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miércoles, 28 septiembre 2022
La matemática del gol

El fútbol que viene

Carlos Gómez gomezsanchez00 /
09 ago 2022 / 15:12 h - Actualizado: 09 ago 2022 / 15:16 h.
"Fútbol","La matemática del gol"
  • El fútbol que viene

El primero en testimoniar es el colaborador de Movistar Fútbol, Alberto López Frau, quien hace referencia a la polivalencia, cada vez mayor, de equipos y entrenadores. “Es difícil saber hacia dónde va el fútbol”, señala, y, además, admite que se está viviendo un momento de cambio, porque el nivel es muy alto. “Antes había equipos y países, en los que, en sus futbolistas, predominaba más el aspecto técnico; en otros, el aspecto táctico; en otros, el físico... Pero es que ahora hay muy buenos jugadores en todos los sitios y gente muy preparada enseñando fútbol en todos los sitios”.

Eso sí, opina que la esencia no va a cambiar nunca. “Si tienes jugadores mejores, vas a poder jugar de una forma más valiente, y si tienes peores, te va a tocar esperar un poquito, eso no va a cambiar nunca. El futbolista bueno es el que va a cambiar los partidos”.

“EL FÚTBOL TIENDE HACIA LA PERFECCIÓN”

El fútbol tiende hacia la perfección”, igual es la opinión de Álex Delmas, que, aun así, admite que nunca la va a encontrar. Álex, que también participa en televisiones como Esports3, BarçaTV o GolTV, hace referencia a la capacidad de los jugadores de hacer, cada vez, más cosas bien. “Hemos pasado de que el fútbol sea un equipo de 11 especialistas, a que todos puedan hacer de todo en cualquier momento, y yo creo que va hacia la excelencia en todo. Creo que el fútbol te obliga a atacar y defender bien, a tener muy buen tono físico, a dominar varios sistemas, a contrarrestar a rivales que sean superiores... Antes no, antes, un equipo se especializaba en algo y, con eso, le daba para ganar”.

Albert Morén responsabiliza a las salidas de balón y a las presiones actuales, y reflexiona sobre cómo eso va a influir en las características de los jugadores venideros. “Hoy en día, estamos en un fútbol marcado, primero, por el gusto de los equipos más exitosos por sacar el balón limpio. Los equipos no solo quieren sacar el balón desde atrás, sino que lo hacen muy bien y, por lo tanto, sacan ventajas, y eso define sus propuestas y las características de sus jugadores”, comenta. “Lo segundo, que va directamente relacionado, es la importancia que están tomando las presiones. Hoy es muy difícil ver a un equipo que no base su sistema defensivo en la presión adelantada, en incomodar la salida de balón rival, en adelantar mucho las defensas...”.

Por eso, admite que ser central, hoy día, es dificilísimo. “Y lo que pasa en el fútbol es que cuando está tan claro que la tendencia es esta, aparece un equipo que lo sabe atacar especialmente bien o un jugador que encaja especialmente con ese momento y con esos huecos que está dejando el rival y te obliga a cambiarlos. Si te fijas, los delanteros que están marcando la pauta hoy en día, son atacantes que te asesinan corriendo al espacio”. Y así, pone el foco en Erling Haaland y Kylian Mbappé que, según él, son jugadores que “parecen diseñados para castigar esta tendencia que estamos viendo de presionar arriba y adelantar líneas”.

Debido a este fenómeno, Albert intuye que, en la medida que jugadores como estos se asienten en equipos grandes que ganen muchos títulos, lo que se verá será la reacción contraria. “Si los Haaland, Mbappé, Coman, Sané... Son jugadores muy peligrosos corriendo al espacio, igual ahora los equipos querrán defender atrás para que no les hagan daño a la espalda de la defensa. Sería otro cambio que te obligará a cambiar otras cosas. Las características de los defensas y porteros cambiarán también. Que un central sepa defender en el área será lo principal, y quizás volvamos a ver centrales más parecidos a los de hace 10 años”, concluye Morén.

Igualmente, Paco Mariscal hace hincapié en el físico y en la polivalencia de todos los actores principales. “No quiere decir que esto sea lo más importante, ni muchos menos, porque al final un jugador bueno va a destacar”, hace esta afirmación poniendo como ejemplo a Pedri, que, a su parecer, no tiene ningún físico en comparación con otros muchos centrocampistas en su posición, pero “tampoco lo necesita”.

