obligación de ganar cada partido.

W: Una de las cosas positivas que tenemos es que nos centramos en las cosas que solo dependen de nosotros, entrenar, jugar y ganar partidos. A pesar de los resultados que teníamos , hemos estado centrados en el trabajo, en sacarlo adelante, porque de otros temas no tenemos que ocuparnos.

K: Cuando eres joven es importante tener constancia. Es lo que me faltaba a mí el año pasado, que tenía altibajos y este año no podía tenerlos, porque tenía más protagonismo en el equipo. Willy también ha estado más constante, ha hecho partidos muy buenos, también ha tenido alguno malo igual que yo pero creo que hemos subido el nivel del año pasado y eso era lo que el equipo esperaba de nosotros, aumentar el nivel y ser más constantes.

—Un año difícil que acaba siendo un buen año para vuestra progresión.

W: Uno de los objetivos claros era el de seguir creciendo y ayudar al equipo, Kris y yo hemos dado uno o dos pasos adelante en el equipo, en la liga, estos dos años hemos estado cómodos en la pista y eso ayuda muchísimo, también depende de que el entrenador confíe en ti. Ha sido un año bueno para nosotros porque hemos mantenido la regularidad, siendo conscientes de las cosas que nos quedan por mejorar.

K: Fue bueno porque fue duro. Eso nos puede ayudar durante nuestra carrera, este año nos hace mentalmente más fuertes. Hemos tenido muchos cambios. Siendo tan jóvenes y tener que vivir con la presión, con los aficionados que no estaban nada contentos, con todo eso y estar centrados en la pista.

—Dos años muy diferentes pero aleccionadores.

W: No solo se aprende de las cosas buenas, este año nos ha venido, entre comillas, bien para aprender a mantener la calma en los momentos difíciles, llevar la presión y el sufrimiento de ver que no se ganaban los partidos. Han sido dos años muy diferentes pero que nos han ayudado a progresar mentalmente.

K: Hemos estado trabajando con Javi Carrasco, con Scott Roth, un entrenador de Estados Unidos que me ha venido muy bien para entender los sistemas del baloncesto americano, cómo juegan allí, la terminología, trabajamos mucho con Audie Norris, Diego Ocampo nos ayudó el año pasado muchísimo, nos echó también muchas broncas (ríen).

—¿De qué mejora se sienten más satisfechos?

W: El año pasado aprendí mucho en los entrenamientos, nos dieron mucha caña y mejoré mucho, y este año, además, hemos mejorado jugando. Un jugador necesita aprender no solo a base de entrenamientos sino a base de minutos. Hemos jugado muchos minutos y hay lecturas del juego que se aprenden cuando juegas. Soy un jugador mucho más completo.

K: Tener 20 minutos de media en la ACB es una gran experiencia para un jugador joven, no hay muchos como nosotros jugando 20-25 minutos, hemos tenido una oportunidad muy buena para poder competir en este nivel. Hemos hecho muchos entrenos con Audie Norris trabajando el poste bajo, mucho trabajo en el gimnasio con Larry Sanders y creo que vamos por buen camino.

—¿Qué pasó con Scott Roth y qué cambió con Casimiro?

W: Scott llegó con una situación muy complicada, él daba cada día lo mejor de sí para que aprendiésemos. Le estoy agradecido porque ha sido un entrenador que ha confiado en nosotros, pero su situación era complicada, no podía dirigir y era difícil. El primer día que llegó Luis no se me olvida. Lo veías hablando, le mirabas a los ojos y veías las ganas que tenía y la ilusión de sacar esto adelante, eso es lo que nos ha transmitido, ganas, ilusión y la confianza de que podíamos sacarlo adelante.

K: No puedo decir que fue culpa de Roth, de los jugadores o del club, fue un poco todo. Al final nosotros somos los que estamos en la pista. Su situación era difícil pero creo que hizo un buen trabajo. Se fue siendo un hombre, no dijo nada, ni con los aficionados que le dijeron de todo ni con el dueño. Se fue siendo un hombre. Casimiro nos transmitió energía, es un entrenador que te motiva mucho y eso nos ayudó muchísimo, en la ACB se juega con mucha energía, con mucho ritmo, y eso nos faltaba.

—¿Qué recuerdo os quedará de Sevilla?

W: Me siento sevillano, tengo familia aquí, esta es una ciudad increíble. No me voy a quedar solo con un recuerdo. Son muchos detalles, los compañeros, los muchos amigos que he hecho, los entrenadores, lo bien que me ha tratado siempre el club, solo tengo palabras de agradecimiento para Sevilla, para su gente y para el club.

K: Llegué con 15 años, era un niño y desde el primer día me han tratado increíble. Yo a mí mismo no me veía jugador de ACB, pero en el club creyeron en mí siempre. Estos cinco años han pasado muy rápido en mi vida. Lo he pasado tan bien que no sé si voy a volver a tener otra vez cinco años tan buenos.

—¿Listos para dar el salto?

W: Aún es pronto para tomar decisiones que van a ser importantes para el futuro y hay que meditarlas mucho. Tanto Kris como yo hemos demostrado que somos jugadores muy ambiciosos, que queremos mejorar buscando retos cada vez más difíciles. .

K: Mi sueño es jugar en la NBA, su sueño es jugar en el Real Madrid. Hay que esperar el mejor momento de tomar las decisiones. Este verano puede decidir nuestro futuro. No todo el mundo tiene la oportunidad con 19 años de ir a la NBA. Es una oportunidad increíble, tengo que pensarlo bien con mi familia, con mis agentes. Dependerá del puesto en el draft, de lo que quiera el equipo que me elija, a lo mejor prefieren que me quede un año más en Europa.

—Willy, ¿qué le preguntarías a Kristaps?

W: A Berni le hará ilusión que te haga esta pregunta. Si en un futuro estás en la NBA o en otro equipo y te llamase Berni por teléfono para pedirte unas entradas. ¿Te acordarás de quién es Berni y se las darás?

K: A Berni lo voy a olvidar muy rápido (ríen). No sé por qué está haciendo esta broma todo el tiempo. Me voy a acordar de todos los compañeros que he tenido, de todos . Seguiré siendo amigo de todos, y de Berni más, que es el abuelo, el capi, el mejor.

—¿Hay algo que Kristaps no sepa de ti?

W: Me conoce mejor que mis padres.

K: Conocí antes a su madre que a él . Estábamos en un torneo, habían venido mis padres a España, salgo del vestuario y veo a una mujer alta y rubia, con el pelo parecido, me acerco por detrás, se gira y ¡no era mi madre!, era la madre de Willy. Lo supe luego porque apareció Juancho, su hermano (ríen).

MONONUCLEOSIS: Al principio creía que era una faringitis, pero como no remitía, le siguieron haciendo pruebas. El caso es que Willy Hernangómez se sentía un tanto débil y la situación empezó a preocuparle. Los exámenes médicos acabaron por concluir que padecía mononucleosis, más conocida como la enfermedad del beso. A determinados deportistas les afecta de tal manera que incluso tienen que dejar de practicar deporte durante meses o incluso de forma definitiva, como ha sucedido con el tenista sueco Robin Soderling, doble finalista en Roland Garros. Es lo habitual pero Willy, que se ha tratado durante todo el mes de abril con medicamentos, ha seguido jugando, aunque no en plenitud física. Con el paso de las semanas ha ido mejorando pero lo cierto es que, en una fase tan delicada de la temporada, ha tenido que lidiar con un problema extra, que además no había trascendido.


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