“Si un equipo no es capaz de hacer una presión efectiva, si eres muy contemplativo... Tienes menos posibilidades de ganar. Por eso, creo que hoy tienes que estar físicamente muy bien preparado”. En relación con el físico, también señala la cantidad de partidos que tienen hoy en día los jugadores. “Por eso tienen que estar muy preparados, más que antiguamente. El fútbol de transiciones, presión contra presión, robo, salir rápido... Está muy de moda. No sé si hacia ahí va a ir la línea argumental o la narrativa del fútbol en los próximos años, pero yo creo que un tanto por ciento va a ser importante en este sentido”.

A su vez, coincide con otros testimonios al pensar en la adaptabilidad, cada vez mayor, a la que tienden jugadores y técnicos. “En la actualidad, hay que ser muy listo, muy versátil, tener muchas cartas bajo la manga. Vemos a Guardiola, paradigma de fútbol de posesión, que no está rehuyendo, ni mucho menos, a jugar al contragolpe. El físico, la presión y ser flexive en cuanto a tu libreto, creo que es línea hacia dónde se dirige el fútbol”, especifica Paco Mariscal, propietario de un canal de YouTube con su mismo nombre en el que habla de fútbol de manera muy variada.

Adrián Blanco aporta su visión sobre el cambio de roles en ciertas posiciones del juego. “No sé qué va a ser lo siguiente”. El participante de MisterUnderdog, un programa deportivo de YouTube con más de 70 mil suscriptores auspicia que, como la posición de lateral va a seguir dando bastante juego, con ellos va a venir la siguiente revolución.

“Luego, opinión mía (es algo que he ido pensando yo y ni mucho menos lo sé ciertamente), sospecho que los centrales también van a dar un paso al frente. Estamos viendo cómo los ataques posicionales son cada vez más pastosos, más embarrados, porque le rival mete a más rivales abajo, entonces, yo creo que vamos a ver a centrales que tengan que sumar en ataques posicionales, donde el equipo esté muy volcado al ataque. En el Chelsea actual, por ejemplo, vemos cómo los centrales de fuera cada vez se incorporan más, tanto Rüdiger como Azpilicueta... Por ahí creo que irá la siguiente revolución. Pero bueno, ya te digo que esto es una pedrada mía e igual dentro de cinco años la volvemos a escuchar y decimos, ‘vaya gilipollez, los centrales siguen igual’”, bromea.

Irati Prat también es miembro de un canal de YouTube de más de 60 mil suscriptores, SoyCalcio, que trata el fútbol italiano. Observa que lo que se está viendo es que el fútbol va hacia algo menos de control y más de dominio, pero a través de la fortaleza de tu equipo, y, además, aporta el elemento económico a esta cuestión. “Se comenta ahora en Italia que hay que intentar evitar que el que más dinero gaste sea el que más gane (esto lo dicen ahora porque son ellos los que tienen menos dinero, en los 90’ no dirían eso; y si en 2030, la Serie A es lo que ahora la Premier, nadie se quejará), pero eso es muy relativo”. Admite que el fútbol ahora es uno muy rápido, muy eficaz, uno que se apoya mucho en el aspecto físico... “Y eso va a ir manteniéndose, por el hecho de que cada vez se confía más en la preparación física”.

Leonel Arregui señala un dato muy curioso sobre el tiempo de decisión. “El fútbol, más o menos, se mantiene similar, pero lo que va cambiando es el tiempo de respuesta que tiene cada jugador, debido al desarrollo físico o por la profesionalización del deporte”. Se sorprende, porque, para él, antes era impensable que un jugador de 40 y pico años siga en actividad y en un rendimiento de alto nivel, que Cristiano y Messi sigan ganando premios a la edad que tienen o que Buffon siga jugando en la primera división. “El tiempo de reacción que uno tiene para poder decidir, disminuyó un montón. Una vez vi en Twitter un análisis que había de Di Stéfano, Pelé, Maradona y Messi sobre el tiempo que tenían desde que les llegaba la pelota al pie, hasta que les venía el primer jugador rival, y uno veía que se achicaba el tiempo de reacción y acción muchísimo”.

Lo próximo, cree que será ver cómo va a interactuar la inteligencia artificial con el volumen de datos que se generan por partido en tiempo real, y desde un campo de juego. “Yo creo que el próximo paso está en entender cómo va a funcionar esta cuestión con el análisis en tiempo real. Hay clubes que ya están decidiendo sus fichajes con estos datos. Hay cosas que todavía no se pueden cuantificar, que es el contexto social, cómo se va a adaptar cierto jugador... Eso es todavía más difícil de saber. Por eso, hay filósofos, antropólogos, sociólogos, trabajando en corporaciones, porque ahora necesitan entender cómo esos datos están dentro de un contexto”. A su parecer, eso dejaría un volumen de información mucho más grande para poder tomar decisiones cada vez más acertadas. “Así, yo tendría menos posibilidades de sorprender al rival y el entrenador tendrá el desafío de ser lo más creativo posible para que el otro no sepa exactamente qué utilizar para ese partido”. Leonel ha sido entrenador de fútbol en países como Argentina o Uruguay.

Por último, Luismi aporta una visión desde dentro del terreno de juego sobre la evolución del fútbol en los próximos años. “Esto será como todo. El fútbol son modas, son situaciones, tendencias, remodelaciones de sistemas... Ahora, lo que más predomina, es la posesión del balón. La mayoría de los equipos intentan tenerlo y jugar porque tienen muchos más efectivos y porque, al final, se corre menos. Pero, lo mismo, cuando pasen cinco años, se lleva otra vez el contragolpe y todos los equipos juegan a 2-3 pases, balón al espacio y a correr”.

Mi posición, en particular, va a ir cambiando en función del tipo de futbolista que vaya saliendo. A lo mejor, dentro de 3 años, vuelven a salir jugadores con esa imaginación de cara al último tramo de campo, y se potencia más al mediapunta. Si salen futbolistas tipo Mbappé o Haaland, que te matan al espacio, puede que mi posición se vea un poco más afectada porque se necesiten futbolistas de más contención. O lo mismo vas a necesitar a jugadores de mis características que lleguen y pisen área, para culminar una conducción más pase suyo, asistirles, acompañarlos en la jugada... Al final, cuenta también la capacidad de adaptación que tenga el futbolista”, sentencia el centrocampista cordobés.

Porque, en el fútbol, el componente social es muy grande. En este reportaje se ha venido mostrando cómo estilos y formas de jugar han cambiado junto a la sociedad. Se ha visto, además, que una persona que llega y rompe con los esquemas puede marcar época, que hay muy pocos “superdotados” y a ellos hay que dejarles inventar. Se ha mostrado que los grafismos de la tele muestran alineaciones perfectas, pero que son de todo menos ordenadas. Se ha podido leer cómo el fútbol llegó desde Inglaterra a Australia sin Internet.

También, se ha expuesto otra forma de ver este deporte, alejada del hooliganismo y el maximalismo y más cercana a ponerse el mono de mecánico para intentar desengranar los mecanismos y estrategias de un equipo. El fútbol es muy rico, y todo el que lo disfruta lo es un poco más. Hay que aprovecharlo y hacer con él todas las cosas que permite, extrujarlo como a una naranja. Como el partido que se intenta remontar, aprovechar hasta el último balón a la olla. Como cada oportunidad que ofrece la vida.

Hablando de la vida, el fútbol es lo más importante de las cosas menos importantes que hay en ella. En el primer grupo, en las cosas importantes, está la salud, la familia, la amistad o el amor. En el segundo, acompañando al balompié, están temas como la economía, la política, el trabajo, los animales, la cocina, el tiempo, el fantasy de la Liga o las películas de Marvel. Y, aunque estén relegados a este segundo escalón, no hay que minusvalorarlos. Que siempre no se puede ser el primero. De hecho, lo más probable es no serlo.

Lo más importante no es el mero hecho de que un equipo gane un trofeo o consiga la permanencia, lo importante es el abrazo con papá celebrando un gol, la llamada del amigo para dar la enhorabuena o el estado de tensión de quien, sin gustarle el fútbol, sufre por amor. Ahí está, la familia, la amistad y el amor. El primer grupo, el de los importantes. Y todo eso regala salud, que es el que faltaba. El fútbol se encuentra en el grupo de las cosas menos importantes, sí, pero lucha cada año por el ascenso de categoría.

Y así, con el estdadio en llamas, se llega al minuto 90’ de este relato. El último, pero, muchas veces, el más interesante. Aunque aún hay algo de tiempo. El colegiado acaba de levantar el cartelón y se puede ver cómo ha añadido unas líneas de descuento, unas líneas de esperanza. Algo así como una posdata, un tramo donde se termina de dar todo. Donde, o se convence al lector, o se le deja igual que estaba; o se llega a la orilla, o se naufraga; donde se pide la penúltima copa, o se opta por ir ya a casa. Es la carrera antes de tirar el último penal. Mucho en juego pendiente de un hilo.

El tiempo está cumplido. La afición se impacienta. El míster mira al electrónico. Al lector se le suben los gemelos. El capitán pide el tiempo. Qué rápido se pasan los descuentos para el que pierde y qué lentos para el que gana. El trencilla mira el reloj. Triple pitido, brazos abiertos. Final del encuentro. El lector cierra estas páginas y se dirige al vestuario. Hasta el partido de vuelta.


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